El analista Ming-Chi Kuo afirma que la hoja de ruta anterior de Apple contemplaba aproximadamente siete productos para la cabeza. Su actualización deja visibles dos proyectos de gafas inteligentes: uno sin pantalla, centrado en la IA, y otro más avanzado con pantalla de realidad aumentada.
Las fechas que se manejan son las siguientes:
Son estimaciones de analistas y de la cadena de suministro, no fechas confirmadas por Apple. Además, la propia información disponible presenta una hoja de ruta todavía cambiante.
Los recortes y retrasos más comentados afectan a tres áreas principales.
El supuesto Vision Air iba a ser una alternativa más ligera y económica al Vision Pro. Los informes señalan que Apple suspendió o canceló el trabajo en ese producto, incluido el desarrollo de una pantalla para un visor más barato y liviano.
La versión de Kuo indica que Apple retiró de su hoja de ruta activa un Vision Pro de segunda generación y otros posibles sucesores del visor.
Sin embargo, esta conclusión no es unánime. La información atribuida a Mark Gurman sostiene que Apple podría seguir trabajando en un visor de tipo Vision Pro, más delgado y asequible, aunque no llegaría antes de finales de 2028 o 2029. Otro informe describe la categoría como prácticamente congelada hasta que Apple consiga resolver los problemas de peso y precio del dispositivo original.
Por eso, la conclusión más prudente es que los visores han sido relegados y retrasados, no necesariamente cancelados de forma definitiva. Los informes sobre la cadena de suministro de Kuo y las informaciones de Gurman no coinciden por completo, y Apple no ha aclarado su hoja de ruta.
Apple también habría abandonado un proyecto anterior de gafas con pantalla diseñadas para funcionar con un Mac. Eso no implica necesariamente que se haya detenido todo el trabajo en gafas con pantalla: el proyecto de gafas de realidad aumentada a más largo plazo continúa apareciendo en la hoja de ruta atribuida a Kuo, con un objetivo aproximado para 2029.
La reorganización actual se suma a cambios internos anteriores. Mark Gurman informó de que Apple dividió el Vision Products Group, el equipo que desarrolló el Vision Pro, y repartió a sus integrantes entre las áreas de ingeniería de software y hardware. Buena parte del personal de software fue reasignada a Siri, mientras que los ingenieros de hardware pasaron a trabajar en las gafas inteligentes.
Los movimientos directivos apuntan en la misma dirección. Mike Rockwell, responsable del desarrollo del Vision Pro, fue trasladado a la supervisión de la renovación de Siri. Más tarde, se informó de que Paul Meade, ejecutivo relacionado con los esfuerzos de Apple en Vision Pro y gafas, dejaría la compañía para incorporarse a OpenAI.
La estructura resultante sugiere que Apple no está eliminando todo el conocimiento de computación espacial, sino distribuyéndolo por su organización de ingeniería. Esos equipos pueden trabajar en dispositivos con IA, cámaras, chips de bajo consumo, sistemas operativos y futuras gafas de realidad aumentada sin permanecer dentro de una división independiente dedicada a los visores.
Un visor convencional debe concentrar pantallas, procesadores, baterías y cámaras en una carcasa voluminosa. Unas gafas inteligentes pueden ofrecer un formato más familiar y una gama más amplia de usos cotidianos, aunque proporcionen una experiencia informática menos inmersiva que el Vision Pro.
Las primeras gafas de Apple se centrarían en la IA, no en una pantalla completa de realidad aumentada. Esa estrategia permitiría desarrollar un dispositivo más ligero y ponible mientras la compañía pospone el problema técnico más complejo: crear gafas de realidad aumentada convincentes con pantallas compactas y guías de ondas ópticas. La secuencia atribuida a Kuo refleja precisamente ese orden: primero, gafas con IA y sin pantalla; después, gafas de realidad aumentada completas.
El giro también coincide con el aumento de la inversión general de Apple en inteligencia artificial. La compañía informó de un gasto trimestral récord en investigación y desarrollo de 11.730 millones de dólares en el tercer trimestre fiscal de 2026, después de los 11.400 millones del trimestre anterior. Esta última cifra se había comunicado como un aumento interanual del 34 %.
Estas cantidades muestran que Apple está gastando más en desarrollo, pero sus datos financieros no indican cuánto dinero se destina específicamente a Siri, las gafas, Vision o los chips. El aumento del gasto es una señal de mayor capacidad y urgencia inversora, no un presupuesto concreto para la hoja de ruta de dispositivos ponibles.
Hay varios elementos que desaconsejan describir estos cambios como el cierre de la estrategia espacial de Apple:
En conjunto, las pruebas apuntan a una reducción estratégica del alcance. Apple está restando protagonismo inmediato a los visores cerrados y caros, trasladando personal y atención hacia gafas con IA y manteniendo abierta la posibilidad de hardware de realidad aumentada más avanzado en el futuro.
El negocio Vision de Apple está siendo reorganizado y pierde peso de forma considerable, pero no ha desaparecido. Los últimos recortes habrían afectado al menos a 60 empleados, el antiguo grupo dedicado a Vision ya había sido dividido y la hoja de ruta a corto plazo parece concentrarse en unas gafas con IA y sin pantalla para alrededor de 2027.
El objetivo a largo plazo tampoco se ha borrado por completo: los informes siguen apuntando a gafas de realidad aumentada con pantalla hacia 2029 y dejan abierta la posibilidad de un visor más ligero después de 2028. Hasta que Apple confirme sus planes, la descripción más defendible es que los visores Vision están en pausa o muy relegados, mientras las gafas inteligentes se convierten en el próximo vehículo preferente de la compañía para la computación espacial.