El centro del conflicto es la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión —UER, conocida internacionalmente como EBU— de permitir que Israel compita pese a las peticiones de exclusión por la guerra en Gaza. En una asamblea general de diciembre, los miembros de la UER acordaron que no hacía falta una nueva votación sobre la participación y que Eurovisión 2026 debía seguir adelante con salvaguardas adicionales, según Euronews . The Times of Israel informó en la misma línea de que los miembros de la UER optaron por adoptar reformas en lugar de forzar un referéndum sobre una posible expulsión de Israel
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Para las radiotelevisiones que se retiraron, esa salida no fue suficiente. Xinhua informó de que RTVE en España, AVROTROS en Países Bajos, RTÉ en Irlanda y RTVSLO en Eslovenia anunciaron que no participarían, citando las acciones militares de Israel en Gaza . Euronews también vinculó las objeciones a la conducta de Israel durante la guerra entre Israel y Hamás en Gaza, con España y Países Bajos entre los países que se bajaron del concurso después de que los organizadores permitieran competir a Israel
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Una crítica recurrente es la supuesta incoherencia de criterios. Amnistía Internacional comparó explícitamente la decisión de mantener a Israel en Eurovisión con la suspensión de Rusia por parte de la UER y habló de «doble rasero flagrante» .
Más que un boicot uniforme de gobiernos, el movimiento se ha expresado sobre todo a través de radiotelevisiones públicas. Los informes de diciembre señalaron cuatro retiradas: RTVE, AVROTROS, RTÉ y RTVSLO . RTÉ también confirmó que Irlanda no participaría en Eurovisión 2026 ni emitiría el concurso después de que la UER ratificara que Israel podía competir
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Las cifras publicadas no siempre coinciden, sobre todo por el momento en que fueron recogidas. El día de la apertura, AP habló de cinco países en boicot —España, Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia—, mientras otros reportes se centraron en las cuatro radiotelevisiones que anunciaron su retirada tras la decisión de la UER .
Para el concurso, la ausencia española tiene un efecto visible: España suele formar parte de los llamados «Big Five», los grandes contribuyentes que normalmente tienen plaza directa en la final, pero este año no participa por el boicot de su radiotelevisión .
La presión no se ha limitado a las cadenas nacionales. The Independent informó de que más de 1.000 artistas firmaron una carta abierta para pedir a fans e intérpretes que boicotearan Eurovisión si la UER no vetaba a Israel; entre los firmantes citados estaban Paul Weller, Kneecap, Massive Attack, Paloma Faith y Brian Eno . Middle East Eye también nombró a Macklemore y Sigur Rós entre los artistas que respaldaron el llamamiento
. Según The Independent, la carta fue organizada por No Music for Genocide y el movimiento BDS
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Amnistía Internacional emitió una de las críticas más duras desde el ámbito de los derechos humanos. Antes de las semifinales, su secretaria general, Agnès Callamard, calificó la decisión de no suspender a Israel como «un acto de cobardía» y «una ilustración de doble rasero flagrante» frente al caso ruso . Por separado, Anadolu informó de que 170 artistas y figuras culturales belgas denunciaron la decisión de la radiotelevisión RTBF de participar en Eurovisión 2026 junto a Israel
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Sobre el papel, la maquinaria eurovisiva continúa. En total participan 35 países; 30 pasan por las semifinales, mientras que la anfitriona Austria y cuatro países de los «Big Five» —Reino Unido, Italia, Francia y Alemania— tienen ya garantizada su presencia en la final . España, el quinto miembro habitual de ese grupo, está ausente por el boicot
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Israel está representada por Noam Bettan con la canción «Michelle». JNS informó de que Bettan tenía previsto competir en la primera semifinal del 12 de mayo, con la segunda semifinal el 14 y la final el 16 . Euromix añadió que el cantante actuaría en la posición 10 de esa primera semifinal
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El resultado es una Eurovisión que sigue viva en el calendario, pero alterada en el ambiente. Las semifinales y la final continúan programadas, aunque el certamen se desarrolla sin varias radiotelevisiones, con protestas previstas en Viena y con críticas sostenidas de artistas y defensores de derechos humanos a la decisión de la UER sobre Israel .