El seleccionador Jesse Marsch recurrió a su banquillo en el minuto 76, dando entrada al delantero Cyle Larin por Oluwaseyi . La decisión dio resultado casi de inmediato. Apenas 121 segundos después de pisar el césped, Larin conectó una volea clínica que se coló en la esquina inferior de la portería defendida por Nikola Vasilj, igualando el marcador a 1-1
. El tanto llegó tras una asistencia de Promise David, quien recibió el pase después de una galopada de Ismaël Koné
.
El marcador final fue un pobre reflejo del control ejercido por Canadá. Los anfitriones terminaron con un 61% de posesión y superaron a Bosnia en disparos por 13 a 8, con una ventaja en goles esperados (xG, por sus siglas en inglés, una métrica que mide la calidad de las ocasiones de gol) de 1.25 a 0.98 . La presión fue particularmente intensa en la primera mitad, donde Canadá forzó nueve saques de esquina, la mayor cantidad lograda por un equipo antes del descanso en un partido de un Mundial masculino desde que Italia consiguiera 11 corners contra Ghana en 2006
.
El empate representa un avance psicológico monumental para un programa que no logró sumar un solo punto en sus dos anteriores participaciones mundialistas, incluida la decepcionante campaña en Catar cuatro años antes . Este punto permite a Canadá seguir adelante en un complicado Grupo B, manteniendo muy vivas sus esperanzas de clasificar y de perseguir su primera victoria en una Copa del Mundo
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El impacto inmediato de Larin subrayó su importancia como máximo goleador histórico de la selección de Canadá, pero la noche fue más allá de un solo momento. La imagen del equipo celebrando frente a un mar de aficionados vestidos de rojo bajo la icónica Torre CN de Toronto se convirtió en la instantánea del día, un momento que anunció la llegada de Canadá como una fuerza creíble en el escenario global .
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