El viaje no anunciado de John Ratcliffe a Moscú parece haber sido un mensaje de alto nivel transmitido por el canal de inteligencia, no una negociación reconocida públicamente. Según personas familiarizadas con la visita, el director de la CIA advirtió a Rusia contra un ataque contra territorio de la OTAN, instó a avanzar hacia el final de la guerra en Ucrania y planteó la preocupación de Washington por el apoyo de Moscú a Irán durante la crisis del estrecho de Ormuz.
1
5
9
13
Fue el primer viaje conocido públicamente de Ratcliffe a Moscú como director de la CIA y la primera visita conocida de un jefe de los servicios de inteligencia estadounidenses desde que su antecesor, William Burns, se reunió con Vladimir Putin en noviembre de 2021.
2
3
Qué habría transmitido Ratcliffe en Moscú
El mensaje más claro habría sido el relativo a la OTAN. Evaluaciones de inteligencia estadounidenses habían expresado preocupación por la posibilidad de que Rusia intentara poner a prueba la determinación de la alianza mediante un ataque limitado contra uno de sus miembros, incluidos países bálticos.
1
5
6
Ratcliffe también habría presionado a Moscú para respaldar avances hacia el fin de la guerra en Ucrania. Informaciones separadas señalaron que pidió a Rusia reducir su apoyo económico y militar a Irán, mientras Washington intentaba presionar a Teherán durante la crisis del estrecho de Ormuz.
5
9
13
Los detalles siguen siendo objeto de disputa. El presidente Donald Trump describió el viaje como «semirrutinario» y negó que tuviera como objetivo específico advertir a Putin sobre un ataque contra la OTAN.
7
15 La CIA, la Casa Blanca, el Pentágono y la Fuerza Aérea de Estados Unidos no explicaron públicamente el propósito de la visita.
8
15
Qué confirmó —y qué negó— el Kremlin
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó posteriormente que Ratcliffe mantuvo conversaciones con sus homólogos de los servicios de inteligencia rusos. Afirmó que el director de la CIA no se reunió con Putin y que los contactos se desarrollaron entre agencias de inteligencia. Peskov añadió que Putin fue informado del resultado.
17
18
20
La confirmación demuestra que se utilizó un canal de inteligencia, pero no aclara qué se acordó ni siquiera si se transmitieron las advertencias concretas descritas por medios estadounidenses. Más tarde, el Kremlin calificó de «historias para asustar» las informaciones sobre un posible ataque ruso contra un miembro de la OTAN y aseguró que no reflejaban las intenciones de Rusia.
19
El ataque ruso del 27 de agosto contra Kyiv
Dos días después del viaje de Ratcliffe, Rusia lanzó un ataque de varias horas con misiles y drones contra Kyiv y otras ciudades ucranianas. Reuters informó de que los ataques alcanzaron o apuntaron a puertos, instalaciones industriales y centros de distribución minorista, mientras funcionarios ucranianos afirmaron que parte de la ofensiva fue repelida. El ejército ucraniano dijo que el bombardeo incluyó misiles balísticos y 258 drones, aunque la fuente no proporcionó un balance completo de interceptaciones ni de víctimas para esa operación.
28
Kyiv registró 13 alertas aéreas separadas el 27 de agosto, la cifra más alta en un solo día desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala, según funcionarios ucranianos.
39 Otro informe ucraniano describió el ataque como una operación con aproximadamente 140 drones y afirmó que unos 120 fueron destruidos o neutralizados. Sin embargo, esas cifras no coinciden con las publicadas por Reuters.
33
La discrepancia es importante. La información disponible respalda la conclusión de que Kyiv soportó un ataque inusualmente prolongado y complejo, pero no permite verificar de forma independiente todas las cifras que circulan sobre el bombardeo. En particular, las pruebas aportadas no confirman el supuesto primer lanzamiento de un Iskander-1000, la afirmación de que más de 100 drones eran «drones suicidas» ni un balance definitivo de víctimas para el ataque del 27 de agosto.
¿Influyeron los arsenales agotados de Estados Unidos en los cálculos de Moscú?
El contexto militar más amplio hizo que la advertencia resultara aún más relevante. Ucrania afirmó que las entregas aliadas de misiles de defensa aérea en 2026 habían caído a aproximadamente un tercio del nivel de 2025. Kyiv también sufría escasez de interceptores Patriot de fabricación estadounidense, algunos de los sistemas utilizados para hacer frente a los misiles balísticos rusos.
44
Informaciones publicadas por separado describieron una grave falta de interceptores Patriot en Ucrania y entre las fuerzas estadounidenses y aliadas desplegadas en Europa, mientras la guerra con Irán elevaba la demanda.
46
47 Posteriormente, Ucrania recibió una pequeña cantidad adicional de interceptores Patriot, pero el presidente Volodímir Zelenski afirmó que el país necesitaba una proporción mucho mayor de la producción estadounidense.
53
También se informó de que Estados Unidos había utilizado prácticamente todas sus existencias de algunos misiles de precisión de largo alcance durante la guerra con Irán y algo menos de la mitad de su inventario mundial de Tomahawk, según una fuente citada por Reuters. Los ATACMS, suministrados a Ucrania, se encontraban entre los sistemas afectados por las preocupaciones sobre el agotamiento de las reservas estadounidenses.
45
Estas condiciones podrían llevar a Moscú a pensar que las defensas ucranianas eran más vulnerables y que Washington estaba dividido entre las crisis europea y de Oriente Medio. Pero las pruebas disponibles no demuestran que Rusia ordenara la operación del 27 de agosto por la Operación Epic Fury, por retrasos en las entregas europeas o por una escasez concreta.
Qué revela la secuencia sobre la disuasión
La proximidad temporal plantea una pregunta estratégica incómoda, pero no ofrece una respuesta causal definitiva. El hecho de que Rusia lanzara un ataque importante poco después de una supuesta advertencia estadounidense indica que Moscú no estaba dispuesto a moderar su campaña contra Ucrania simplemente por recibir un mensaje privado a través del canal de inteligencia.
Eso no significa necesariamente que la advertencia fracasara. La visita pudo haber buscado impedir un ataque directo contra la OTAN, sin alterar de forma sustancial la campaña rusa en Ucrania. Del mismo modo, el bombardeo del 27 de agosto no demuestra que Rusia hubiera decidido poner a prueba militarmente a la alianza.
La cuestión más duradera es la credibilidad de la disuasión. Los cálculos rusos probablemente dependerán de la rapidez con que Estados Unidos reponga sus reservas, de si los países europeos pueden cubrir las carencias de la defensa aérea ucraniana y de si Washington logra demostrar que un ataque contra un miembro de la OTAN tendría consecuencias. Hasta que esas señales sean más claras, el viaje a Moscú debe entenderse sobre todo como una advertencia transmitida por un raro canal de inteligencia y seguida por una señal de que Rusia sigue dispuesta a explorar los límites de la determinación occidental.