Esta misión marcó el debut de Starship V3, una versión profundamente rediseñada del sistema. Incluye motores Raptor 3 mejorados, cambios estructurales y nuevas infraestructuras pensadas para permitir lanzamientos más rápidos y frecuentes.
Además, fue el primer lanzamiento desde la nueva plataforma Pad 2 de Starbase, construida para apoyar futuras operaciones a gran escala del programa Starship.
Pocos minutos después del despegue, el vehículo realizó una separación de etapas exitosa. La nave Starship (etapa superior) continuó su trayectoria hacia el espacio mientras el propulsor Super Heavy inició la maniobra de regreso hacia una zona de aterrizaje simulada en el Golfo de México.
Durante esa secuencia surgió el principal problema del vuelo. Los motores del propulsor no lograron reencenderse correctamente para el "boostback burn", la maniobra necesaria para controlar el descenso. Sin ese encendido, el propulsor perdió estabilidad y terminó cayendo descontrolado al Golfo de México, donde probablemente se desintegró o explotó.
Mientras tanto, la etapa superior Starship siguió su misión.
Durante el ascenso, uno de los seis motores Raptor de la nave se apagó, pero el vehículo se mantuvo estable y aun así logró alcanzar el espacio.
Una vez fuera de la atmósfera, Starship cumplió uno de los objetivos principales del vuelo: desplegar cargas útiles de prueba para futuras misiones de Starlink. En total liberó:
Estas pruebas ayudan a SpaceX a validar el hardware necesario para lanzar grandes lotes de satélites de próxima generación.
Tras completar sus objetivos en el espacio, la nave inició el descenso hacia una zona de amerizaje planificada en el océano Índico.
Starship reingresó con éxito en la atmósfera y siguió el perfil de aterrizaje previsto. Sin embargo, explotó durante o inmediatamente después del impacto con el océano, lo que puso fin a la misión.
Aun así, el vuelo demostró varias capacidades importantes: ascenso de clase orbital, despliegue de cargas útiles y supervivencia a la reentrada atmosférica, hitos clave para futuras misiones operativas.
El debut de Starship V3 no ocurrió en el primer intento. SpaceX apuntaba inicialmente a mediados de mayo de 2026, pero surgieron varios retrasos.
Un intento el 21 de mayo fue cancelado poco antes del despegue debido a un problema en el sistema terrestre de la torre de lanzamiento, lo que obligó a reiniciar la cuenta regresiva.
Tras resolver el problema, la compañía reanudó el lanzamiento el 22 de mayo, cuando finalmente el cohete despegó con éxito.
A pesar de la pérdida del propulsor y la destrucción final de la nave, el ensayo se consideró en gran medida exitoso porque permitió probar múltiples elementos de la arquitectura Starship V3.
El sistema actualizado es clave para varios objetivos estratégicos:
El vuelo también se produjo mientras SpaceX avanza hacia una posible salida a bolsa, por lo que el progreso del programa Starship es una señal importante sobre la estrategia a largo plazo de la compañía.
El primer vuelo de Starship V3 mostró tanto el potencial como los desafíos del ambicioso programa de SpaceX. El vehículo alcanzó el espacio, desplegó cargas útiles y probó sistemas críticos, pero también perdió su propulsor y terminó destruido durante el amerizaje.
Para SpaceX, sin embargo, cada prueba genera datos valiosos. Las lecciones aprendidas en Flight 12 ayudarán a mejorar el diseño y acercar futuras misiones destinadas a lanzar satélites, llevar astronautas a la Luna y, a largo plazo, enviar humanos a Marte.
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