Los mercados asignan cerca de un 95% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos del BCE, hasta el 2,50%, en su reunión del 10 de septiembre de 2026. El endurecimiento previsto del BCE contrasta con una Reserva Federal más cauta, lo que reduce parte de la ventaja de tipos del dólar y favorece moderadamente al...
Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What is driving markets to price roughly a 93% probability of a 25-basis-point European Central Bank rate hike at its September 10, 2026 mee. Article summary: Markets are pricing a September ECB hike because the inflation shock now looks persistent enough to require additional restraint, while euro-area activity has held up better than feared. The resulting policy divergence—E. Topic tags: general, government, news, general web. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with
Los mercados están tratando la subida del BCE de septiembre como un escenario prácticamente central. Los principales indicadores de mercado citados sitúan en torno al 95% la probabilidad de un aumento de 25 puntos básicos, que elevaría el tipo de depósito del 2,25% al 2,50% el 10 de septiembre de 2026.1314 Sería el segundo incremento del año, después del movimiento de junio.
El reajuste de expectativas responde a una combinación incómoda para los responsables de la política monetaria: el encarecimiento de la energía ha alejado la inflación del objetivo del 2% del BCE, pero la actividad económica se ha mantenido lo bastante resistente como para permitir nuevas subidas. Para el mercado de divisas, esto crea un entorno relativamente favorable para el euro, aunque muy sensible a los datos de Estados Unidos y al mensaje de los bancos centrales.
El detonante inmediato es el shock energético asociado al conflicto prolongado en Oriente Medio. En julio, el BCE mantuvo el tipo de depósito en el 2,25%, pero señaló que vigilaba de cerca la intensidad y la duración del shock, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda.5 Ese lenguaje dejó abierta la puerta a un mayor endurecimiento, en lugar de presentar el repunte de la energía como un episodio pasajero limitado a la inflación general.
La preocupación es que unos costes energéticos más altos terminen trasladándose a otros precios y mantengan la inflación por encima del objetivo durante más tiempo. Una encuesta de Reuters publicada en agosto mostró que 57 de 69 economistas esperaban una subida de 25 puntos básicos en septiembre, hasta situar el tipo de depósito en el 2,50%.3 Informaciones anteriores del BCE también mostraban que los mercados descontaban una subida en junio y otra en septiembre, aunque el número de incrementos posteriores variaba según la evolución del petróleo.1
Los datos de inflación han reforzado esa percepción. Una encuesta de Reuters publicada en junio situó la inflación de la eurozona en el 3,2% en mayo y la inflación subyacente en el 2,5%, una señal de que el shock estaba afectando a algo más que los precios de la energía y los alimentos.4 Otra encuesta de Reuters indicó que la inflación de la zona euro había alcanzado el 2,9% y que el petróleo seguía aproximadamente un 25% por encima de los niveles previos a la guerra.3
El BCE no está endureciendo la política monetaria ante una economía que, según la evidencia disponible, esté en pleno desplome. Los estrategas de Nomura señalaron que el PIB de la eurozona, excluida Irlanda, crecía cerca de su potencial pese al conflicto. También proyectaron una inflación del 2,8% y otra subida de 25 puntos básicos en septiembre.8
Esa resistencia concede a los responsables del BCE más margen para concentrarse en los riesgos inflacionistas. También explica por qué el mercado ha ido más allá de la idea de una única subida adicional: Reuters informó de que aumentaban las apuestas a que las tensiones geopolíticas podrían llevar el tipo de depósito del BCE cerca del 3% a finales de 2027.2 Estas previsiones a más largo plazo son menos firmes que la subida de septiembre, pero reflejan un cambio en la percepción de la trayectoria de los tipos.
El contraste más claro en la información disponible es el que existe entre un BCE que está siendo reevaluado al alza y una Reserva Federal que el mercado espera que actúe con cautela a corto plazo.
