Los informes no coinciden plenamente sobre la composición de la delegación estadounidense e internacional. Una versión describió a Kushner como integrante de un grupo de tres enviados que se reunió con al-Hayya; otra mencionó a Nickolay Mladenov y Tony Blair, figuras del llamado Consejo de Paz, como participantes. No existe una lista oficial pública de asistentes ni una transcripción de la reunión, ya que los detalles proceden en buena medida de funcionarios y diplomáticos que hablaron bajo condición de anonimato.
Kushner también se reunió con el presidente egipcio, Abdel Fattah el-Sisi, en El Alamein. La Presidencia egipcia afirmó que ambos subrayaron la necesidad de que todas las partes cumplieran sus obligaciones en virtud del acuerdo de alto el fuego en Gaza.
La iniciativa estadounidense no se limitó a obtener otra declaración política. Kushner presionó para convertir los compromisos generales de Hamás en pasos concretos que pudieran comprobarse sobre el terreno. Según los informes, sus demandas incluyeron:
La hoja de ruta estadounidense de 15 puntos prevé además la retirada de las tropas israelíes de Gaza y la reconstrucción del territorio bajo una nueva administración civil palestina.
El punto más delicado fue qué significa exactamente «desarme». La intención, según la información disponible, era establecer procedimientos que permitieran supervisar y verificar la entrega de armas, en lugar de dejarla en una promesa de principio.
Hamás habría reafirmado durante la reunión su compromiso con el acuerdo. Informaciones anteriores señalaban que el grupo había aceptado en principio entregar sus armas a un nuevo comité de gobierno como parte del plan.
Sin embargo, esa reafirmación no demuestra que Hamás haya aceptado todos los detalles de aplicación planteados por Kushner. Los informes públicos no explican por completo qué condiciones exige el grupo, en qué orden se realizaría el desarme, quién supervisaría el proceso ni qué calendario se aplicaría.
Tras la reunión, Hamás instó a los mediadores y al Consejo de Paz a presionar a Israel para que aplicara el plan, según una de las versiones. La reacción refleja el carácter recíproco del bloqueo: Washington buscaba medidas verificables de Hamás, mientras que Hamás exigía que Israel cumpliera su parte del acuerdo.
Kushner tenía previsto viajar a Israel el lunes 17 de agosto para reunirse con Netanyahu. La cita llegaba después de que el primer ministro israelí rechazara públicamente la hoja de ruta de 15 puntos, que incluye el desarme de Hamás, la retirada de las fuerzas israelíes y una nueva administración civil en Gaza.
El rechazo israelí constituye el obstáculo diplomático inmediato. La información disponible no detalla cada disposición a la que se opuso Netanyahu, pero sí establece que rechazó el plan o elementos centrales del mismo, especialmente los relacionados con la retirada israelí y las condiciones para el desarme de Hamás.
La secuencia de reuniones de Kushner tenía, por tanto, una lógica clara: obtener de Hamás un compromiso más preciso y utilizarlo después para pedir a Netanyahu que adoptara medidas equivalentes. No estaba claro si esa estrategia bastaría para superar las objeciones de Israel.
Los Emiratos Árabes Unidos y otros siete países árabes e islámicos emitieron una declaración conjunta contra el rechazo de Israel a los nuevos esfuerzos para aplicar el plan de Trump para Gaza. Los firmantes fueron Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudí y Egipto.
La declaración también condenó el rechazo israelí a la creación de un Estado palestino, según el informe. Su importancia fue principalmente política: los gobiernos regionales responsabilizaron públicamente a Israel del estancamiento, al mismo tiempo que Kushner intentaba reactivar la hoja de ruta mediante conversaciones directas y mediadas.
El impulso diplomático coincidió con informes sobre la continuidad de los ataques aéreos israelíes en Gaza. CNBC señaló que enviados estadounidenses se reunieron con mediadores egipcios, cataríes y turcos mientras Israel seguía realizando bombardeos en el enclave. Otro informe indicó que el alto el fuego se había debilitado, aunque los ataques israelíes no se habían detenido por completo.
La información proporcionada no permite establecer de forma fiable cuántos ataques se produjeron, cuáles fueron sus objetivos, cuántas víctimas causaron ni si incidentes concretos infringieron una disposición específica del alto el fuego. Esos datos no pueden deducirse únicamente de los informes diplomáticos.
La reunión en Egipto confirma un nuevo intento diplomático, no un acuerdo cerrado. Kushner buscó consolidar el compromiso de Hamás con un marco que incluye el desarme y el traspaso de la autoridad de gobierno, pero siguen sin resolverse las cuestiones esenciales: cómo se verificaría el desarme, qué condiciones plantea Hamás y si Israel aceptaría retirarse de Gaza.
El siguiente examen era la reunión de Kushner con Netanyahu. Mientras las dos partes no acepten medidas recíprocas y verificables, la hoja de ruta de 15 puntos seguirá bloqueada pese a la reanudación de las conversaciones.