El incidente ocurrió a la salida de la última curva. Leclerc se preparaba para desafiar a su compañero de equipo, Lewis Hamilton, por la segunda posición tras un reinicio . En vez de acelerar hacia la recta de meta, su Ferrari sufrió un sobreviraje repentino y se fue contra las protecciones. Su carrera, finiquitada al instante, y un segundo Safety Car, desplegado
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Las consecuencias para Ferrari fueron catastróficas. Leclerc marchaba tercero, bien colocado para una buena cosecha de puntos que defendiera su posición en el Mundial de Pilotos . El accidente se produjo, además, tras una clasificación complicada en la que perdió la zaga en Tabac durante la Q3, dejándole cuarto en la parrilla
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Leclerc no se mordió la lengua ante la prensa. Afirmó que, tras el periodo de coche de seguridad, “tres de los cuatro frenos no funcionaban” . Explicó que los frenos delanteros mordían con mucha más fuerza de lo esperado, mientras que los traseros apenas ofrecían deceleración. “En cuanto toco el freno, los delanteros frenan mucho más de lo que pensaba, mientras que los traseros no tenían deceleración alguna. Es como si no tuviera frenos traseros”, declaró
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Un detalle crucial es que Leclerc aseguró que no fue un fallo repentino. Afirmó haber ido perdiendo la confianza en el sistema desde hace dos carreras, remontando los problemas al GP de Canadá . Su frustración estalló con un comentario muy gráfico en Sky Sports F1: “Quedo como un idiota”. El mensaje era nítido: en Ferrari sabían de la inconsistencia y no la habían solucionado
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Pocas horas después de la bandera a cuadros, Brembo —proveedor de frenos de la Scuderia durante más de 50 años— emitió un comunicado oficial que dejó helado al paddock . La compañía se declaró “realmente sorprendida” por los comentarios de Leclerc y calificó su conclusión de “prematura”
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El comunicado fue un claro intento de blindar la reputación de la empresa. Brembo destacó la solidez de su alianza con Ferrari y señaló, de forma muy directa, que suministra frenos de idénticas especificaciones a ambos pilotos. Lewis Hamilton, que montaba el mismo equipo, no reportó problema alguno y terminó segundo . La compañía italiana insistió en que no se había identificado una causa raíz y que hacía falta una investigación técnica en condiciones antes de repartir culpas
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El tono fue extraordinario para un proveedor en activo, y algunos medios hablaron directamente de una reprimenda pública al piloto . De inmediato surgió la pregunta: ¿estaba el problema en la integración del sistema brake-by-wire por parte de Ferrari, en la refrigeración o en una calibración específica única del coche de Leclerc?
Ante la necesidad imperiosa de reaccionar, Leclerc confirmó en los días posteriores a la carrera que Ferrari tiene una “solución interna” y que usará una configuración de frenos modificada en el Gran Premio de España, en el Circuit de Barcelona-Catalunya . Especificó que el trabajo se centrará en el calibrado del brake-by-wire y el equilibro general de frenada, para que el comportamiento entre los ejes delantero y trasero sea predecible
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Toda una prueba de fuego. Las largas rectas y las fuertes frenadas de Barcelona suponen un examen durísimo. El trazado catalán presenta uno de los índices más altos de severidad de frenada de todo el calendario, el lugar ideal para demostrar si el arreglo es real o si el problema de fondo está en otra parte . Hasta el cierre de esta edición, no se habían comunicado detalles técnicos concretos, como un conducto, bomba o pinza de freno revisados.
Mientras Ferrari implosionaba, el piloto de Mercedes, Kimi Antonelli, daba una auténtica lección. El joven italiano salió desde la pole, lideró todas las vueltas y ganó por 6.271 segundos sobre Hamilton . Era su quinta victoria consecutiva y se convertía, además, en el ganador más joven de la historia del Gran Premio de Mónaco
. Una carrera caótica, aderezada con dos Safety Cars e incluso una bandera roja, pero Antonelli no se inmutó en ningún momento
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El podio ilustró a la perfección el desastre de Ferrari:
La victoria de Antonelli disparó su ventaja en el campeonato hasta unos imponentes 68 puntos sobre su compañero de equipo, George Russell . El segundo puesto de Hamilton le permitió superar a Leclerc en la clasificación del Mundial de Pilotos, añadiendo mucha sal a la herida del cero en casa para el monegasco
. Ferrari, además, cedió terreno frente a Mercedes en la lucha por el título de constructores. El dominio de Antonelli, sumado a que Russell no puntuó, evidenció una brecha de rendimiento notable entre ambos equipos
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El Gran Premio de Mónaco 2026 se recordará no solo por la brillantez de Antonelli, sino por la guerra abierta que desató entre el piloto estrella de Ferrari y uno de sus socios técnicos más fieles. Con el paddock rumbo a Barcelona, todas las miradas estarán puestas en si el arreglo de los frenos funciona y en si la armonía dentro del equipo puede recuperarse.
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