La causa raíz es la escala sin precedentes de endeudamiento relacionado con la IA. Morgan Stanley proyecta que la emisión global de deuda vinculada a la IA alcanzará casi los $570,000 millones en 2026, frente a los aproximadamente $60,000 millones en el período comparable anterior, con $236,000 millones ya emitidos para finales de mayo . Goldman Sachs, por su parte, contabilizó $489,000 millones en deuda relacionada con la IA emitida en lo que va de año hasta finales de julio . Se proyecta que los 'hiperscalers' (gigantes tecnológicos como Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta y Oracle) gasten colectivamente alrededor de $805,000 millones en capex en 2026 .
Oracle es el caso emblemático. La empresa está inmersa en la construcción de centros de datos por valor de $250,000 millones que quema efectivo más rápido de lo que genera ingresos . El 9 de julio de 2026, S&P Global Ratings rebajó la calificación crediticia de Oracle de BBB a BBB- (a un solo escalón del bono basura), citando unos gastos de capital que han superado con creces el flujo de caja operativo . S&P también identificó una fuerte dependencia de un solo cliente, OpenAI, como un riesgo crediticio clave, señalando que OpenAI representa aproximadamente la mitad de los $638,000 millones en obligaciones de rendimiento restantes de Oracle . Moody's mantiene una perspectiva negativa, lo que significa que es posible un nuevo recorte .
Cuando una empresa es degradada de grado de inversión a bono basura, muchos inversores institucionales (fondos de pensiones, compañías de seguros y mandatos que solo invierten en IG) se ven obligados a vender, sin importar el precio. Bloomberg informa que el mercado está ahora en alerta ante una 'nueva era de ángeles caídos' . La preocupación es que una ola de rebajas formales crearía un exceso de oferta en el mercado de alto rendimiento, aplastando los precios de los bonos basura y forzando una ampliación de los spreads en todo el espectro crediticio . Una estimación de JPMorgan de que $84,000 millones en bonos podrían caer a la categoría de basura este año (una cifra consistente con la escala de riesgo descrita en múltiples fuentes) representaría una de las mayores oleadas de ángeles caídos de la historia.
El 28 de julio, Fitch Ratings publicó su Perspectiva de Riesgo Global del tercer trimestre, advirtiendo que una corrección del mercado de IA está emergiendo como un riesgo crediticio global importante . Fitch señaló que la relación precio/beneficio ajustada cíclicamente (CAPE) del S&P 500 se acerca a los niveles de la era de las puntocom y que el auge de la IA se ha 'entrelazado profundamente' con los mercados de capitales estadounidenses . La implicación: una desaceleración en las valoraciones tecnológicas podría desencadenar directamente rebajas de calificación crediticia y una ampliación de los spreads, convirtiendo un evento del mercado de valores en un evento crediticio .
Irónicamente, el mercado de crédito en general parece plácido. Los spreads de grado de inversión alcanzaron mínimos de tres décadas a principios de 2026, con el índice ICE BofA US Corporate Option-Adjusted Spread cerca de los 77-80 puntos básicos . Los spreads de bonos basura eran aproximadamente la mitad de su promedio histórico, en 2.69 puntos porcentuales a finales de julio . Esta estrechez enmascara el deterioro subyacente: el mercado no está descontando el riesgo de rebajas, lo que lo deja vulnerable a un brusco reajuste de precios .
El mecanismo es un bucle de retroalimentación de múltiples etapas:
La advertencia de Fitch de que una corrección de la IA es ahora un riesgo crediticio global de primer orden formaliza lo que los $100,000 millones en bonos IG que cotizan como basura y la rebaja de Oracle ya señalan: la línea entre el grado de inversión y el bono basura se está erosionando en tiempo real, y la maquinaria institucional que debe vender al cruzar esa línea podría convertir un evento de calificación en un evento crediticio en cascada.
Nota sobre la cifra de $84,000 millones de JPMorgan: Esta cifra se citó en la consulta de investigación original, pero no pudo confirmarse de forma independiente en las fuentes disponibles. El riesgo más amplio de ángeles caídos está bien documentado por Bloomberg y otros, pero el número exacto de $84,000 millones debe verificarse con la investigación original de JPMorgan.