Para el 9 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había confirmado seis casos de hantavirus relacionados con el MV Hondius, según informó EFE. Los recuentos públicos no siempre usan las mismas categorías: The Irish Times habló de seis casos confirmados y dos probables, mientras que Le Monde informó de al menos seis personas afectadas, incluidas tres muertes.
La lectura más prudente, con la información disponible, es separar los seis casos confirmados publicados para el 9 de mayo de otros casos probables y desenlaces comunicados en recuentos distintos.
En el buque viajan más de 140 pasajeros y tripulantes; Times Now situó la cifra en 149 personas de 23 países. EFE también informó de que, en la actualización de la OMS del 9 de mayo, ninguno de los pasajeros o miembros de la tripulación que seguían a bordo presentaba síntomas.
Antes de dirigirse a Canarias, el barco estuvo frente a Cabo Verde. RTE informó de que tres personas fueron evacuadas mientras el buque se encontraba en esa zona, y una cronología pública señaló que los pasajeros no desembarcaron allí porque las instalaciones locales no podían gestionar con seguridad una evacuación de ese tipo.
Los informes previos situaban la aproximación o llegada del MV Hondius al puerto industrial de Granadilla, en el sur de Tenerife, el domingo 10 de mayo. Según Le Monde, la ministra española de Sanidad explicó que Granadilla fue elegido porque está relativamente aislado y, al mismo tiempo, cerca del aeropuerto de Tenerife Sur.
Ese equilibrio es importante para el dispositivo: permite organizar movimientos controlados hacia zonas sanitarias, cuarentena o vuelos de repatriación sin convertir la llegada en un desembarco ordinario. Times Now informó de que pasajeros y tripulación permanecerían a bordo para una evaluación médica y que no se prevé contacto con la población local.
El plan descrito se basa en separar, evaluar y mover a las personas de forma controlada, no en permitir una bajada normal del barco.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, visitó la zona portuaria de Tenerife y afirmó que el riesgo para la población local es bajo. También reconoció que la preocupación de los residentes es legítima tras la experiencia de la COVID-19.
Ese mensaje de bajo riesgo se apoya en dos elementos: la naturaleza de la enfermedad y los controles operativos anunciados por España, entre ellos la evaluación a bordo, los movimientos aislados, la planificación de cuarentenas y la ausencia de contacto previsto con vecinos de la isla.
Eso no significa que las autoridades estén tratando el brote como un trámite. Los informes han identificado el virus implicado como virus Andes, y España está gestionando la llegada como una operación sanitaria especial, no como la entrada habitual de un crucero.
Los informes disponibles no establecen con precisión cómo comenzó el brote a bordo del MV Hondius. También queda margen para la confusión en los recuentos, porque algunos informes hablan de infecciones confirmadas, otros de casos probables, otros de personas afectadas en sentido amplio y otros de fallecimientos.
Para Tenerife, la conclusión práctica es más concreta: el dispositivo está diseñado para mantener separados a pasajeros y tripulación de la población local, procesarlos por zonas controladas y encaminarlos hacia cuarentena o repatriación, no hacia una entrada normal en la isla.
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