Las explosiones y alertas antiaéreas se registraron en numerosas ciudades, entre ellas Kyiv, Lviv —cerca de la frontera con Polonia— y Odesa, en el mar Negro .
Uno de los focos más sensibles fue la región occidental de Zakarpattia (Transcarpatia). En su capital administrativa, Uzhhorod, situada a pocos kilómetros de la frontera con Eslovaquia, reportes locales indicaron que un edificio fue alcanzado por un dron durante el ataque . Otras localidades de la región también informaron explosiones mientras las alertas aéreas continuaban durante el día
.
La proximidad del ataque a territorio de la OTAN generó preocupación inmediata.
Durante el bombardeo, drones rusos tipo Shahed alcanzaron el oeste de Ucrania cerca de la frontera eslovaca, incluido el área alrededor de Uzhhorod. Ante el riesgo de nuevos ataques o de que restos de drones cayeran cerca del límite fronterizo, Eslovaquia suspendió temporalmente las operaciones en todos sus pasos fronterizos con Ucrania por razones de seguridad .
Los cruces permanecieron cerrados aproximadamente una hora antes de reabrir cuando las autoridades consideraron que el peligro inmediato había pasado . Aunque breve, la medida fue inusual y reflejó lo cerca que habían llegado los combates aéreos del territorio de la OTAN.
El ataque dejó al menos seis personas fallecidas y decenas de heridos en todo el país, según funcionarios ucranianos .
Además de las víctimas, se reportaron daños en infraestructura y edificios civiles en varias regiones. Entre los incidentes confirmados se incluyen:
Funcionarios ucranianos indicaron que el gran número de drones sugiere que Moscú intentó saturar las defensas aéreas lanzando ataques simultáneos a gran escala .
Los países cercanos reaccionaron rápidamente al ver que los ataques se acercaban a sus fronteras.
Polonia, miembro de la OTAN, desplegó aviones de combate para vigilar su espacio aéreo mientras se desarrollaba el ataque cerca de su frontera con Ucrania .
En Hungría, el nuevo gobierno adoptó una postura diplomática firme. Budapest condenó los ataques contra la región de Zakarpattia, donde vive una importante minoría húngara, y convocó al embajador ruso para pedir explicaciones .
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy valoró positivamente esa reacción, señalando que el episodio demuestra que Moscú representa una amenaza más amplia para los países vecinos y para Europa, no solo para Ucrania .
El ataque del 13 de mayo puso de relieve cómo la guerra aérea entre Rusia y Ucrania está teniendo efectos más allá del propio campo de batalla.
Al alcanzar ciudades como Uzhhorod, muy cerca de las fronteras de la Unión Europea y la OTAN, el bombardeo provocó cierres fronterizos, despliegues militares y protestas diplomáticas en países vecinos. Para Europa Central y del Este, el episodio reforzó el temor de que ataques aéreos de gran escala puedan generar crisis de seguridad transfronterizas incluso sin que se ataque directamente territorio de la OTAN.
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