La prueba de garrocha fue tensa desde el principio, con un Duplantis menos dominante de lo habitual. Superó sus primeros saltos a alturas más bajas, pero flaqueó cuando el listón subió a cotas de campeonato. Su concurso terminó con un único salto válido a 5.80 metros, seguido de dos fallos a 6.00 metros y un último intento fallido a 6.05 metros .
Mientras Duplantis luchaba, Marschall aprovechó su momento. Necesitó los tres intentos para superar la barra en 5.90 m, logrando la altura ganadora de forma dramática en su último salto para ponerse en cabeza . El francés Baptiste Thiery ocupó el tercer puesto, también con 5.80 m, pero quedó por detrás de Duplantis por el desempate en los intentos fallidos . Los ocho primeros clasificados quedaron muy igualados, con cuatro atletas compartiendo la marca de 5.80 m:
Fuente:
Para Marschall, la victoria representó la cúspide de una carrera que a menudo ha transcurrido a la sombra de Duplantis. El australiano ya había demostrado su capacidad para superar los seis metros a principios de la temporada de 2026, lográndolo en dos ocasiones antes de llegar a Estocolmo . Esta victoria supone un hito importante al derrotar al número uno indiscutible del mundo en el escenario regular más importante del deporte. El propio Marschall expresó su alegría por el triunfo, aunque casi se disculpó por aguar la fiesta, diciendo que 'no era su intención estropear el espectáculo' en la cita local de Duplantis .
Para su crédito, Duplantis fue deportivo en una derrota que conmocionó al mundo del atletismo. Describió su propia actuación como 'un poco desconcentrada' y fue tajante en sus elogios hacia su rival, afirmando que Marschall 'me ganó de forma justa y limpia' . Algunos reportes señalaron que el campeón olímpico podría haber tenido en mente su próxima boda, una posible distracción durante una temporada por lo demás dominante .
El lugar añadió una capa conmovedora a la sorpresa. Este fue el mismo Estadio Olímpico de Estocolmo donde, exactamente un año antes, en junio de 2025, Duplantis había emocionado a su afición local estableciendo un récord mundial de 6.28 metros . El contraste entre aquel pico de su carrera y este inesperado punto bajo resalta los estrechos márgenes en el salto con garrocha de élite.
El récord mundial de Duplantis se sitúa ahora en 6.31 metros, una altura que logró después de aquella reunión en Estocolmo, lo que subraya aún más que en cualquier otro día, un salto de 6.00 m es casi un trámite para él .
Si bien la derrota es innegablemente histórica, sirve más como un testimonio del dominio sin precedentes de Duplantis que como una señal de su declive. Una racha de 40 victorias consecutivas es una hazaña casi impensable en el atletismo moderno. Sigue siendo bicampeón olímpico, plusmarquista mundial y, a sus 26 años, está en el mejor momento de su carrera . Incluso en una mala noche, cuando no pudo superar los 6.00 m, su salto de 5.80 m lo igualó con otros tres competidores, y fue el único saltador del concurso que siquiera intentó alturas superiores . Esta derrota puede ser una mancha menor en su historial, pero no altera en nada su estatus como el mejor saltador con garrocha de su era.
La prueba de garrocha fue tensa desde el principio, con un Duplantis menos dominante de lo habitual. Superó sus primeros saltos a alturas más bajas, pero flaqueó cuando el listón subió a cotas de campeonato. Su concurso terminó con un único salto válido a 5.80 metros, seguido de dos fallos a 6.00 metros y un último intento fallido a 6.05 metros .
Mientras Duplantis luchaba, Marschall aprovechó su momento. Necesitó los tres intentos para superar la barra en 5.90 m, logrando la altura ganadora de forma dramática en su último salto para ponerse en cabeza . El francés Baptiste Thiery ocupó el tercer puesto, también con 5.80 m, pero quedó por detrás de Duplantis por el desempate en los intentos fallidos . Los ocho primeros clasificados quedaron muy igualados, con cuatro atletas compartiendo la marca de 5.80 m:
Fuente:
Para Marschall, la victoria representó la cúspide de una carrera que a menudo ha transcurrido a la sombra de Duplantis. El australiano ya había demostrado su capacidad para superar los seis metros a principios de la temporada de 2026, lográndolo en dos ocasiones antes de llegar a Estocolmo . Esta victoria supone un hito importante al derrotar al número uno indiscutible del mundo en el escenario regular más importante del deporte. El propio Marschall expresó su alegría por el triunfo, aunque casi se disculpó por aguar la fiesta, diciendo que 'no era su intención estropear el espectáculo' en la cita local de Duplantis .
Para su crédito, Duplantis fue deportivo en una derrota que conmocionó al mundo del atletismo. Describió su propia actuación como 'un poco desconcentrada' y fue tajante en sus elogios hacia su rival, afirmando que Marschall 'me ganó de forma justa y limpia' . Algunos reportes señalaron que el campeón olímpico podría haber tenido en mente su próxima boda, una posible distracción durante una temporada por lo demás dominante .
El lugar añadió una capa conmovedora a la sorpresa. Este fue el mismo Estadio Olímpico de Estocolmo donde, exactamente un año antes, en junio de 2025, Duplantis había emocionado a su afición local estableciendo un récord mundial de 6.28 metros . El contraste entre aquel pico de su carrera y este inesperado punto bajo resalta los estrechos márgenes en el salto con garrocha de élite.
El récord mundial de Duplantis se sitúa ahora en 6.31 metros, una altura que logró después de aquella reunión en Estocolmo, lo que subraya aún más que en cualquier otro día, un salto de 6.00 m es casi un trámite para él .
Si bien la derrota es innegablemente histórica, sirve más como un testimonio del dominio sin precedentes de Duplantis que como una señal de su declive. Una racha de 40 victorias consecutivas es una hazaña casi impensable en el atletismo moderno. Sigue siendo bicampeón olímpico, plusmarquista mundial y, a sus 26 años, está en el mejor momento de su carrera . Incluso en una mala noche, cuando no pudo superar los 6.00 m, su salto de 5.80 m lo igualó con otros tres competidores, y fue el único saltador del concurso que siquiera intentó alturas superiores . Esta derrota puede ser una mancha menor en su historial, pero no altera en nada su estatus como el mejor saltador con garrocha de su era.