3. Un dólar estadounidense más fuerte
La mayoría de las materias primas se negocian en dólares. Cuando el dólar se fortalece, los compradores que utilizan otras monedas ven encarecerse estos productos. El reciente fortalecimiento del dólar ha contribuido a que el cobre retroceda desde sus máximos históricos.
4. Temores de desaceleración por tensiones geopolíticas
Las preocupaciones de que el conflicto en Oriente Medio pueda afectar el crecimiento global también han golpeado las expectativas de demanda. Analistas de J.P. Morgan señalan que, en escenarios macroeconómicos negativos, el cobre podría caer hacia 11.100–11.200 dólares por tonelada.
En conjunto, estos factores han hecho que el cobre se comporte más como un indicador adelantado de la economía global que como una materia prima impulsada por problemas de oferta.
La dinámica del aluminio es muy diferente. En lugar de centrarse en la demanda, los inversores están mirando cada vez más los riesgos de suministro.
Analistas de Citigroup sostienen que el metal podría tener la configuración de oferta más alcista en más de 50 años, impulsada por interrupciones y posibles déficits estructurales en el mercado.
Uno de los principales focos de riesgo es la cadena de suministro vinculada al Golfo Pérsico. Las rutas marítimas que atraviesan el estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más importantes para el transporte de energía y materias primas, podrían sufrir interrupciones por tensiones geopolíticas.
Si el tráfico marítimo en esa zona se ve restringido, la producción y exportación de aluminio desde la región podrían verse seriamente afectadas.
Algunos productores del Golfo ya han enfrentado problemas operativos y declaraciones de fuerza mayor, lo que reduce la oferta física disponible y empuja los precios al alza.
Al mismo tiempo, los inventarios globales de aluminio han estado disminuyendo, mientras que la disponibilidad física del metal se vuelve más ajustada.
Esta combinación —inventarios bajos, interrupciones productivas y riesgos logísticos— está impulsando una subida liderada por el lado de la oferta, no por la demanda.
Citigroup cree que el mercado empieza a descontar un déficit estructural. El banco ha señalado que el aluminio podría estar entrando en una fase alcista estructural impulsada por restricciones de oferta y recuperación gradual de la demanda.
El escenario alcista de la oferta se refleja en las previsiones de los analistas:
Si el suministro global sigue ajustado, el aluminio podría superar el rendimiento de otros metales industriales en los próximos años.
La diferencia entre ambos metales ilustra cómo los mercados de materias primas pueden responder a fuerzas muy distintas al mismo tiempo.
En otras palabras, el cobre está reaccionando al miedo a una desaceleración económica, mientras que el aluminio está reaccionando al miedo a que no haya suficiente metal disponible.
Si el crecimiento global se debilita aún más, el cobre podría seguir bajo presión. Pero si aumentan los riesgos de suministro en Oriente Medio o los inventarios continúan cayendo, el aluminio podría mantener su ventaja sobre otros metales industriales a corto plazo.
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