Unos datos de inflación más suaves en Estados Unidos han dado margen a la Fed para evitar una subida inmediata. Reuters informó de que los operadores habían reducido con fuerza sus apuestas por una subida en septiembre: la probabilidad implícita cayó al 30,6%, frente al 52,2% de una semana antes.21 Otro informe de Reuters describió cómo los mercados estaban descontando una respuesta más moderada de la Reserva Federal tras la publicación de datos económicos más débiles.18
La divergencia es importante porque los tipos de cambio reaccionan a la dirección esperada de los tipos de interés, no solo a su nivel actual. Si las expectativas sobre el BCE suben mientras las de la Fed se mantienen estables o bajan, el dólar pierde parte de su ventaja de rentabilidad prevista a corto plazo. Eso puede respaldar al euro incluso si el crecimiento europeo no es especialmente fuerte.
Las fuentes disponibles ofrecen evidencias mucho más sólidas para comparar al BCE con la Fed que para describir en detalle la trayectoria del Banco de Inglaterra. La libra se ha debilitado frente al euro y el dólar en algunos momentos del periodo analizado, pero la información aportada no basta para atribuir ese movimiento específicamente a una inflación británica más baja o a un crecimiento más débil.1820
La reciente fortaleza del euro es coherente con un movimiento favorable en ambos lados del diferencial de tipos: se espera otra subida del BCE, mientras los inversores han reducido las expectativas de un aumento inminente de la Fed. El euro alcanzó un máximo de dos meses cerca de 1,17 dólares antes de retroceder, y el EUR/USD cotizaba alrededor de 1,1655 el 25 de agosto.2028
Ese retroceso, por sí solo, no confirma un cambio de tendencia. También puede reflejar una recogida de beneficios o una reducción de posiciones antes de acontecimientos relevantes en Estados Unidos. Reuters informó de que el dólar había caído a mínimos de tres meses frente al euro el 21 de agosto, cuando la moneda única llegó brevemente a 1,1711 dólares.20
Por tanto, el sesgo a corto plazo sigue siendo moderadamente favorable al euro, pero no se trata de una operación de sentido único. El dato de inflación PCE de julio se publicará justo antes de la intervención del presidente de la Reserva Federal en Jackson Hole, por lo que tanto la cifra como el discurso serán pruebas importantes para las actuales expectativas sobre la Fed.26 La intervención de Jackson Hole ha cobrado además una relevancia especial porque los inversores buscan orientación sobre los rendimientos de los bonos, la política monetaria a corto plazo y la independencia de la Fed.23
Un dato de inflación estadounidense más alto de lo esperado o un mensaje más agresivo de la Fed podría reactivar la demanda de dólares. Por el contrario, nuevas señales de una inflación persistente en la eurozona reforzarían la expectativa de una subida del BCE en septiembre. El principal riesgo específico para el euro sería una sorpresa bajista significativa en la inflación, especialmente si hace que el siguiente incremento de tipos parezca menos necesario.
El mercado descuenta la subida de septiembre porque la inflación vinculada a la energía parece lo bastante persistente como para justificar una mayor restricción monetaria, mientras la actividad de la eurozona se ha mantenido resistente. Los últimos indicadores citados apuntan a una probabilidad cercana al 95% de una subida de 25 puntos básicos, hasta el 2,50%, ligeramente por encima del 93% que figuraba en el planteamiento inicial del mercado.1314
Para el EUR/USD, el respaldo principal procede del reajuste relativo de la política monetaria: un BCE más restrictivo frente a una Fed más prudente reduce la ventaja esperada del dólar en términos de tipos. Esto favorece al euro, aunque los próximos datos PCE de Estados Unidos y el mensaje de Jackson Hole pueden provocar movimientos bruscos y temporales.
La visión constructiva sobre el euro seguirá siendo plausible mientras la inflación de la eurozona no sorprenda claramente a la baja y la Fed no indique de forma inesperada una senda de endurecimiento más agresiva.
Studio Global AI
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Los mercados asignan cerca de un 95% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos del BCE, hasta el 2,50%, en su reunión del 10 de septiembre de 2026.
Los mercados asignan cerca de un 95% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos del BCE, hasta el 2,50%, en su reunión del 10 de septiembre de 2026. El endurecimiento previsto del BCE contrasta con una Reserva Federal más cauta, lo que reduce parte de la ventaja de tipos del dólar y favorece moderadamente al EUR/USD.
La apuesta por el euro no es irreversible: una sorpresa bajista importante en la inflación de la eurozona o un giro más duro de la Fed podría cambiar el escenario.