Goldman Sachs mantiene un objetivo de US$4.900 por onza para fines de 2026 y RBC prevé US$4.929; no es un consenso cerrado, sino una tesis alcista condicionada. Los bancos centrales compraron 288,9 toneladas netas en el segundo trimestre, un récord para ese período, aunque el total del primer semestre fue el más baj...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is driving the growing consensus among Wall Street banks and major asset managers that gold could reach or exceed $5,000 per ounce by t. Article summary: Gold’s bullish case is increasingly structural rather than purely a bet on Fed cuts: reserve diversification, fiscal and currency concerns, and renewed investor demand can outweigh the usual headwinds from higher real yi. Topic tags: general, news, general web, user generated. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts w
La posibilidad de que el oro alcance los US$5.000 por onza en 2026 se apoya cada vez menos en una sola apuesta —recortes de tasas de la Reserva Federal (Fed)— y más en una historia de demanda estructural. La compra de reservas por bancos centrales, el regreso de flujos a fondos cotizados respaldados por oro y la reconstrucción de posiciones por grandes gestores son los pilares de esa tesis.
Eso no convierte el objetivo en una certeza. El oro no paga intereses: cuando suben los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y se fortalece el dólar, aumenta el coste de oportunidad de mantenerlo. Por eso, el recorrido hacia los US$5.000 puede ser volátil.
Goldman Sachs redujo en US$500 su previsión para finales de 2026, hasta US$4.900 por onza, al dejar de esperar una relajación monetaria de la Fed este año. Aun así, considera que las compras de bancos centrales y de inversores occidentales pueden mantener la subida del metal. 1
RBC Capital Markets proyecta US$4.929 al cierre de 2026 y US$5.296 en 2027. 3 Sin embargo, las previsiones están lejos de ser uniformes. Bank of America rebajó su estimación media para 2026 a US$4.360, aunque sostiene que los US$5.000 podrían estar al alcance cuando termine el ciclo de endurecimiento de la Fed.
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La clave, por tanto, no es que Wall Street comparta una fecha exacta, sino que varias firmas ven al oro como un activo menos dependiente de una sola variable macroeconómica. Las inquietudes sobre deuda pública, déficits, inflación y poder adquisitivo de las monedas han reforzado su función como activo de reserva.
Los datos del World Gold Council muestran que los bancos centrales y otras instituciones oficiales compraron 288,9 toneladas netas de oro en el segundo trimestre de 2026: un alza interanual del 62%, más de cinco veces la cifra revisada del primer trimestre y un récord para un segundo trimestre. 28
En el acumulado del primer semestre, las compras netas sumaron 345 toneladas, el nivel más bajo para una primera mitad de año desde 2022. 28 La aparente contradicción es importante: la compra oficial se recuperó con fuerza en el segundo trimestre, pero no avanza en línea recta. Los precios altos y las ventas de algunos gestores de reservas también pueden moderarla.
Entre los principales compradores reportados en la primera mitad de 2026 estuvieron Polonia, Uzbekistán, China y Kazajistán. Polonia lideró con 82 toneladas, seguida por Uzbekistán con 41, China con 40 y Kazajistán con 27; Turquía y Rusia fueron vendedores netos relevantes. 53
Para los inversores alcistas, esta demanda importa porque los bancos centrales suelen comprar con una lógica de diversificación y liquidez, no para seguir el impulso de corto plazo. El oro, además, no tiene riesgo de incumplimiento de un emisor, una característica valiosa para reservas que buscan reducir la exposición a deuda soberana y grandes divisas.
La llamada currency-devaluation trade —una cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias— no implica necesariamente anticipar un derrumbe inmediato del dólar. Describe más bien una respuesta de cartera de largo plazo a déficits fiscales, niveles de deuda, incertidumbre inflacionaria y dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
En ese marco, el oro funciona como un activo que no es pasivo de ningún gobierno ni banco central. Por eso puede conservar atractivo incluso cuando el dólar se mantiene fuerte a corto plazo, siempre que la diversificación de reservas y las preocupaciones fiscales continúen. El objetivo de US$4.900 de Goldman Sachs se apoya precisamente en la continuidad de la demanda oficial e inversora occidental, no únicamente en un giro rápido de la Fed. 10
Las compras de bancos centrales aportan una base relativamente persistente. Los flujos hacia ETF de oro añaden una capa más cíclica y sensible al mercado.
State Street informó entradas de US$7.900 millones en ETF de oro cotizados en Estados Unidos durante agosto, después de reembolsos netos por US$18.400 millones entre marzo y junio. 22 Por separado, otros datos situaron las entradas globales de ETF físicamente respaldados por oro en unos US$17.000 millones en agosto; la diferencia responde al alcance geográfico de cada medición.
