Los directivos pueden presentar los recortes de plantilla como mejoras de eficiencia y pedir a los equipos que absorban más tareas con herramientas de IA . Para los empleados, esa combinación se traduce en una inseguridad creciente y en una carrera cada vez más frenética por demostrar su valor en un entorno automatizado .
La reducción de personal no siempre llega en forma de un gran anuncio corporativo. En distintas empresas del sector, una de las vías más discretas ha sido dejar de contar con trabajadores contratados a través de terceros o no renovar sus contratos.
Reuters informó de que una contratista de Hangzhou comenzó a ser despedida en marzo de 2026, después de que su empresa ordenara a los empleados utilizar herramientas de IA, incluido el agente OpenClaw. La compañía no anunció públicamente una ronda de despidos masivos . Otros reportes describieron esta práctica como una tendencia diferenciada dentro de la transición hacia la IA .
Este método permite a las empresas reducir costes y funciones sin afrontar necesariamente el impacto de un anuncio formal de despidos. También deja a los trabajadores fijos expuestos a otra forma de presión: asumir el trabajo que antes realizaban equipos más amplios, ahora con ayuda de sistemas automatizados.
Los recortes reportados en grandes compañías como Alibaba, Tencent, ByteDance, Meituan y Baidu superarían en conjunto los 130.000 puestos durante la transición hacia la IA. Algunas áreas —en particular viajes, contenidos y soporte de comercio electrónico— habrían registrado reducciones de entre el 30% y el 50% .
La inquietud no se limita a las oficinas. El centro de estudios Anbound, con sede en Pekín, advirtió que cuando los trabajadores de clase media y los jóvenes temen que la IA altere sus carreras, tienden a reducir el consumo y aumentar sus ahorros preventivos ante la posibilidad de perder el empleo .
La tensión alcanzó un punto álgido entre finales de mayo y junio de 2026, cuando capturas de chats difundidas en redes sociales chinas afirmaron que Meituan planeaba recortar hasta la mitad de sus puestos relacionados con producto antes de terminar junio .
La empresa negó públicamente esas informaciones. Sin embargo, sus acciones cayeron con fuerza y llegaron a marcar un mínimo de dos años a finales de mayo, una señal de que la desmentida no bastó para tranquilizar al mercado .
El ambiente dentro de la compañía quedó resumido en la respuesta de un empleado citada por el South China Morning Post. Cuando un amigo le preguntó si había sobrevivido a la última ronda de recortes, contestó: “No sé si el próximo seré yo” .
En julio, Caixin informó de que Meituan sí había reducido puestos de trabajo tras una costosa guerra de precios en el negocio de venta minorista inmediata. Se trataba de una razón empresarial distinta de los rumores vinculados a la IA, pero el episodio reforzó entre los empleados la sensación de que ningún puesto está completamente a salvo .
Una dinámica parecida —negar planes de despidos masivos mientras continúan los ajustes de personal— también ha sido señalada en empresas como Baidu, Xiaomi y ByteDance . La brecha entre los comunicados oficiales y lo que los trabajadores viven dentro de las organizaciones se ha convertido en el principal combustible de la desconfianza.
Entre abril y mayo de 2026, tribunales de Hangzhou resolvieron que una empresa no puede despedir legalmente a un trabajador simplemente para sustituirlo por un sistema de inteligencia artificial . El caso involucró a una compañía tecnológica que había intentado reasignar a un empleado y reducir drásticamente su salario porque su puesto podía automatizarse; finalmente, el trabajador fue despedido.
La decisión establece una protección relevante para los empleados contratados directamente. Pero su alcance es limitado. No impide necesariamente que una empresa prescinda de contratistas, no renueve contratos o justifique una reducción como una medida de eficiencia, rendimiento o reestructuración organizativa.
En otras palabras, la resolución ofrece un respaldo legal frente a un despido explícitamente motivado por la sustitución mediante IA, pero no elimina las vías indirectas de ajuste que están definiendo esta nueva etapa.
Para muchos trabajadores tecnológicos chinos, el problema no es únicamente que la IA pueda transformar sus tareas. Es la sospecha de que la adopción de estas herramientas se está utilizando como una justificación más limpia para una reducción de plantilla que las empresas prefieren ejecutar de forma gradual y poco visible.
Meituan concentra esa inquietud porque los rumores sobre sus equipos de producto, sus desmentidos oficiales y los recortes posteriores han dejado especialmente expuesta la distancia entre el discurso corporativo y la experiencia cotidiana de los empleados. Pero el patrón se extiende por todo el sector.
La palabra youhua ya no evoca solo una reorganización interna. Para muchos trabajadores, también plantea una amenaza mucho más directa: que la próxima “optimización” no afecte a un departamento, sino a su propio puesto.