La Reserva Federal había mantenido su rango objetivo para los fondos federales entre el 3,50 % y el 3,75 % en la reunión de julio. Por eso, la señal importante para el mercado no fue únicamente el nivel actual de los tipos, sino la menor probabilidad percibida de una nueva subida. Una senda menos agresiva de la Fed puede presionar al dólar a la baja y dar margen de apreciación a otras monedas, incluido el yuan.
El comportamiento del comercio exterior de China también ha respaldado a su moneda. Unos datos de exportaciones de julio mejores de lo esperado ayudaron a mantener el yuan cerca de máximos de varios años a comienzos de agosto.
El mecanismo es relativamente sencillo: los exportadores que cobran en divisas suelen convertir una parte de esos ingresos en yuanes para cubrir sus gastos dentro de China. Cuando las exportaciones son fuertes, esa conversión puede generar una demanda subyacente de la moneda nacional.
El efecto final sobre el tipo de cambio depende también de cuánto dinero mantienen las empresas en divisas y de los flujos de capital que entran o salen del país. Aun así, varios análisis publicados a comienzos de 2026 señalaron las exportaciones pujantes, la caída de los tipos estadounidenses y la debilidad del dólar como fuerzas importantes detrás del avance del yuan.
El comportamiento del yuan en 2025 marcó un giro frente a la racha de pérdidas de años anteriores. Una medición situó la apreciación anual del yuan nacional en el 4,2 %, su primera subida anual en cuatro años. Otros informes hablaron de un avance del 4,4 %, probablemente debido a diferencias entre los mercados nacional y extraterritorial o a la forma de calcular el rendimiento.
Por tanto, conviene interpretar con cautela el porcentaje exacto. La conclusión común es que el yuan registró en 2025 su mejor comportamiento anual desde 2020, favorecido por un dólar más débil, unas exportaciones resistentes y el respaldo oficial mediante las cotizaciones de referencia diarias.
El yuan nacional no cotiza con la misma libertad que muchas otras monedas importantes. Cada día, el Banco Popular de China fija un punto medio de referencia y permite que el tipo de cambio al contado se mueva dentro de una banda determinada alrededor de ese nivel.
Esa fijación diaria sirve para orientar las expectativas del mercado. Una referencia más firme puede indicar que las autoridades toleran un yuan más fuerte; una referencia más débil de lo previsto puede ralentizar una apreciación que Pekín considere demasiado rápida.
A finales de julio, por ejemplo, el banco central estableció un punto medio más débil de lo esperado mientras el yuan al contado alcanzaba un máximo de varios años. La señal apuntaba a que las autoridades estaban incómodas con la velocidad del avance.
El enfoque parece ser, por tanto, una apreciación controlada y no una revaluación brusca. A comienzos de 2026, el banco central también adoptó medidas destinadas a moderar la subida, entre ellas facilitar una mayor demanda de dólares en el mercado de divisas.
Una moneda más apreciada puede ofrecer varios beneficios a la economía china:
Eso no significa que Pekín quiera una apreciación ilimitada. China también necesita apoyar el crecimiento y preservar condiciones favorables para sus exportadores. En ese equilibrio, la velocidad del movimiento importa tanto como su dirección.
Para una empresa que cobra en dólares, un yuan más fuerte tiene una consecuencia inmediata: cada dólar se convierte en menos yuanes cuando cae el USD/CNY. Si la compañía no sube sus precios en el extranjero, reduce costes o mejora su productividad, sus ingresos y márgenes expresados en yuanes pueden verse perjudicados.
El impacto es especialmente relevante para los fabricantes que compiten principalmente por precio y para las empresas pequeñas, que suelen tener menos margen para trasladar las variaciones cambiarias a sus clientes. Una apreciación brusca también podría atraer entradas especulativas de capital y complicar la gestión de las condiciones financieras.
Esa tensión explica las señales mixtas del Banco Popular de China: las autoridades han permitido que el yuan avance al ritmo del mercado, pero también han utilizado la fijación diaria y otras herramientas cambiarias para evitar un movimiento excesivamente rápido y unilateral.
La subida del yuan se ha producido junto con avances de otras monedas mientras el dólar perdía terreno. El euro, la libra esterlina, el peso mexicano y varias divisas vinculadas a materias primas pueden beneficiarse cuando bajan los rendimientos estadounidenses y se debilita el dólar, aunque cada una tiene sus propios factores internos y riesgos.
El panorama del dólar sigue siendo incierto. MUFG calculó que el dólar cayó un 9,4 % en 2025 según el índice DXY y proyectó una nueva caída, más moderada, de alrededor del 5 % en 2026. Se trata de una previsión, no de una certeza, y depende en parte de unas condiciones laborales más débiles en Estados Unidos y de futuras bajadas de tipos de la Fed.
Los principales riesgos de reversión son:
La lectura más sólida es que el avance hasta aproximadamente 6,74 es el resultado combinado del mercado y la política económica. La debilidad externa del dólar y el cambio en las expectativas sobre la Fed proporcionaron el impulso; las exportaciones chinas aportaron respaldo interno; y el Banco Popular de China, por ahora, ha optado por gestionar la subida en lugar de detenerla por completo.