Morgan Stanley dijo que las compras semanales de acciones de Corea del Sur, Japón y Taiwán por parte de hedge funds alcanzaron un máximo de 10 años en la semana terminada el 7 de mayo. Corea del Sur concentra buena parte del entusiasmo por la demanda de chips de memoria: Goldman Sachs elevó su objetivo para el Kospi...

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is driving the decade-high surge in hedge fund buying of Asian equities, especially in South Korea, Japan, and Taiwan, and how are AI,. Article summary: Hedge funds are buying Asian equities at a decade-high pace because the region offers concentrated exposure to the AI and semiconductor cycle, especially through South Korea’s memory-chip makers, Taiwan’s foundry supply . Topic tags: general, general web. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "HomeWorldAI rally drives investors to Asian stocks as Korea, Taiwan surge. # AI rally drives investors to Asian stocks as Korea, Taiwan surge. ## South Korean and Taiwanese stocks" source context "AI rally drives investors to Asian stocks as Korea, Taiwan surge" Reference image 2: visual subject "A South Korean flag, left, and a
El dinero rápido de Wall Street ha encontrado una nueva forma de jugar el auge de la inteligencia artificial (IA): no comprar únicamente los nombres estadounidenses más conocidos, sino entrar en los mercados que fabrican buena parte del hardware que hace posible esa infraestructura. En esa lectura, Corea del Sur, Taiwán y Japón no son solo tres bolsas asiáticas: son tres puertas distintas a la cadena global de semiconductores.
El dato que encendió la señal llegó desde el área de prime brokerage de Morgan Stanley, que presta servicios a grandes fondos: las compras semanales de acciones de Corea del Sur, Japón y Taiwán por parte de hedge funds alcanzaron un máximo de 10 años en la semana terminada el 7 de mayo; la nota añadió que la mayor parte de las compras globales de renta variable tuvo lugar fuera de Estados Unidos y que Asia-Pacífico impulsó la mayor parte de la actividad.
No fue un episodio aislado. A comienzos de 2026, datos de Goldman Sachs ya habían mostrado compras récord de acciones asiáticas de mercados desarrollados y emergentes por parte de hedge funds, con operaciones planteadas para beneficiarse de subidas bursátiles.
La clave es que la apuesta no parece una rotación genérica hacia mercados emergentes. Es más selectiva. Los fondos buscan exposición al ciclo de inversión en IA, pero con menos dependencia de las grandes tecnológicas estadounidenses y más contacto con los proveedores que hacen posible los centros de datos, los chips y los equipos industriales asociados.
JPMorgan señaló en sus perspectivas para Asia de 2026 que los vientos de cola globales de la IA deberían seguir apoyando a exportadores tecnológicos como Taiwán y Corea del Sur. JPMorgan Asset Management también destacó que el sector de tecnología de la información ya representa alrededor del 30 % del índice MSCI AC Asia ex Japan, un referente que agrupa acciones asiáticas sin incluir Japón, a medida que la inversión en IA beneficia a más compañías de la región vinculadas a esa construcción tecnológica.
Por eso el foco está tan concentrado en el norte de Asia. La historia no es Asia como bloque uniforme, sino el papel de Corea del Sur, Taiwán y Japón dentro de la cadena de suministro que alimenta la infraestructura de IA.
Corea del Sur es probablemente la vía más directa para invertir en el ciclo de memoria asociado a la IA. Reuters ya informó en 2024 de que hedge funds estaban mirando a fabricantes surcoreanos como SK Hynix y Samsung Electronics en busca de oportunidades vinculadas a la demanda de chips de memoria de alta gama.
Desde entonces, esa tesis ha pasado de ser una búsqueda de valor a convertirse en una idea central para Wall Street. Goldman Sachs calificó a Corea del Sur como su principal mercado en Asia y elevó su objetivo para el Kospi a 9.000 puntos, citando la demanda de chips de memoria impulsada por la IA. JPMorgan también subió sus objetivos para la bolsa surcoreana: situó su escenario base del Kospi en 9.000 puntos y su escenario alcista en 10.000, aludiendo a la mejora del ciclo de semiconductores, reformas de gobierno corporativo y crecimiento del sector industrial.
Para los hedge funds, el razonamiento es claro: si el gasto en centros de datos y capacidad de IA sigue creciendo, la demanda de memoria avanzada puede trasladarse a los beneficios de las compañías coreanas. Eso combina recuperación cíclica, exposición tecnológica y una narrativa de mercado cada vez más respaldada por grandes bancos de inversión.
Taiwán ocupa otro punto crítico: la fabricación por encargo de semiconductores, especialmente a través de TSMC. En materiales de análisis sobre Asia, Morgan Stanley hizo referencia a una demanda robusta de semiconductores para IA en torno a TSMC, incluida una nota que elevó a la compañía a la categoría de «Top Pick».
JPMorgan Asset Management también destacó a TSMC como una posición relevante dentro de la fortaleza de las acciones tecnológicas asiáticas ligadas a la IA. En términos prácticos, eso convierte a Taiwán en una asignación casi inevitable para muchos inversores que quieren exposición a la capa industrial que fabrica los chips de IA.
El matiz es importante: Taiwán también es una de las partes más sensibles de la operación desde el punto de vista geopolítico. Morgan Stanley Investment Management señaló que Taiwán se veía respaldado por una fuerte visibilidad de beneficios en semiconductores y tecnología, además de la preferencia de los inversores por la cadena de suministro de IA, aunque también advirtió sobre volatilidad vinculada a acontecimientos geopolíticos.
