En este contexto surgió Anybrain, una startup portuguesa que propone un enfoque distinto para combatir el problema.
Anybrain nació en 2015 en Braga (Portugal) a partir de un proyecto académico llamado Perfometric, desarrollado en la Universidad de Minho durante la investigación doctoral del científico informático André Pimenta Ribeiro y su equipo.
Curiosamente, el proyecto original no estaba relacionado con videojuegos. El objetivo era estudiar señales de interacción entre humanos y computadoras para medir la fatiga mental y el rendimiento de trabajadores.
Los investigadores analizaban indicadores como:
Con el tiempo descubrieron que estos patrones podían funcionar como una especie de “huella conductual” digital. Cada persona interactúa con un teclado, ratón o mando de forma ligeramente distinta.
Ese descubrimiento abrió una puerta inesperada: si el comportamiento humano tiene patrones propios, entonces las acciones generadas por bots, scripts o software externo también deberían verse diferentes.
Ese insight llevó a la creación de Anybrain, centrada en proteger la integridad competitiva en juegos online y esports.
Anybrain es una startup de ciberseguridad basada en inteligencia artificial que desarrolla tecnología anti‑cheat para videojuegos online y plataformas competitivas.
Su software está diseñado para entornos como:
A diferencia de muchos sistemas tradicionales, la tecnología de la empresa no se centra en inspeccionar el ordenador del jugador. En lugar de eso, analiza cómo juega.
Los sistemas anti‑cheat tradicionales suelen utilizar métodos como:
Estos métodos pueden ser efectivos, pero también generan controversia por su carácter intrusivo.
Anybrain adopta otro enfoque: biometría conductual basada en IA.
El sistema analiza señales de interacción del jugador, por ejemplo:
A partir de estos datos se construye un perfil de comportamiento humano legítimo. Los modelos de aprendizaje automático pueden entonces detectar anomalías que sugieren automatización o asistencia externa.
Por ejemplo, un bot o script puede ejecutar acciones con precisión perfecta o tiempos imposibles de replicar de forma natural. Esas desviaciones aparecen en los modelos de comportamiento.
Una de las características más destacadas del sistema es que no necesita acceso profundo al dispositivo del jugador, como drivers a nivel de kernel utilizados por otros anti‑cheat.
En cambio, analiza señales de interacción durante el juego, lo que permite desplegar la tecnología en PC, consolas y dispositivos móviles con mayor facilidad.
Cuando la empresa presentó esta idea inicialmente, el concepto generó escepticismo en la industria, acostumbrada a soluciones más invasivas basadas en inspección del sistema.
Con el tiempo, el enfoque ha ganado interés conforme la tecnología maduró.
La compañía ha desarrollado tecnología patentada relacionada con la detección de fraude y trampas en entornos de esports.
Una de sus patentes describe un sistema y método para detectar comportamiento fraudulento en partidas mediante el análisis de datos de interacción del jugador utilizando inteligencia artificial.
Según reportes del sector, la empresa presentó una solicitud de patente en 2019 centrada en la detección de trampas únicamente a partir de entradas de usuario —como teclado, mando o joystick— y posteriormente obtuvo una patente europea tras el proceso internacional.
Para entrenar sus modelos, Anybrain afirma haber analizado decenas de millones de horas de gameplay, lo que permite mejorar la precisión del sistema y reducir falsos positivos.
La tecnología de Anybrain se basa en biometría del comportamiento, una técnica que ya se utiliza en otros sectores digitales.
Entre sus aplicaciones más comunes están:
Los videojuegos son un entorno especialmente interesante para este tipo de análisis porque la interacción del usuario es continua, medible y muy personalizada, lo que facilita modelar el comportamiento mediante aprendizaje automático.
Por esa razón, tecnologías como la de Anybrain podrían extenderse en el futuro a sistemas más amplios de confianza y seguridad digital.
Las trampas en videojuegos han pasado de ser hacks aislados a convertirse en una industria global. Paralelamente, las herramientas para combatirlas también se están volviendo más sofisticadas.
El enfoque de Anybrain destaca porque intenta resolver el problema desde un ángulo distinto: entender al jugador humano.
En lugar de buscar software sospechoso en el ordenador, su tecnología intenta responder una pregunta simple pero poderosa: si las acciones dentro del juego parecen humanas… o no.
En un futuro donde tanto los tramposos como los sistemas de defensa utilizan inteligencia artificial, el análisis del comportamiento podría convertirse en una de las herramientas clave para mantener la equidad en los juegos online.