Según la describió Saeed Ajorlou, miembro de la delegación negociadora iraní, esta fase se centra en "medidas ejecutivas y tangibles", con el estratégico Estrecho de Ormuz como gran protagonista . Entre estas medidas se incluyen tareas de desminado, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la eliminación de las sanciones al petróleo y la liberación de una parte de los activos iraníes congelados y los recursos financieros bloqueados
. Un funcionario iraní declaró a The Washington Post de forma anónima que los primeros pasos concretos consistirían en la liberación de 12.000 millones de dólares en activos congelados, el inicio de las operaciones de desminado y el fin del bloqueo naval estadounidense
. Esta fase prioriza las exigencias económicas y marítimas de Irán antes de cualquier concesión en materia nuclear
.
Irán solo entrará en negociaciones formales sobre el alivio de sanciones y asuntos nucleares una vez que las dos primeras fases se hayan implementado de forma verificable . Esta secuencia es el pivote estratégico central de la propuesta: Teherán no discutirá su programa atómico mientras la guerra continúe y exige pruebas de que los compromisos previos se han cumplido antes de avanzar
. Este planteamiento aplaza las negociaciones más complejas a una etapa posterior, lo que otorga a Irán tiempo y ventaja táctica
.
Se crearía un comité conjunto de supervisión para verificar el cumplimiento del acuerdo y resolver las posibles disputas . A diferencia del pacto de 2015 (JCPOA, por sus siglas en inglés), que dependía en gran medida de la verificación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), este nuevo organismo de control sería de carácter bilateral o estaría mediado por un tercer país, sin el mismo nivel de infraestructura de inspección técnica
. Los informes sobre el borrador general señalan la ausencia de mecanismos de aplicación específicos para cualquier compromiso nuclear, más allá de una vaga ventana de negociación de 60 días
.
La propuesta representa una inversión deliberada de la lógica del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015.
Inversión de la secuencia. El JCPOA vinculó las restricciones nucleares y el alivio de sanciones de forma paralela desde el principio. El plan de cuatro fases de Irán trata la desescalada regional completa como una condición previa estricta, relegando las conversaciones nucleares a la Fase 3, solo después de un alto el fuego verificado y la normalización del tráfico en el Estrecho de Ormuz . Ali Vaez, director para Irán del International Crisis Group, lo describió como "un cambio de secuencia para salvar la cara: poner Ormuz primero como parte de los acuerdos para poner fin a la guerra, no de las negociaciones formales, levantar el bloqueo y aplazar los asuntos más difíciles para que no hagan descarrilar el proceso desde el principio"
.
Alcance. El JCPOA se centraba exclusivamente en el programa nuclear de Irán. El MdE propuesto es un marco más amplio para la finalización de la guerra que aborda primero los frentes militares en toda la región, la seguridad marítima y el bloqueo naval, dejando los asuntos nucleares para una fase secundaria .
Arquitectura de verificación. El JCPOA se apoyaba en el OIEA para supervisar centrifugadoras, el enriquecimiento y las reservas de uranio. El comité de la Fase 4 del MdE carece de un mandato técnico tan definido . Varios análisis indican que el borrador actual no incluye un mecanismo específico para verificar o hacer cumplir los compromisos nucleares más allá de la ventana de negociación temporal
.
Incluso en el momento en que Irán hacía público su plan, la vía diplomática ya se estaba desmoronando. A finales de mayo, funcionarios tanto estadounidenses como iraníes confirmaron que el MdE no estaba finalizado ni había sido aprobado por el presidente Trump ni por el líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Khamenei . Las cláusulas sin resolver y la persistente desconfianza por la retirada de Washington del JCPOA en 2018 seguían siendo los principales escollos
.
El 1 de junio, dos días antes de que se presentara la hoja de ruta, Irán suspendió todas las negociaciones indirectas, acusando a Israel de violar los entendimientos del alto el fuego con su acción militar en curso en Líbano . La agencia Tasnim, afín a la Guardia Revolucionaria, informó de que cualquier violación del alto el fuego en un frente rompe la tregua en su totalidad y amenazó con un "cierre completo" del Estrecho de Ormuz
.
Por su parte, el presidente Trump publicó en su red Truth Social que "las conversaciones con Irán continúan, a un ritmo rápido", justo cuando Teherán se levantaba públicamente de la mesa . Estas señales contradictorias subrayan un momento de profunda fragilidad: Irán dice que ha hecho una pausa, Washington insiste en que se sigue hablando y ninguna de las dos capitales ha dado su bendición al borrador del acuerdo.
En resumen, el plan de cuatro fases es la oferta secuenciada maximalista de Teherán: primero una desescalada verificable y el alivio de sanciones, y las concesiones nucleares mucho después. Sin embargo, la ventana para convertir esta propuesta en un memorando de entendimiento firmado parece haberse cerrado de golpe casi en el mismo instante en que se abrió.
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