Japón juega un papel distinto. No es la apuesta más pura por memoria, como Corea del Sur, ni por fabricación de chips, como Taiwán. Pero sí es un mercado desarrollado, profundo y muy utilizado por gestores globales que quieren aumentar Asia sin concentrarse solo en mercados emergentes.
La propia lectura de Morgan Stanley incluyó a las acciones japonesas junto con las de Corea del Sur y Taiwán dentro de la semana de compras más intensa en 10 años. Además, los datos de Goldman Sachs de comienzos de 2026 mostraron que los hedge funds estaban comprando acciones asiáticas tanto de mercados desarrollados como emergentes, lo que confirma que la operación regional no se limita a una apuesta clásica por emergentes.
Para un fondo global, Japón puede funcionar como una forma más institucional de participar en la rotación hacia Asia: menor dependencia de una sola compañía o subsector, y un perfil de mercado desarrollado dentro de una tesis regional dominada por tecnología, semiconductores e industria.
El movimiento también se alimenta de la propia evolución de los precios. Morgan Stanley Investment Management describió un primer trimestre de 2026 muy desigual en mercados emergentes: las bolsas tecnológicas del norte de Asia superaron al resto, con Corea del Sur subiendo un 16,54 % y Taiwán un 9,09 %, mientras India cayó un 18,13 % y China retrocedió un 8,94 %.
Ese tipo de divergencia puede crear un círculo de refuerzo. Los mercados que suben atraen más flujos, las mejoras de bancos de inversión validan la tesis de beneficios y los fondos aumentan posiciones para no quedarse fuera de la tendencia.
Corea del Sur muestra ese mecanismo con especial claridad. Business Insider informó de que Goldman Sachs seguía viendo atractivas las acciones surcoreanas pese a uno de los rallies más fuertes del mundo, mientras The Business Times recogió que el objetivo alcista de JPMorgan de 10.000 puntos para el Kospi implicaba un potencial del 33 % frente al cierre del viernes anterior.
La señal de posicionamiento es alcista, pero no elimina el riesgo. Aju Press, citando una nota de Goldman Sachs para clientes, informó de que la exposición de hedge funds a renta variable asiática había llegado a su nivel más alto desde al menos 2016, con entradas concentradas en mercados como Corea, Taiwán y China.
Ese dato puede leerse de dos maneras. Por un lado, muestra convicción institucional en la tesis de IA y semiconductores. Por otro, indica que la operación puede volverse más frágil si aparecen recogidas de beneficios, dudas sobre valoraciones, decepciones en resultados de chips o episodios de tensión geopolítica.
Según un resumen de AInvest sobre posicionamiento de hedge funds, algunos fondos combinaron una exposición larga elevada a Asia emergente con posiciones cortas tácticas en Taiwán y Corea del Sur para gestionar riesgos en operaciones muy concurridas o sensibles a la geopolítica. En otras palabras, no todo el mercado está haciendo una apuesta ciega en una sola dirección: muchos gestores quieren seguir expuestos a la tendencia estructural de IA, pero cubriéndose frente a posibles golpes de volatilidad.
Las revisiones de grandes bancos importan porque convierten una historia temática en objetivos de índice, previsiones de beneficios y argumentos de asignación de capital. En Corea del Sur, el objetivo de 9.000 puntos de Goldman Sachs para el Kospi y el escenario alcista de 10.000 puntos de JPMorgan ayudan a presentar el mercado no solo como una recuperación cíclica, sino como un beneficiario central del ciclo global de IA.
También hay una dimensión macroeconómica. Economistas de Goldman Sachs afirmaron que los booms de chips impulsados por la IA en Corea del Sur y Taiwán podrían llevar sus superávits por cuenta corriente a nuevos récords, dentro de lo que describieron como un «superávit impulsado por IA».
Eso amplía la tesis alcista. Los inversores no están mirando únicamente los beneficios de empresas concretas; también están observando economías que podrían beneficiarse de una mayor fortaleza exportadora vinculada a la IA.
La operación de los hedge funds en Asia puede resumirse en cuatro ideas:
La conclusión: los hedge funds compran Corea del Sur, Taiwán y Japón porque el norte de Asia ofrece una exposición concentrada al ciclo de semiconductores de la IA justo cuando beneficios esperados, rendimiento bursátil y mejoras de Wall Street apuntan en la misma dirección. La oportunidad existe, pero también el riesgo de que una operación popular se vuelva vulnerable al exceso de posicionamiento.
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Morgan Stanley dijo que las compras semanales de acciones de Corea del Sur, Japón y Taiwán por parte de hedge funds alcanzaron un máximo de 10 años en la semana terminada el 7 de mayo.
Morgan Stanley dijo que las compras semanales de acciones de Corea del Sur, Japón y Taiwán por parte de hedge funds alcanzaron un máximo de 10 años en la semana terminada el 7 de mayo. Corea del Sur concentra buena parte del entusiasmo por la demanda de chips de memoria: Goldman Sachs elevó su objetivo para el Kospi a 9.000 y JPMorgan situó su escenario alcista en 10.000.
Taiwán ofrece exposición a la fabricación de chips a través de TSMC, mientras Japón aporta una vía más líquida y desarrollada para participar en la rotación hacia Asia.