Algunas informaciones señalan que esta podría ser solo la primera fase de la reestructuración, con posibles recortes adicionales más adelante en el año dependiendo de cómo evolucione el proceso.
Al mismo tiempo que reduce puestos, Meta está reasignando alrededor de 7.000 empleados a funciones relacionadas con inteligencia artificial.
Estos trabajadores se integran en equipos reorganizados que se centran en:
La estrategia busca concentrar más talento interno en el desarrollo de capacidades de IA para sus plataformas y servicios.
La reestructuración responde principalmente a la ambición de Meta de convertirse en una de las plataformas líderes en inteligencia artificial.
Más que un simple plan de reducción de costes, la compañía está redistribuyendo presupuesto y personal hacia proyectos de IA y grandes infraestructuras de computación.
Entre las principales razones detrás del cambio están:
Según los reportes, los directivos han descrito estos despidos como cambios estructurales, no solo recortes basados en desempeño individual.
Meta planea gastar entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en 2026 en infraestructura relacionada con inteligencia artificial.
Ese presupuesto incluiría principalmente:
Estas inversiones buscan sostener el entrenamiento y despliegue de modelos de inteligencia artificial cada vez más grandes que alimentarán las funciones de sus productos.
Algunas fuentes indican que los recortes anunciados en mayo no necesariamente serán los últimos.
Diversos reportes señalan que podrían producirse nuevas rondas de despidos en la segunda mitad de 2026, aunque todavía no está claro cuántos puestos se verían afectados ni en qué momento.
La magnitud de esos posibles recortes dependerá en parte de cómo evolucione la estrategia de IA de la compañía y de cómo impacten los costes de infraestructura en sus márgenes.
El caso de Meta no es aislado. En todo el sector tecnológico se está repitiendo el mismo patrón: recortes de empleo combinados con grandes inversiones en inteligencia artificial.
Por ejemplo, LinkedIn, propiedad de Microsoft, está recortando aproximadamente el 5% de su plantilla, lo que equivale a unos 875 puestos de trabajo de una fuerza laboral de cerca de 17.500 empleados.
En términos más amplios, el impacto en el sector ha sido significativo:
Muchas empresas citan razones similares: el alto coste de la infraestructura de IA, la automatización de ciertos roles operativos y la reorganización alrededor de productos impulsados por inteligencia artificial.
La reestructuración de Meta ilustra un cambio profundo en la forma en que las grandes tecnológicas asignan recursos.
En lugar de expandir ampliamente sus plantillas, las compañías están concentrando la inversión en infraestructura de IA, centros de datos y perfiles altamente especializados.
Para Meta, el resultado es una transformación doble: miles de despidos por un lado y uno de los mayores presupuestos de inteligencia artificial del sector por otro.
Si la tendencia continúa, la fuerza laboral tecnológica podría volverse más pequeña en algunas áreas, pero mucho más centrada en el desarrollo de inteligencia artificial.
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