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El contraste con el segundo trimestre es significativo. El World Gold Council registró salidas de 45 toneladas de ETF de oro entonces, en un contexto de precios más débiles, mayores expectativas de inflación y tasas, y un dólar más fuerte que afectó especialmente la demanda norteamericana. 30 El repunte posterior muestra que la participación de los inversores puede regresar rápidamente si cambia el ánimo del mercado.
También hubo recompras o nuevas asignaciones durante la corrección de precios. Bloomberg informó que Amundi, Pictet Asset Management, Robeco Institutional Asset Management y Fidelity International reforzaron posiciones; Amundi espera que el oro vuelva a los US$5.000 antes de terminar el año. 33
El oro suele beneficiarse de la búsqueda de cobertura frente a incertidumbre financiera o geopolítica, pero su condición de activo sin rendimiento también lo hace vulnerable a las tasas. Rendimientos más altos de los bonos estadounidenses elevan el coste de oportunidad de tener oro, mientras que un dólar fuerte encarece el metal para compradores que operan en otras monedas.
Esa tensión se hizo visible tras el avance del oro hacia la zona de US$4.700 a finales de agosto. Una revisión al alza de las expectativas de endurecimiento de la Fed, junto con mayores rendimientos y un dólar más firme, llevó al precio hacia la franja media de US$4.400. 37
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Los datos sólidos de empleo de Estados Unidos también elevaron las apuestas por una subida de tasas en septiembre; un informe situó la probabilidad implícita cerca del 58% tras conocerse las cifras laborales. 38 Esto ilustra lo rápido que puede cambiar el escenario para el oro.
Además, el mercado de futuros amplifica los movimientos. Las compras por impulso, las estrategias de seguimiento de tendencias y el cierre de posiciones cortas pueden reforzar una subida. Pero un cambio abrupto en las expectativas sobre tasas, rendimientos o dólar puede obligar a los inversores apalancados a reducir exposición y profundizar una caída.
El riesgo central es una inflación suficientemente persistente como para mantener la política monetaria restrictiva durante más tiempo. Tasas altas por un período prolongado, rendimientos reales crecientes y un dólar fuerte presionarían tanto a los ETF como a las posiciones especulativas.
También existen riesgos específicos de demanda. Los bancos centrales pueden reducir compras si los precios se mantienen elevados; de hecho, la demanda oficial del primer semestre fue menor que en períodos comparables posteriores a 2022, pese al récord del segundo trimestre. 28 Los ETF pueden volver a registrar salidas, como ocurrió en el segundo trimestre.
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La zona de US$4.000 debe entenderse como un posible nivel técnico y psicológico, no como un suelo garantizado. El oro cerró julio por debajo de US$4.100, subió después hacia US$4.650-US$4.700 y terminó agosto cerca de US$4.400. 22
Las acciones de mineras son una forma más arriesgada de expresar una visión alcista sobre el oro. Si el precio del metal sube y los costes se mantienen bajo control, los márgenes y el flujo de caja pueden crecer con mayor rapidez que el lingote. Pero el efecto se invierte cuando cae el oro y permanecen elevados los costes de mano de obra, energía, insumos, regalías y capital de sostenimiento.
Para compañías como Eldorado Gold, Pan American Silver o Aura Minerals, el precio del oro es solo una parte de la ecuación. El desempeño de sus minas, los costes, la inversión de capital, los permisos, la jurisdicción y las decisiones de balance también pueden determinar el comportamiento bursátil.
El oro físico o los ETF respaldados físicamente ofrecen una exposición más directa a la tesis macroeconómica. Las mineras añaden apalancamiento operativo y riesgos propios de cada empresa. En síntesis, llegar a US$5.000 es un escenario plausible, pero condicionado: la demanda estructural ofrece respaldo, mientras que las tasas, la inflación, el dólar y los flujos de inversión definirán el camino inmediato.
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Goldman Sachs mantiene un objetivo de US$4.900 por onza para fines de 2026 y RBC prevé US$4.929; no es un consenso cerrado, sino una tesis alcista condicionada.
Goldman Sachs mantiene un objetivo de US$4.900 por onza para fines de 2026 y RBC prevé US$4.929; no es un consenso cerrado, sino una tesis alcista condicionada. Los bancos centrales compraron 288,9 toneladas netas en el segundo trimestre, un récord para ese período, aunque el total del primer semestre fue el más bajo desde 2022.
Los ETF de oro que cotizan en Estados Unidos captaron US$7.900 millones en agosto, tras fuertes rescates entre marzo y junio, una señal de que la demanda inversora puede volver con rapidez.