El incidente de Constanza es el último de una serie de eventos provocados por el desbordamiento de la guerra en Ucrania. Ocurre exactamente una semana después de que un dron ruso impactara contra un edificio residencial en la ciudad rumana de Galați, hiriendo a dos personas. Fue la primera vez que un dron del conflicto causaba daños y víctimas en una zona poblada de un estado miembro de la OTAN . La combinación de ambos sucesos ha empujado a la Alianza a acelerar su planificación defensiva y ha puesto en evidencia la capacidad de la OTAN para contrarrestar amenazas no tripuladas de bajo coste.
La embarcación no tripulada fue descubierta el viernes por la mañana en la zona civil del puerto de Constanza, cerca de la sede de la Agencia Rumana de Salvamento de Vidas Humanas en el Mar (ARSVOM) y en las inmediaciones de las instalaciones petrolíferas de los muelles 77 y 78 . Cuando el artefacto se autodetonó, sobre las 10:30 hora local, efectivos del Servicio de Inteligencia Rumano, la Guardia Costera y el Ministerio de Defensa ya habían acordonado la zona y estaban trabajando para asegurar el objeto .
Nadie resultó herido por la explosión, pero la onda expansiva destruyó una nave industrial de una empresa comercial situada en el muelle 78 . El momento de la detonación fue captado por las cámaras de un barco atracado en las proximidades . Como respuesta, los servicios de emergencia rumanos activaron el máximo nivel de intervención, conocido como 'Plan Roșu', procediendo a evacuar la zona portuaria y movilizando a la policía, la gendarmería y los bomberos .
La amenaza no se limitó al puerto. Poco después de la explosión, las autoridades confirmaron el hallazgo de tres drones marítimos adicionales en distintos puntos de la costa rumana . El medio local Digi24 fue el primero en informar de los hallazgos, y trabajadores portuarios declararon a la agencia nacional de noticias AGERPRES que las fuerzas de seguridad seguían totalmente movilizadas . La presencia de múltiples dispositivos transformó el suceso de un incidente puntual en una alerta de seguridad costera más amplia.
El Ministerio de Defensa Nacional fue inequívoco al afirmar que el artefacto "es del tipo utilizado en la guerra de Ucrania" e igualmente claro al señalar que no formaba parte del inventario del Ejército rumano ni había participado en ningún ejercicio de defensa reciente . Se cree que el dron pudo haber derivado o haber sido arrastrado por las corrientes hasta aguas rumanas antes de llegar a la costa .
Oficialmente, el Gobierno rumano no ha atribuido el dron ni a Rusia ni a Ucrania. Algunos medios, citando fuentes policiales, lo describieron inicialmente como un dron marítimo ucraniano y señalaron que podría transportar decenas de kilos de explosivos; sin embargo, no se ha emitido ninguna confirmación oficial sobre su origen .
La explosión de Constanza es el segundo incidente grave de seguridad en la costa rumana en el plazo de una semana. Durante la noche del 29 de mayo de 2026, un dron de origen ruso cruzó el espacio aéreo rumano y se estrelló contra el tejado de un edificio de apartamentos de diez plantas en Galați, una ciudad portuaria del Danubio cercana a la frontera con Ucrania . El diario Le Monde relató cómo los vecinos se despertaron hacia la 1 de la madrugada con una alerta de emergencia en el móvil, y algunos escucharon el motor del dron instantes antes del impacto .
El ataque provocó un incendio, dejó heridos leves a un adolescente de 14 años y a su madre, y obligó a desalojar a unos 70 residentes . Se trata de la primera vez que se confirma que un dron ruso causa daños y heridos en una zona urbana densamente poblada de un país de la OTAN durante la guerra .
El ataque desencadenó una rápida reacción política y militar:
Estos eventos no ocurren en el vacío. Los datos facilitados a ABC News por el Ministerio de Defensa rumano a principios de año mostraban un ritmo creciente de ataques rusos contra objetivos ucranianos cerca de la frontera de la OTAN. Hasta finales de abril de 2026, los drones rusos habían violado el espacio aéreo rumano siete veces en lo que iba de año, con 11 hallazgos de fragmentos de munición en territorio aliado y 18 misiones de despegue urgente de los cazas de la policía aérea de la OTAN .
Le Monde señaló que, desde el inicio de la guerra a gran escala, Rumanía había registrado 28 incursiones de drones en su espacio aéreo, 15 de ellas solo en 2026 . El ataque a Galați —y ahora la detonación del dron marítimo y los hallazgos en Constanza— no representan una ruptura repentina, sino la intensificación de una amenaza transfronteriza que se ha ido gestando durante mucho tiempo.
En conjunto, los incidentes revelan un doble desafío para la Alianza: el peligro persistente de que los ataques aéreos rusos se desvíen de su curso y crucen la frontera, y la nueva complicación de que los buques no tripulados lleguen a la deriva —y detonen— en infraestructuras costeras de la OTAN. Para Rumanía, que alberga tanto un puerto estratégico en el mar Negro como una misión de policía aérea de la Alianza, el panorama operativo ha cambiado de forma radical en tan solo siete días.