Cuando el petróleo sube con fuerza, el impacto se extiende por toda la economía:
Esto alimenta el temor de que la inflación vuelva a acelerarse justo cuando parecía empezar a moderarse.
Los inversores esperaban que la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, ayudara a reducir tensiones geopolíticas o impulsara una solución al conflicto relacionado con Irán y el Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el encuentro dejó pocos avances concretos para aliviar el riesgo energético o reabrir plenamente la ruta petrolera .
Cuando los mercados concluyen que una disrupción de suministro podría durar más de lo previsto, los precios de los activos suelen ajustarse rápidamente para reflejar ese nuevo escenario.
El aumento del petróleo ya está influyendo en los datos de inflación. En Estados Unidos, la inflación al consumidor habría alcanzado 3,8% interanual en abril, sorprendiendo al alza frente a las expectativas de enfriamiento .
La energía es un componente clave de este cambio. El encarecimiento del combustible repercute en transporte, producción de bienes y servicios públicos, generando presión en toda la economía.
Esto complica el objetivo de los bancos centrales de devolver la inflación a niveles cercanos al 2%.
Cuando aumentan las expectativas de inflación, el mercado de bonos suele reaccionar rápidamente. Los inversores exigen mayores rendimientos para compensar la pérdida de poder adquisitivo de los pagos futuros.
En las últimas semanas, los rendimientos de los bonos soberanos en grandes economías han subido con fuerza, impulsados por el temor a una inflación alimentada por el petróleo y por una política monetaria más restrictiva .
Esto provoca dos efectos importantes:
Y ese cambio también afecta a las acciones.
Las acciones sufren principalmente por dos motivos:
1. Tasas de descuento más altas. Cuando suben los rendimientos de los bonos, aumenta la tasa usada para valorar las ganancias futuras de las empresas, reduciendo el valor actual de muchas acciones, especialmente las de crecimiento.
2. Riesgo de desaceleración económica. Energía cara y condiciones financieras más duras elevan el riesgo de menor crecimiento o incluso de un escenario de estanflación.
Como consecuencia, los mercados bursátiles de Asia, Europa y Estados Unidos han mostrado retrocesos generalizados .
Durante episodios de tensión, el dólar suele fortalecerse porque los inversores buscan activos considerados más seguros y porque el mercado empieza a anticipar tasas de interés más altas en Estados Unidos.
Un dólar fuerte tiene efectos globales:
Este efecto amplifica el impacto del petróleo caro y de los rendimientos en alza.
En conjunto, la caída actual de los mercados responde a una cadena de eventos bastante clara:
Por eso acciones, bonos y monedas se están moviendo al mismo tiempo, en lugar de reaccionar de forma aislada.
El rumbo de los mercados dependerá principalmente de tres factores:
Si esas presiones disminuyen, la volatilidad podría moderarse. Pero si el shock energético persiste y la inflación sigue elevada, los mercados podrían seguir ajustándose a un escenario de tasas altas durante más tiempo y condiciones financieras más estrictas.
Comments
0 comments