Con el paso de las semanas, esas conversaciones evolucionaron hacia algo más ambicioso: una posible compra completa de la empresa. Según fuentes citadas por Bloomberg, el consorcio estudiaba una oferta en el rango medio de los €40 por acción, lo que valoraba la compañía en torno a €2.500 millones.
La operación habría sacado a la empresa con sede en Colonia de bolsa y la habría puesto bajo el control de grandes inversores internacionales de infraestructura y capital privado.
I Squared Capital ya había explorado previamente la compra del negocio de publicidad exterior de Ströer. Ese intento se abandonó a principios de año en medio de dudas entre los inversores sobre la economía alemana y el mercado publicitario, factores que enfriaron el interés en la operación.
Las conversaciones se reactivaron en abril cuando I Squared se asoció con Blackstone para estudiar una nueva estrategia de adquisición. Inicialmente el foco estaba en el negocio principal de publicidad de Ströer, pero pronto las discusiones se ampliaron más allá de una sola división.
A principios de mayo, las fuentes indicaban que el grupo inversor ya evaluaba comprar toda la compañía, con una valoración cercana a €2.500 millones y una prima para los accionistas frente al precio de mercado.
El proceso se detuvo de forma abrupta cuando Blackstone abandonó el consorcio liderado por I Squared y dejó de mostrar interés en la adquisición. Tras conocerse la noticia, las acciones de Ströer llegaron a caer hasta un 10%, alrededor de €34,70.
A pesar de las especulaciones del mercado, no existe una explicación confirmada públicamente sobre el motivo de la retirada de Blackstone.
Las informaciones disponibles simplemente indican que la firma decidió apartarse del proceso. No hay pruebas verificadas que confirmen si la decisión estuvo relacionada con:
Durante todo el proceso, I Squared Capital parece haber sido el principal impulsor de la posible compra.
El inversor especializado en infraestructura ya había mostrado interés en activos de Ströer anteriormente y reclutó a Blackstone como socio cuando las conversaciones se retomaron en la primavera de 2026. En la mayoría de las informaciones, el grupo inversor se describe como un “consorcio liderado por I Squared”.
Tras la retirada de Blackstone, I Squared quedó en la posición de replantear su estrategia respecto a la posible operación.
La retirada debilita considerablemente las probabilidades de que el acuerdo se materialice en el corto plazo.
Las grandes adquisiciones de capital privado suelen depender de varios inversores que comparten el capital y el riesgo. Perder a un socio del tamaño de Blackstone reduce tanto la capacidad financiera como la credibilidad del consorcio para ejecutar una compra de este tamaño.
Aunque la operación actual parece descartada, una compra futura no es imposible. Entre los escenarios que el mercado considera están:
La historia de la posible compra de Ströer muestra lo rápido que pueden cambiar las grandes operaciones de capital privado. Tras meses de conversaciones —desde la compra de una división hasta una adquisición total— todo el proyecto se frenó cuando Blackstone decidió retirarse.
A menos que aparezca un nuevo socio inversor o se reactive el interés por parte de otros fondos, Ströer probablemente continuará operando de forma independiente mientras el mercado observa si resurgen las conversaciones de adquisición.
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