Klepach no pronosticó un colapso económico inmediato. Su diagnóstico apuntaba más bien a un deterioro lento, caracterizado por:
Según los reportes sobre su intervención, Klepach calculó que el producto interno bruto ruso crecería apenas entre un 1% y un 1,5% en 2027. La estimación era cercana a la previsión revisada del Ministerio ruso de Desarrollo Económico, que proyectó un crecimiento del 1,4% para ese año, aunque se trata de pronósticos procedentes de fuentes distintas y no deben considerarse idénticos.
Klepach sostuvo que la economía ucraniana había logrado mantenerse en funcionamiento, en parte, gracias al amplio respaldo financiero de Occidente. Según su evaluación, la ayuda militar y presupuestaria equivalía a casi la mitad del presupuesto ruso, mientras que el apoyo total superaba varias veces la salida de capitales de Rusia. A su juicio, sin esa financiación externa, la economía de Ucrania habría colapsado.
Ese punto formaba parte de una argumentación más amplia: la resistencia de Rusia no significaba necesariamente que estuviera ganando la competencia general. Ucrania dependía en gran medida del financiamiento extranjero para seguir operando, pero Rusia también estaba asumiendo costes crecientes por la guerra, las sanciones y los ataques contra infraestructuras.
El economista también advirtió que Rusia podría enfrentarse, en el futuro, a una crisis social grave y de aparición inesperada. Mencionó como precedentes históricos la Revolución de Febrero de 1917 y el colapso de la Unión Soviética en 1991: procesos de agitación que se volvieron difíciles de controlar una vez iniciados.
Su advertencia no consistía en predecir necesariamente la desintegración de Rusia. Era más acotada: incluso si el país evitaba un colapso económico absoluto, las pérdidas acumuladas, la desigualdad y el menor crecimiento podían crear las condiciones para una crisis posterior. Según los reportes, Klepach consideraba “casi seguro” que algún tipo de crisis social acabaría produciéndose.
La secuencia de los acontecimientos está relativamente clara. Klepach pronunció su discurso en mayo; los extractos recibieron una amplia atención en los medios rusos a mediados de agosto; y el 16 de agosto dejó su puesto en VEB.RF. Varias informaciones relacionaron la salida directamente con aquella intervención.
La explicación atribuida a VEB.RF fue que Klepach había formulado “valoraciones personales duras” sobre la evolución económica y política de Rusia que no coincidían con la posición de la corporación.
La agencia estatal TASS confirmó que Klepach ya no era el economista jefe y señaló que se nombraría a un sustituto, pero no ofreció una explicación política sobre su salida.
Ese aspecto no está confirmado. The Bell, citando a personas familiarizadas con Klepach, informó que el presidente de VEB.RF, Igor Shuvalov, tomó la decisión después de una “llamada de arriba”, una expresión rusa que suele aludir a una orden procedente de altos niveles de poder. Otros medios reprodujeron esa versión, pero se basa en fuentes anónimas y no en una declaración oficial del Kremlin.
Por tanto, la conclusión más prudente es la siguiente: las declaraciones de mayo fueron señaladas ampliamente como un factor de su destitución, pero la cadena de mando exacta que condujo a la decisión no ha sido establecida públicamente.
Klepach había ejercido durante 12 años como economista jefe de VEB.RF y se incorporó a la institución en 2014. Antes trabajó aproximadamente una década en el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia, incluidos ocho años como viceministro.
Ese historial hizo que sus comentarios resultaran especialmente significativos. No era un analista externo, sino un economista sénior con una larga experiencia dentro del sistema ruso de formulación de políticas económicas. Los reportes lo situaron en la misma generación amplia de funcionarios vinculados al establishment económico que figuras como Elvira Nabiúllina y Andréi Belousov, aunque la información disponible no establece la naturaleza exacta de esas relaciones profesionales.
Su salida de VEB.RF terminó adquiriendo un significado que iba más allá de un cambio de personal: un economista estatal con años de experiencia había descrito públicamente a Rusia como rezagada en la prolongada competencia económica que rodea la guerra, y sus palabras se volvieron políticamente costosas cuando comenzaron a circular ampliamente.