Ese intercambio, y los documentos filtrados que le siguieron, revelan un círculo íntimo del Kremlin fracturado por la estrategia económica, justo cuando los datos oficiales confirman la primera contracción trimestral del PIB desde principios de 2023.
Las advertencias provinieron de las más altas esferas de la burocracia económica rusa: el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, y representantes del Banco Central . Estos informaron al Kremlin que la estructura actual del gasto militar conlleva el "riesgo de un déficit presupuestario en rápido crecimiento" y urgieron una revisión inmediata y recortes parciales en los programas de defensa
.
El reportaje de Bloomberg, que cita a personas familiarizadas con las discusiones, especificó que los funcionarios creen que el déficit está en una trayectoria "insostenible" sin un cambio de rumbo . La respuesta de Putin fue inequívoca: nada de recortes en defensa. Ordenó al Ministerio de Finanzas que encuentre el dinero en otras líneas presupuestarias no bélicas
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El pulso interno salió a la luz pública cuando el Financial Times obtuvo una carta de febrero de Siluánov al gabinete. En ella, Siluánov advertía que el gasto de guerra excedería su presupuesto en al menos 2 billones de rublos (aproximadamente 28.000 millones de dólares) en 2026, con un "escenario negativo" que eleva ese exceso a 4 billones de rublos. Proyectó excesos similares de 4 billones de rublos tanto en 2027 como en 2028, y urgió al gobierno a congelar aproximadamente 2,9 billones de rublos (40.800 millones de dólares) en gasto no bélico planificado para compensar .
Las grietas presupuestarias ya no se limitan a reuniones clasificadas. Dos personas cercanas al gobierno dijeron a Bloomberg que el propio Ministerio de Defensa enfrenta un déficit de 1,3 billones de rublos (unos 18.000 millones de dólares) en su presupuesto para 2026 . Esta brecha se enmarca en un deterioro fiscal más amplio: Rusia había planeado un déficit anual para 2026 de 3,8 billones de rublos, pero el déficit ya se había disparado a 5,9 billones de rublos solo en los primeros cuatro meses
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Los gastos de guerra consumen ahora aproximadamente el 40% de todo el presupuesto federal, un nivel que Siluánov y el Banco Central advierten en privado que es incompatible con unas finanzas públicas estables .
Las alarmas fiscales coinciden con un fuerte deterioro de la actividad económica real. El PIB de Rusia se contrajo en el primer trimestre de 2026 un 0,2% interanual, según la estimación oficial publicada por el Servicio Federal de Estadísticas (Rosstat) el 15 de mayo de 2026 . El Banco de Rusia reportó una estimación más pronunciada de 0,5% interanual, mientras que el Instituto de Previsión Económica (INP) de la Academia de Ciencias de Rusia situó la contracción en el 1,5%
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Se trata de la primera caída trimestral del PIB ruso en tres años, lo que obligó al gobierno a recortar su pronóstico de crecimiento para todo 2026 a apenas un 0,4%, frente a una estimación anterior del 1,3% .
La contracción no responde a un único golpe. Múltiples presiones superpuestas están desgastando la economía de guerra de Rusia:
Está previsto que Putin se dirija al Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF) a principios de junio de 2026, una reunión anual que durante años sirvió como escaparate de la estabilidad económica rusa y su apertura al capital extranjero. Este año, llega en un contexto incómodo.
Los reportajes de Bloomberg y el Financial Times, publicados apenas unos días antes del foro, muestran que el ala financiera del gobierno ruso está señalando abiertamente que la factura actual de la guerra es inasumible . La disonancia con la postura pública de Putin —que exige un gasto militar ininterrumpido mientras su propio ministro de Finanzas presiona en privado para congelar partidas presupuestarias enteras— es evidente.
Con un crecimiento estancado, el déficit alcanzando niveles récord y el gasto en defensa consumiendo casi el 40% del presupuesto, el SPIEF 2026 promete girar menos en torno a atraer inversiones y más sobre si el establishment financiero ruso puede gestionar las contradicciones de una economía de guerra que, en privado, considera insostenible .
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