El cohete destruido se estaba preparando para la que iba a ser la cuarta misión del programa New Glenn. Este vuelo era una piedra angular para las ambiciones de Amazon en la carrera por el internet satelital. La carga útil de la próxima misión NG-4 eran 48 satélites de banda ancha para la constelación Proyecto Kuiper de Amazon, competidora directa de la red Starlink de SpaceX .
Los satélites no estaban a bordo durante la prueba de encendido estático, una precaución estándar para este tipo de verificaciones de motores de alto riesgo . Aunque no se había anunciado una fecha oficial de lanzamiento, la misión se esperaba para el 4 de junio
. La prueba debía ser la verificación final antes de ese despliegue crítico.
Esta explosión no es un incidente aislado, sino el capítulo más reciente y destructivo en una creciente lista de dificultades del programa New Glenn.
Jeff Bezos, quien fundó Blue Origin en el año 2000, se pronunció públicamente sobre la explosión poco después del incidente en una publicación en X. Su declaración reconoció la gravedad del revés, pero con un tono decidido.
"Todo el personal está localizado y a salvo. Es demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla", escribió Bezos. "Un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena" .
La frase "Vale la pena" parece ser una referencia directa a su famoso mantra de correo electrónico, reflejando su visión a largo plazo para la compañía a pesar del fracaso inmediato. Con miles de millones de dólares y aproximadamente una década de desarrollo invertidos en el New Glenn, la explosión supone un enorme coste financiero y reputacional, intensificando la presión sobre la compañía para diagnosticar la causa raíz y demostrar la fiabilidad del programa antes de que la confianza de los clientes se erosione aún más .
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