Además, la magnitud de las inversiones en IA es enorme. Las grandes tecnológicas están gastando cientos de miles de millones de dólares en centros de datos para entrenar y ejecutar modelos avanzados, creando una demanda que la oferta de memoria todavía no puede seguir.
Los llamados hyperscalers —grandes proveedores de nube como Microsoft o Google— están entre los mayores compradores de DRAM para servidores de IA.
Según informes del sector, fabricantes como Samsung y SK hynix llegaron a subir los precios de la DRAM para servidores entre un 60% y un 70% en un solo trimestre para algunos grandes clientes, a medida que la demanda se intensificaba.
Al mismo tiempo, los fabricantes priorizan a los clientes de infraestructura de IA porque generan mayores ingresos. Como resultado, operadores de centros de datos y fabricantes de servidores absorben una gran parte del suministro mundial, mientras que fabricantes de PC y smartphones compiten por un volumen menor de chips disponibles.
Otro factor es la complejidad técnica. La producción de HBM requiere procesos avanzados de empaquetado y largos ciclos de validación, lo que limita la rapidez con la que la industria puede aumentar la producción. Incluso cuando se invierte en nuevas fábricas o líneas, pasar de la inversión a la producción real lleva años.
A diferencia de otros segmentos tecnológicos, el mercado de DRAM está extremadamente concentrado. Tres compañías controlan la gran mayoría de la producción mundial:
En conjunto, estas empresas controlan aproximadamente el 95% del suministro global de DRAM, lo que les otorga una gran influencia sobre los precios y las prioridades de producción.
Las mismas compañías también lideran el mercado de HBM, un componente crítico para los aceleradores de IA, lo que ha reforzado todavía más su poder en el actual auge de la inteligencia artificial.
Las previsiones del sector sugieren que la situación no se resolverá rápidamente.
Varios analistas creen que el mercado seguirá con oferta ajustada y precios elevados al menos hasta 2026, impulsado por la expansión continua de la infraestructura de IA.
Algunos ejecutivos del sector incluso anticipan un horizonte más largo. Samsung ha advertido que la escasez global de memoria podría extenderse hasta 2027, y que algunos clientes ya están reservando producción con años de antelación para asegurar suministro.
También se espera que los precios sigan subiendo en el corto plazo. Algunas previsiones estiman que el precio medio de venta de DRAM podría aumentar alrededor de un 33% en 2026, reflejando el desequilibrio persistente entre oferta limitada y demanda impulsada por la IA.
La subida actual de precios no parece ser simplemente otro ciclo típico de la industria de semiconductores. El crecimiento de la inteligencia artificial está cambiando la forma en que se consume la memoria en todo el mundo.
A medida que las grandes empresas tecnológicas siguen ampliando sus centros de datos de IA —y que tecnologías como HBM se vuelven indispensables para las GPU de alto rendimiento— la presión sobre el suministro de DRAM podría convertirse en una característica permanente del mercado durante varios años.
Para empresas y consumidores, eso probablemente se traduzca en memoria más cara y disponibilidad más limitada hasta que la capacidad de producción global logre ponerse al día con el boom de la inteligencia artificial.
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