Rusia lanzó un importante ataque con misiles y drones contra Kyiv durante la madrugada del 24 de mayo, sacudiendo la capital ucraniana con fuertes explosiones poco después de la medianoche. La ofensiva ocurrió horas después de advertencias públicas tanto del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy como de la embajada de Estados Unidos en Kyiv, que habían alertado sobre la posibilidad de un gran ataque aéreo ruso.
La alarma también aumentó porque las autoridades ucranianas habían advertido que Rusia podría emplear su avanzado misil balístico de alcance intermedio Oreshnik, un sistema capaz de atacar a gran velocidad y con múltiples ojivas.
Las sirenas antiaéreas comenzaron a sonar en Kyiv poco después de la 1:00 a. m. hora local, cuando Rusia lanzó un ataque combinado con misiles y drones. Explosiones se escucharon en distintos puntos de la ciudad mientras las defensas aéreas ucranianas intentaban interceptar los proyectiles entrantes.
Autoridades locales informaron de daños en varios distritos y de civiles heridos. El alcalde de Kyiv, Vitali Klitschko, señaló que al menos cinco personas resultaron heridas, una de ellas hospitalizada, mientras equipos de emergencia respondían a incendios y restos de misiles en varias zonas de la capital.
Poco antes del ataque, la fuerza aérea ucraniana había advertido que Rusia podría lanzar un misil balístico Oreshnik, lo que aumentó la urgencia de las alertas aéreas durante la ofensiva.
El ataque se produjo tras advertencias públicas poco habituales tanto de Ucrania como de Estados Unidos.
El presidente Volodymyr Zelenskyy indicó que la inteligencia ucraniana —con información compartida por socios estadounidenses y europeos— sugería que Rusia podría preparar un ataque combinado que incluyera el misil Oreshnik.
Casi al mismo tiempo, la embajada de Estados Unidos en Kyiv emitió una alerta de seguridad indicando que había recibido información sobre un "ataque aéreo potencialmente significativo" que podría producirse en las siguientes 24 horas. La embajada pidió a los ciudadanos estadounidenses en Ucrania estar preparados para buscar refugio inmediatamente si sonaban las sirenas antiaéreas.
Horas después, la capital fue alcanzada por el bombardeo nocturno.
El Oreshnik es un misil balístico ruso de alcance intermedio (IRBM) diseñado para ataques de larga distancia a gran velocidad. Analistas consideran que está relacionado o deriva del sistema ruso RS‑26 Rubezh.
Entre sus características más citadas por analistas de defensa se encuentran:
El sistema fue utilizado por primera vez en combate en noviembre de 2024, durante un ataque contra la ciudad ucraniana de Dnipro, lo que atrajo la atención internacional sobre sus capacidades.
Especialistas en defensa consideran que el Oreshnik representa una amenaza significativa por varias razones.
En primer lugar, su velocidad extrema y trayectoria balística dejan muy poco tiempo para detectar, rastrear e interceptar el misil. Los perfiles de vuelo hipersónicos reducen la ventana de reacción de los sistemas antimisiles.
En segundo lugar, su capacidad MIRV significa que un solo misil puede liberar varias ojivas durante la fase final de descenso, obligando a los sistemas de defensa aérea a interceptar múltiples objetivos simultáneamente.
Por último, al ser capaz de transportar armamento nuclear, incluso un lanzamiento con carga convencional puede tener un fuerte significado estratégico y político. Su uso puede interpretarse como una señal de escalada dirigida no solo a Ucrania sino también a los países de la OTAN.
El ataque del 24 de mayo encaja en una tendencia reciente de bombardeos aéreos rusos cada vez más grandes contra Ucrania.
En las semanas previas, Rusia lanzó oleadas masivas de drones y misiles, incluyendo un bombardeo de dos días que autoridades ucranianas describieron como el mayor ataque aéreo desde el inicio de la invasión a gran escala.
Estos ataques han golpeado repetidamente Kyiv y otras grandes ciudades, dañando edificios residenciales e infraestructura civil y causando víctimas.
En ese contexto, el bombardeo del 24 de mayo parece formar parte de una escalada sostenida en la magnitud y el mensaje estratégico de los ataques de largo alcance de Rusia, especialmente en medio de advertencias sobre el posible uso de armas más avanzadas como el Oreshnik.
El ataque ruso del 24 de mayo contra Kyiv fue una ofensiva aérea masiva que combinó misiles y drones y que ocurrió tras advertencias de inteligencia de Ucrania y Estados Unidos. La posibilidad de que Rusia utilizara el misil balístico Oreshnik aumentó la preocupación internacional, ya que su velocidad hipersónica, sus múltiples ojivas y su capacidad nuclear lo convierten en uno de los sistemas más difíciles de interceptar.
A medida que los bombardeos aéreos de gran escala se vuelven más frecuentes en la guerra, analistas señalan que misiles avanzados como este podrían desempeñar un papel cada vez mayor tanto en las operaciones militares como en la señalización estratégica del conflicto.
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Rusia lanzó un gran ataque nocturno con misiles y drones contra Kyiv el 24 de mayo, dejando al menos cinco heridos y daños en varios distritos tras advertencias previas de Ucrania y EE.
Rusia lanzó un gran ataque nocturno con misiles y drones contra Kyiv el 24 de mayo, dejando al menos cinco heridos y daños en varios distritos tras advertencias previas de Ucrania y EE. Antes del ataque, inteligencia ucraniana y la embajada estadounidense alertaron de una posible ofensiva significativa y del posible uso del misil balístico Oreshnik.
El Oreshnik es un misil balístico de alcance intermedio capaz de viajar a velocidades hipersónicas y desplegar múltiples ojivas, lo que dificulta su interceptación y aumenta su impacto estratégico.