El elemento clave detrás del auge es la divergencia en las tasas de interés entre bancos centrales de economías desarrolladas.
Durante la pandemia de COVID‑19, muchas tasas estaban cerca de cero de forma simultánea, lo que hacía que el carry trade fuera poco atractivo. En 2026, en cambio, las políticas monetarias se han separado más entre países, creando oportunidades claras para capturar rendimientos.
En la práctica, muchos inversores financian sus posiciones con monedas de bajo rendimiento —especialmente el yen japonés— y compran divisas donde las tasas siguen siendo relativamente altas.
Uno de los mayores riesgos para un carry trade es que el tipo de cambio se mueva bruscamente en contra de la posición.
En 2026, sin embargo, el mercado de divisas ha mostrado niveles de volatilidad relativamente bajos, incluso en un contexto de tensiones geopolíticas. Esto significa que los ingresos por tasas tienen menos probabilidades de ser anulados por movimientos abruptos en el tipo de cambio.
Analistas del mercado de divisas también han señalado que los periodos prolongados de baja volatilidad suelen favorecer este tipo de estrategias entre las principales monedas.
El rendimiento del carry trade no proviene solo de las tasas. También influye el comportamiento del tipo de cambio.
En 2026, varias monedas con mayor rendimiento o perfil cíclico han tenido un desempeño relativamente sólido:
Cuando estas monedas se aprecian frente a las divisas usadas para financiar el carry trade, los inversores ganan tanto por el diferencial de tasas como por el movimiento del tipo de cambio, lo que aumenta significativamente el rendimiento total.
Tradicionalmente, el yen japonés es una de las principales monedas refugio del mundo, junto con el dólar estadounidense y el franco suizo. En momentos de estrés financiero, suele apreciarse cuando los inversores buscan seguridad.
Pero durante las tensiones en Oriente Medio relacionadas con el conflicto con Irán en 2026, el yen no experimentó el típico repunte fuerte. Informes del mercado señalaron que el dólar captó gran parte de la demanda de refugio mientras el yen se mantuvo relativamente estable.
Esto es importante porque un repunte brusco del yen suele provocar el desmantelamiento rápido de carry trades financiados en yenes. Al no producirse ese movimiento, muchas de estas posiciones han podido mantenerse abiertas y seguir generando retornos.
A pesar de los riesgos geopolíticos —incluido el conflicto con Irán— los mercados no han experimentado el tipo de turbulencia sostenida que normalmente obligaría a los inversores a cerrar carry trades.
Ha habido episodios de tensión, pero no una combinación de fuerte volatilidad cambiaria y rally masivo de monedas refugio. Mientras eso no ocurra, muchos inversores siguen priorizando las oportunidades de rendimiento.
Aunque el desempeño reciente ha sido fuerte, el carry trade sigue siendo una estrategia intrínsecamente frágil. Los mismos factores que amplifican las ganancias también pueden acelerar las pérdidas si cambian las condiciones.
Tres riesgos destacan:
1. Un aumento brusco de la volatilidad cambiaria
Movimientos rápidos en las divisas pueden borrar rápidamente las ganancias generadas por el diferencial de tasas.
2. Un shock en los precios del petróleo
Una escalada en Oriente Medio podría disparar los precios de la energía. Aunque algunas monedas como la corona noruega podrían beneficiarse, el impacto global podría aumentar la inflación y la aversión al riesgo.
3. Temores de recesión global
El carry trade depende del apetito por riesgo. Si el crecimiento global se deteriora, los inversores suelen rotar hacia monedas refugio y abandonar divisas de mayor rendimiento.
El auge del carry trade entre divisas del G10 en 2026 refleja una combinación poco común: grandes diferenciales de tasas, mercados cambiarios tranquilos y un yen que no ha mostrado su tradicional fortaleza como refugio durante episodios de tensión.
Sin embargo, el equilibrio es delicado. Un repunte de la volatilidad, un shock petrolero o un deterioro del crecimiento global podrían revertir rápidamente el rally y recordar que el éxito del carry trade depende, en gran medida, de que los mercados permanezcan tranquilos.
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