Corría el minuto 2:03 del primer cuarto cuando la afición neoyorquina contuvo el aliento. Harrison Barnes, alero de los Spurs, cayó desplomado sobre la pierna derecha de Brunson tras un empujón de Landry Shamet. La rodilla se dobló de forma antinatural. El base se retorció de dolor y se fue directo a vestuarios .
El diagnóstico rápido trajo calma: volvió al banquillo al inicio del segundo cuarto. Pero las molestias no cesaron. Minutos después, el jugador se llevó la mano al tobillo en otra acción fortuita . Lejos de amilanarse, Brunson firmó una actuación épica: en los tres primeros cuartos llevaba 17 puntos con un pobre 7 de 22 en tiros. La gasolina le duró para una recta final de museo .
“Es un guerrero”, se leyó en todas las crónicas. Su determinación fue tal que un analista médico expresó su preocupación pospartido por el mecanismo de la lesión inicial de rodilla .
El guion pintaba a los Spurs como justos vencedores. Dominaban 27-19 al final del primer periodo y se fueron al descanso 55-48 arriba, con las gradas del Frost Bank Center rugiendo . La ventaja llegó a ser de 14 puntos mediado el tercer cuarto, recordando el aura de invencibilidad de la franquicia en estas citas .
Pero el vendaval visitante estaba por llegar. Nueva York ganó el tercer acto 28-21 para igualar el marcador a 76. El último cuarto fue un monólogo. Con menos de dos minutos en el reloj, los Knicks destrozaron el partido con un parcial de 11-0. Brunson clavó un triple demoledor y sentenció con un tiro en suspensión girando sobre sí mismo mientras caía al suelo a falta de 38 segundos, poniendo el 105-95 definitivo .
Es la segunda vez consecutiva que los Knicks remontan una desventaja de doble dígito en un primer partido de serie fuera de casa; ya lo hicieron con 22 puntos en contra ante Cleveland Cavaliers en la Final de Conferencia .
Para la joven estrella francesa, la velada fue un jarro de agua fría. Aunque su hoja de estadísticas se llenó con 26 puntos, 12 rebotes, tres tapones, dos asistencias y un robo en 38 minutos, sus porcentajes de tiro fueron impropios de su talento .
Falló 15 de sus 21 disparos de campo, incluyendo un paupérrimo 2 de 9 desde la larga distancia, y perdió seis balones, su récord negativo en playoffs . Eso sí, mantuvo su fiabilidad desde la línea de personal: 12 de 13, un recurso que mantuvo a los Spurs con vida hasta el desenlace fatal .
Tras la derrota, el jugador de 22 años asumió responsabilidades. Coincidió con su entrenador Mitch Johnson en que debió buscar más presencia interior, pero lanzó un mensaje de calma: “No estoy preocupado en lo más mínimo” .
Karl-Anthony Towns fue el escudero perfecto para Brunson con un doble-doble de 18 puntos y 12 rebotes. Por los Spurs, Julian Champagnie aportó 16 puntos desde el banquillo con un acertado 5 de 10 en triples .
El ataque tejano se estrelló contra la defensa neoyorquina. Firmaron un 36 % en tiros de campo y un desastroso 25.6 % de acierto exterior (11 de 43). En la segunda mitad, apenas sumaron 40 puntos . Los Knicks, con una racha de 12 victorias consecutivas en playoffs, dominan ahora el factor cancha de cara al Juego 2 en San Antonio .
Nota: Las Finales de la NBA se juegan al mejor de siete partidos. El Juego 2 se disputa en el Frost Bank Center de San Antonio.
Corría el minuto 2:03 del primer cuarto cuando la afición neoyorquina contuvo el aliento. Harrison Barnes, alero de los Spurs, cayó desplomado sobre la pierna derecha de Brunson tras un empujón de Landry Shamet. La rodilla se dobló de forma antinatural. El base se retorció de dolor y se fue directo a vestuarios .
El diagnóstico rápido trajo calma: volvió al banquillo al inicio del segundo cuarto. Pero las molestias no cesaron. Minutos después, el jugador se llevó la mano al tobillo en otra acción fortuita . Lejos de amilanarse, Brunson firmó una actuación épica: en los tres primeros cuartos llevaba 17 puntos con un pobre 7 de 22 en tiros. La gasolina le duró para una recta final de museo .
“Es un guerrero”, se leyó en todas las crónicas. Su determinación fue tal que un analista médico expresó su preocupación pospartido por el mecanismo de la lesión inicial de rodilla .
El guion pintaba a los Spurs como justos vencedores. Dominaban 27-19 al final del primer periodo y se fueron al descanso 55-48 arriba, con las gradas del Frost Bank Center rugiendo . La ventaja llegó a ser de 14 puntos mediado el tercer cuarto, recordando el aura de invencibilidad de la franquicia en estas citas .
Pero el vendaval visitante estaba por llegar. Nueva York ganó el tercer acto 28-21 para igualar el marcador a 76. El último cuarto fue un monólogo. Con menos de dos minutos en el reloj, los Knicks destrozaron el partido con un parcial de 11-0. Brunson clavó un triple demoledor y sentenció con un tiro en suspensión girando sobre sí mismo mientras caía al suelo a falta de 38 segundos, poniendo el 105-95 definitivo .
Es la segunda vez consecutiva que los Knicks remontan una desventaja de doble dígito en un primer partido de serie fuera de casa; ya lo hicieron con 22 puntos en contra ante Cleveland Cavaliers en la Final de Conferencia .
Para la joven estrella francesa, la velada fue un jarro de agua fría. Aunque su hoja de estadísticas se llenó con 26 puntos, 12 rebotes, tres tapones, dos asistencias y un robo en 38 minutos, sus porcentajes de tiro fueron impropios de su talento .
Falló 15 de sus 21 disparos de campo, incluyendo un paupérrimo 2 de 9 desde la larga distancia, y perdió seis balones, su récord negativo en playoffs . Eso sí, mantuvo su fiabilidad desde la línea de personal: 12 de 13, un recurso que mantuvo a los Spurs con vida hasta el desenlace fatal .
Tras la derrota, el jugador de 22 años asumió responsabilidades. Coincidió con su entrenador Mitch Johnson en que debió buscar más presencia interior, pero lanzó un mensaje de calma: “No estoy preocupado en lo más mínimo” .
Karl-Anthony Towns fue el escudero perfecto para Brunson con un doble-doble de 18 puntos y 12 rebotes. Por los Spurs, Julian Champagnie aportó 16 puntos desde el banquillo con un acertado 5 de 10 en triples .
El ataque tejano se estrelló contra la defensa neoyorquina. Firmaron un 36 % en tiros de campo y un desastroso 25.6 % de acierto exterior (11 de 43). En la segunda mitad, apenas sumaron 40 puntos . Los Knicks, con una racha de 12 victorias consecutivas en playoffs, dominan ahora el factor cancha de cara al Juego 2 en San Antonio .
Nota: Las Finales de la NBA se juegan al mejor de siete partidos. El Juego 2 se disputa en el Frost Bank Center de San Antonio.