Según datos de mercado, los precios de DRAM aumentaron aproximadamente entre un 90% y un 95% trimestre contra trimestre en el primer trimestre de 2026, con otro incremento previsto de entre 58% y 63% para el segundo trimestre.
Además, los fabricantes están desviando parte de su producción hacia HBM (High‑Bandwidth Memory), una memoria avanzada utilizada en aceleradores de IA, lo que reduce todavía más la disponibilidad de DRAM convencional para PCs.
El resultado es que la memoria, que antes representaba una parte relativamente pequeña del costo total de un PC, ahora puede superar el 30% del costo total de algunos sistemas.
Las tarjetas gráficas y los procesadores tampoco escapan a esta dinámica.
Las GPUs usadas para entrenar modelos de IA utilizan muchos de los mismos recursos de fabricación que las tarjetas gráficas de consumo: nodos avanzados, empaquetado sofisticado y memoria de alto rendimiento. Como las GPUs para centros de datos se venden por precios mucho más altos, los fabricantes asignan más capacidad a esos productos.
En el caso de los procesadores, la creciente importancia de la IA en centros de datos también está impulsando la demanda de CPUs de servidor. Informes de la cadena de suministro indican que Intel y AMD están priorizando chips para centros de datos como Xeon y EPYC, lo que alarga los tiempos de entrega de algunos procesadores para consumidores.
El efecto combinado es simple: menos oferta para PCs gaming y precios más altos.
Armar un PC gaming no depende de un solo componente. GPU, CPU, RAM, almacenamiento, placa base y fuente de poder deben comprarse juntos.
Cuando varios de estos componentes suben de precio al mismo tiempo, el costo total del equipo aumenta rápidamente. Ante ese escenario, muchos jugadores están optando por posponer actualizaciones o seguir usando su hardware actual más tiempo.
Distintos informes del sector indican que el aumento en los precios de memoria, almacenamiento y procesadores está debilitando el mercado de PC DIY (los equipos que los usuarios montan por su cuenta).
Las placas base en sí no son el componente más afectado por la demanda de IA. Sin embargo, dependen directamente de que la gente esté armando PCs nuevos.
Cuando el costo de RAM, GPU o CPU se dispara, muchos consumidores dejan de construir PCs, y eso golpea directamente las ventas de placas base.
Reportes de la cadena de suministro indican que varios fabricantes taiwaneses importantes —como Asus, Gigabyte, MSI y ASRock— han reducido sus previsiones de envíos para 2026.
Algunas estimaciones apuntan a caídas superiores al 25% interanual en envíos de placas base, con descensos aún mayores para algunos fabricantes.
La lógica es sencilla: si el resto de componentes es demasiado caro, comprar una nueva placa base deja de tener sentido.
El mercado de PCs para consumidores atraviesa uno de sus periodos más débiles en años.
Analistas esperan que los envíos globales de PCs disminuyan en 2026, incluso aunque el valor total del mercado aumente debido al encarecimiento de los componentes.
Algunos fabricantes de hardware gaming ya han advertido de posibles subidas de precios entre el 15% y el 30% en ciertos productos debido a la escasez de memoria y GPUs.
En otras palabras: el sector está vendiendo menos unidades, pero a precios más altos.
El mayor cuello de botella sigue siendo la memoria.
Las previsiones de la industria coinciden en que el desequilibrio entre oferta y demanda —impulsado principalmente por la infraestructura de IA— podría continuar durante 2026 e incluso en 2027.
Construir nuevas fábricas de semiconductores y memoria lleva años. Aunque ya hay grandes inversiones en marcha, muchos de esos proyectos no entrarán en operación hasta 2027 o más tarde.
Por eso, lo más probable es que primero veamos una estabilización de precios, antes de una caída real.
El encarecimiento del hardware para PC gaming en 2026 no se debe tanto a los videojuegos como al auge de la inteligencia artificial.
Los centros de datos que alimentan los modelos de IA están absorbiendo GPUs, memoria y capacidad de fabricación de chips que antes abastecían al mercado de consumo. Hasta que la industria aumente significativamente su capacidad de producción, los jugadores probablemente seguirán enfrentando precios altos, menos disponibilidad y ciclos de actualización más largos.
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