Estas subidas se mantuvieron incluso durante el largo fin de semana del Memorial Day, lo que indica que no fue un pico de curiosidad pasajera, sino un cambio de comportamiento con vocación de permanencia .
Weinberg no se anduvo con rodeos a la hora de explicar las razones del éxodo. Su crítica principal fue que el rediseño de Google, que prioriza la IA, deja a los usuarios sin una vía real para rechazar las nuevas funciones.
En un comunicado, fue contundente: “Google está forzando la IA a la fuerza sin ninguna forma de excluirse. Como resultado, sus resultados están empeorando, no mejorando” . Su argumento se centra en algo crucial para muchos: el control. DuckDuckGo aprovechó la coyuntura al instante para marcar distancias. La compañía presentó su experiencia de búsqueda como aquella que “pone a los usuarios al mando y les permite decidir cuánta o cuán poca IA desean” . La página noai.duckduckgo.com se convirtió en la prueba palpable: una búsqueda completamente libre de IA desde el primer momento, sin necesidad de navegar por menús de configuración complejos ni de ser un usuario avanzado .
Weinberg fue un paso más allá, conectando el rechazo inmediato de los usuarios con los problemas estructurales de mayor calado que salieron a la luz durante el juicio antimonopolio del gobierno de Estados Unidos contra Google. Durante aquel proceso, el propio Weinberg testificó que los contratos de exclusividad de Google para ser el buscador predeterminado —valorados en miles de millones de dólares anuales para empresas como Apple— impidieron a DuckDuckGo competir en igualdad de condiciones .
En el contexto del terremoto posterior al I/O 2026, Weinberg argumentó que esta realidad del mercado multiplicaba el daño. El dominio de Google, construido y mantenido mediante esos acuerdos excluyentes, implicaba que millones de usuarios no tenían una ruta sencilla para escapar de una experiencia de búsqueda con IA que no habían pedido y de la que no podían desvincularse . La gran cobertura mediática de los anuncios del I/O actuó, por fin, como un detonante que rompió esa barrera del buscador predeterminado e impulsó a la gente a buscar alternativas de forma activa .
DuckDuckGo presentó este momento como la tormenta perfecta donde confluyen dos problemas: la frustración instantánea con una IA no deseada y el daño antimonopolio de larga duración que hacía que cambiar de buscador pareciera una misión imposible para la mayoría. Al posicionarse como la alternativa que respeta la privacidad y, sobre todo, que permite prescindir de la inteligencia artificial, DuckDuckGo convirtió una semana turbulenta para el sector de las búsquedas en su mayor historia de crecimiento público en años.