El golpe levantó brevemente la rueda delantera izquierda y desestabilizó el monoplaza. Sin apenas escapatoria en esa zona del circuito, el coche se abrió hacia el exterior y terminó golpeando con fuerza el muro.
Albon pudo salir del coche por su propio pie, pero el accidente provocó inmediatamente una bandera roja para que los comisarios retiraran el vehículo y limpiaran restos en la pista.
El impacto contra el muro dejó daños estructurales importantes, especialmente en el lado izquierdo del coche, que fue el que absorbió el golpe principal.
Cuando el monoplaza regresó al garaje, los mecánicos de Williams comprobaron que el daño era más serio de lo que parecía inicialmente. El equipo tuvo que sustituir componentes clave, entre ellos:
La necesidad de cambiar ambas piezas indicaba que el impacto había provocado una carga mecánica considerable en el coche.
Estas reparaciones no son rápidas: desmontar y volver a montar estos sistemas requiere mucho tiempo, lo que dejó al equipo en una carrera contrarreloj.
El GP de Canadá utilizaba el formato sprint, lo que significa que el viernes solo hay una sesión de práctica antes de la clasificación sprint.
Tras el accidente, Williams intentó reparar el FW48 a tiempo. Sin embargo, el alcance del daño —sumado a la necesidad de cambiar la caja de cambios y la unidad de potencia— hizo imposible completar el trabajo antes del inicio de la sesión.
Finalmente, el equipo confirmó que Albon no participaría en la clasificación sprint de ese mismo día.
El choque de Albon fue uno de varios incidentes en una práctica particularmente caótica en Montreal. Su accidente provocó una bandera roja aproximadamente a mitad de la sesión mientras los comisarios retiraban el coche y despejaban la pista.
Debido a múltiples interrupciones durante el entrenamiento, dirección de carrera decidió ampliar el tiempo de la sesión para compensar los minutos perdidos.
Aun así, Albon ya había perdido el resto de su única oportunidad de rodar antes de la parte competitiva del fin de semana.
Los encuentros con marmotas son una peculiaridad histórica del Gran Premio de Canadá. El Circuit Gilles Villeneuve está situado en la isla artificial Île Notre‑Dame, dentro del Parc Jean‑Drapeau en Montreal, un entorno natural donde estos animales viven en gran número.
A diferencia de muchos circuitos permanentes, esta pista funciona durante gran parte del año como vías de parque y solo se transforma en circuito para el evento de Fórmula 1. Por eso, a pesar de las vallas y barreras, algunos animales consiguen acceder al trazado.
A lo largo de los años varios pilotos han tenido encuentros similares. Incluso campeones como Lewis Hamilton han reconocido haber golpeado o esquivado marmotas durante carreras en Montreal.
Las autoridades intentan capturar y trasladar a los animales antes del fin de semana de competición, pero eliminar completamente el riesgo es muy difícil debido a la gran población local.
En un deporte donde los accidentes suelen deberse a errores de pilotaje o fallos mecánicos, el choque de Albon destacó por su causa poco común.
Un encuentro de apenas una fracción de segundo con la fauna local fue suficiente para destruir su única sesión de práctica, provocar reparaciones mayores en el coche y alterar el plan de Williams antes incluso de que empezara la acción competitiva del fin de semana.
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