Este movimiento infló las cifras de envíos del trimestre, porque en la industria se contabilizan como "envíos" los teléfonos enviados a tiendas o distribuidores, incluso si todavía no han sido comprados por consumidores finales.
Además, Omdia señala que varios fabricantes simplificaron sus portafolios de productos y priorizaron configuraciones con menor almacenamiento, lo que ayudó a contener costos y mantener precios relativamente accesibles en una región muy sensible al precio.
Samsung se mantuvo como el claro líder del mercado latinoamericano durante el trimestre.
Su estrategia de ofrecer un portafolio amplio —desde modelos asequibles de la serie Galaxy A hasta dispositivos premium— le permitió captar tanto el volumen del mercado masivo como compradores de gama alta.
Detrás de Samsung, otras marcas también tuvieron un trimestre sólido.
Xiaomi se posicionó en segundo lugar con alrededor de 6,0 millones de unidades enviadas y un 17% de participación, impulsada por buenos resultados en mercados como Centroamérica y Perú.
Por su parte, Apple registró uno de los crecimientos más rápidos del trimestre: los envíos de iPhone en América Latina aumentaron un 31% interanual, con México como uno de los motores principales del crecimiento.
Al mismo tiempo, marcas emergentes como HONOR han seguido expandiendo su presencia en la región, reflejando la fuerte competencia entre fabricantes —especialmente compañías chinas— por ganar participación en mercados emergentes.
El comportamiento del mercado no fue uniforme entre los distintos rangos de precio.
Según Omdia, los smartphones premium por encima de 500 dólares mantuvieron una demanda relativamente estable, lo que sugiere que los consumidores de mayores ingresos siguen impulsando ese segmento.
En cambio, los dispositivos de gama básica y económica enfrentaron más presión, ya que la inflación y el posible aumento de precios reducen la capacidad de compra de muchos consumidores en la región.
Esta divergencia —premium resistente frente a gama baja más vulnerable— se está convirtiendo en una tendencia común en varios mercados emergentes de smartphones.
A pesar del buen comienzo del año, los analistas advierten que el impulso podría no durar.
El principal riesgo es el aumento del costo de los componentes, especialmente de la memoria. La oferta limitada y los precios más altos de DRAM y NAND ya están presionando a los fabricantes de smartphones en todo el mundo.
Cuando se agoten los inventarios acumulados a principios de año, los fabricantes probablemente tendrán que subir los precios de los dispositivos para reflejar esos costos más altos.
En una región como América Latina —donde muchos consumidores son muy sensibles a las subidas de precio— eso podría frenar la demanda durante el resto de 2026.
El buen inicio de 2026 también se explica por el fuerte cierre del año anterior. En 2025 América Latina registró un récord de 140,5 millones de smartphones enviados, con un cuarto trimestre particularmente fuerte.
Aun así, el desempeño del resto de 2026 dependerá de cómo las marcas manejen el aumento de costos y cuánto de ese incremento termine trasladándose a los consumidores.
En otras palabras, el crecimiento del primer trimestre muestra una realidad frecuente en la industria tecnológica: las cifras de envíos no siempre reflejan únicamente la demanda, sino también estrategias de inventario, costos de componentes y decisiones de distribución.
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