El impulso cambió drásticamente en el último cuarto. La defensa de los Knicks se cerró como un candado, limitando a los Spurs a solo 18 puntos en el período final con un gélido 7 de 25 en tiros de campo (28%). Esto preparó el escenario para que Jalen Brunson tomara el control. La estrella y base de los Knicks ofreció una actuación para la historia, anotando 45 puntos, 13 de ellos de forma consecutiva en el último cuarto, para extinguir las esperanzas de los Spurs.
El marcador final de 94-90 puso fin a la sequía de campeonatos más larga en activo de la NBA. Los 45 puntos de Brunson y su dominio total en los minutos finales grabaron su nombre en el folclore de las Finales y consolidaron su estatus como el jugador más determinante de la serie.
Antes de que el confeti pudiera caer en San Antonio, los Knicks tuvieron que obrar un milagro en su propia cancha. Enfrentándose a una desventaja de 3-0 en la serie, los Spurs salieron encendidos en el Juego 4 y construyeron una ventaja asombrosa de 29 puntos en la primera mitad. El partido parecía sentenciado y el empate a 2 en la serie, inevitable.
En lugar de eso, los Knicks protagonizaron la mayor remontada en unas Finales de la NBA desde que se tienen registros jugada a jugada. Remaron metódicamente contra la enorme desventaja, impulsados por una defensa asfixiante en la segunda mitad que dejó a los jóvenes Spurs en shock. OG Anunoby anotó canastas cruciales, pero fue un esfuerzo de equipo completo lo que impulsó la histórica remontada.
Los Knicks completaron la hazaña con una victoria por 107-106, empatando la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA. La victoria no solo les dio una ventaja de 3-1 en la serie, sino que rompió la moral de los Spurs y transformó la identidad del equipo, ganándose el apodo inmortal de "Los Knicks de la Remontada" (The Comeback Knicks).
La carrera por el título de 2026 no fue el típico cuento de la Cenicienta. Los Knicks fueron una auténtica apisonadora durante todos los playoffs, terminando con un récord general de 16-3. Su camino hacia las finales estuvo marcado por una racha de victorias histórica y un dominio impresionante sobre la Conferencia Este.
Tras una primera ronda llena de baches contra los Atlanta Hawks, que ganaron 4-2 con sus dos únicas derrotas por un solo punto, los Knicks se convirtieron en una fuerza imparable. Barrieron a los Philadelphia 76ers en las semifinales de conferencia y luego desmantelaron a los Cleveland Cavaliers en las Finales de la Conferencia Este, ganando 4-0. Esta increíble racha incluyó 13 victorias consecutivas, que en su momento fue la segunda más larga en una sola postemporada en la historia de la NBA, un testimonio de su consistencia y enfoque.
Sus tres derrotas totales —dos partidos agónicos contra los Hawks y una derrota en el Juego 3 contra los Spurs en el Madison Square Garden— revelan a un equipo que, incluso en la derrota, era casi imbatible. Este récord de 16-3 subraya una carrera por el campeonato dominante, que requirió tanto una resiliencia histórica como una excelencia implacable para poner fin a más de cinco décadas de espera.
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