El 4 de agosto de 2026, se produjo una confrontación física a las afueras de la oficina en Kerbala del Gran Ayatolá Sadegh Shirazi, un alto marja' (fuente de emulación) conocido por su postura quietista y contraria al Velayat-e Faqih:
Estos eventos se sitúan en el centro de una lucha más profunda por la autoridad chií tras la muerte de Jamenei:
Mojtaba Jamenei fue elevado al cargo de nuevo Líder Supremo en marzo de 2026 después de una tensa lucha de poder que involucró al IRGC (Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica), a las élites clericales y a candidatos rivales . Obtuvo 59 de los 88 votos en la Asamblea de Expertos, una clara mayoría de dos tercios, pero lejos de un apoyo unánime . Su autoridad es más débil que la de su padre, y el régimen sigue bajo una inmensa presión interna y externa .
Sadegh Shirazi representa la escuela quietista tradicional: la opinión de que un marja' debe mantenerse al margen del gobierno político directo. El régimen iraní bajo Jamenei fusionó por la fuerza la autoridad religiosa con el poder estatal. El ataque a la oficina de Shirazi demuestra que esta línea divisoria ahora se está resolviendo mediante la violencia callejera en suelo iraquí .
La caminata del Arbaeen ha sido históricamente un evento religioso panchií. En 2026, se convirtió explícitamente en una manifestación política a favor de la República Islámica: se exhibieron banderas iraníes de forma prominente en las carpas de hospitalidad y a lo largo de las rutas, y los peregrinos portaban estandartes rojos de venganza y coreaban consignas contra Estados Unidos e Israel . Shafaq News señaló que la bandera iraní "destacó este año por su presencia notablemente más amplia", mientras que las banderas iraquíes aparecieron con menos frecuencia . Esto ha alienado a muchos chiíes iraquíes y no iraníes que ven el Arbaeen como una tradición sagrada y apolítica.
El choque en Kerbala subraya que las rivalidades internas del Irán post-Jamenei se están desbordando hacia Irak, donde la marja'iyya tradicional de Nayaf (liderada por el ayatolá Sistani) también mantiene una distancia prudente del modelo político de Teherán. El gobierno iraquí se enfrenta ahora al desafío de albergar la mayor reunión religiosa anual del mundo mientras gestiona disputas facciosas violentas entre los peregrinos.
La muerte de Jamenei eliminó a la única figura que, durante 36 años, había podido imponer un cierto grado de unidad en las instituciones clericales y militares chiíes de Irán . Con su hijo Mojtaba mucho menos respetado y rivales como Shirazi desafiándolo abiertamente, la violencia del Arbaeen señala que la lucha por quién habla en nombre del chiismo —y si la autoridad política chií debe fusionarse con el poder estatal— está escalando hacia una confrontación abierta .