Esta respuesta fue una réplica directa a las exigencias públicas de Thomas Braziel, pero no incluyó los recibos detallados ni los registros de transacciones en la cadena de bloques que Braziel había solicitado .
Thomas Braziel, director ejecutivo de 117 Partners, reavivó el escrutinio a principios de junio de 2026 al publicar documentos corporativos de la Isla de Man. Estos escritos mostraban que la fundación legal más antigua de Cardano —registrada en dicho territorio— poseía aproximadamente 1.090 BTC procedentes de la ICO de 2015 .
Los hallazgos clave de su revisión incluyen:
La ICO de 2015 recaudó un total de 108.844,5 BTC en cuatro rondas de financiación. De esa cantidad, unos 1.090 BTC se asignaron a la entidad de la Isla de Man y 7.168 BTC a la Fundación Cardano suiza, según los registros de génesis citados por Braziel .
La explicación de Hoskinson del 14 de junio y la investigación de Braziel no encajan del todo. Hoskinson describió los fondos como gastados; la pregunta de Braziel es si alguna porción debería ser aún rastreable hasta la Fundación actual.
La disputa por los 1.096 BTC se desarrolla en un contexto financiero complicado para la propia Fundación Cardano. El 2 de abril de 2026, la Fundación publicó su Informe de Actividad y Perspectivas Financieras de 2025, revelando que los activos totales habían caído a 287,5 millones de francos suizos, es decir, aproximadamente USD 361 millones . Esto supone una caída del 45 % frente a los USD 659 millones registrados a finales de 2024
.
Datos clave del informe:
Este tesoro en contracción hace que la transparencia sobre los históricos 1.090 BTC sea aún más relevante. Los activos totales actuales de USD 361 millones implican que incluso una fracción de esas tenencias tempranas de Bitcoin —si aún existieran— representaría una porción material del balance de la Fundación hoy en día.
Cardano ya ha pasado por ejercicios de transparencia anteriormente, pero ninguno ha abordado los BTC específicos en cuestión. En septiembre de 2025, una auditoría forense independiente realizada por BDO y el bufete de abogados McDermott Will & Emery examinó el programa de canje de vales de ADA y descubrió que entre el 99,2 % y el 99,7 % de los vales se canjearon correctamente, sin detectarse fraude . Hoskinson citó esa auditoría como prueba de que las controversias relacionadas estaban resueltas
.
Sin embargo, aquella auditoría se centró en los canjes de vales de ADA y los tokens no canjeados, no en el rastro de los 1.090 BTC de la entidad en la Isla de Man. Se trata de dos cuestiones distintas, y la exigencia de Braziel es obtener documentación específica vinculada al Bitcoin, no a los vales de ADA.
A mediados de junio de 2026, la investigación forense sobre los 1.090 BTC sigue su curso, y ningún tercero independiente ha confirmado ni refutado la explicación de Hoskinson sobre la auditoría . Tres elementos continúan sin resolverse:
La brecha entre una explicación verbal y un rastro documentado es lo que mantiene la pregunta abierta, y la razón por la que los resultados forenses, cuando lleguen, serán relevantes para uno de los proyectos más destacados del ecosistema cripto.