La escala es asombrosa. Musk habló inicialmente de una inversión de unos 25.000 millones de dólares, pero para mayo de 2026, SpaceX ya había presentado documentos regulatorios en Texas que mostraban un coste mínimo para la primera fase de 55.000 millones de dólares, con un coste total de expansión que podría alcanzar los 119.000 millones . Esto lo convertiría en uno de los proyectos de semiconductores más caros jamás propuestos en suelo estadounidense
.
Para ASML, la empresa neerlandesa que tiene el monopolio de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) necesarias para fabricar chips de vanguardia, Terafab representa un motor de ingresos de proporciones colosales. Christophe Fouquet, CEO de ASML, confirmó en mayo de 2026 que había hablado directamente con Musk sobre el proyecto y lo describió como “muy serio” . En declaraciones a Reuters, afirmó que espera que los primeros chips se produzcan a los pocos meses de instalar las herramientas, utilizando los sistemas EUV de alta apertura numérica de ASML
. Los analistas ya han señalado que la cartera de pedidos de EUV de la empresa está completa hasta 2029, y Terafab necesitaría docenas de máquinas adicionales, extendiendo aún más esa previsión de ingresos
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Si bien el espaldarazo de Musk acaparó los titulares, la subida de ASML se venía fraguando durante todo el año. Las acciones ya acumulaban una revalorización de aproximadamente el 35% en lo que iba de 2026 antes de su tuit . El primer gran catalizador llegó el 15 de enero, cuando TSMC —el mayor cliente de ASML— anunció unas inversiones de capital récord para 2026, de entre 52.000 y 56.000 millones de dólares
. Ese mismo día, la capitalización de ASML superó los 500.000 millones de dólares, consolidando su posición como la empresa tecnológica más valiosa de Europa
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El impulso continuó durante la primavera. Los sólidos resultados del cuarto trimestre de 2025 y la mejora de las previsiones para 2026 mantuvieron el ánimo alcista entre los analistas . El 3 de junio, ASML cerró con una capitalización de 668.000 millones de dólares, superando el récord europeo anterior de 650.000 millones establecido por la farmacéutica danesa Novo Nordisk en 2024
. La compañía ya operaba en máximos históricos cuando el tuit de Musk fue publicado.
Acto seguido, llegó el catalizador definitivo. ASML confirmó el 7 de junio que Musk intervendría de forma virtual en su conferencia interna de tecnología, programada para el 11 y 12 de junio, para presentar su visión del proyecto Terafab . Las acciones se dispararon un 5,81% en la siguiente sesión bursátil, elevando la capitalización a 674.000 millones de dólares
. Para los inversores institucionales, la lógica era clara: el respaldo público de Musk era una señal inequívoca de que Terafab era un proyecto real y de que ASML se perfilaba como su principal proveedor de equipos.
No todos en ASML recibieron con agrado la presencia de Musk. Cuando se difundió la noticia de que el fundador de SpaceX y Tesla daría la conferencia magistral en el evento interno en Den Bosch, los empleados expresaron duras críticas en los canales de comunicación corporativos . Los periódicos neerlandeses Eindhovens Dagblad y DutchNews.nl informaron de que parte del personal amenazó con boicotear el acto, argumentando que las posturas políticas del magnate chocan con los valores corporativos de la compañía
. La controversia tuvo una amplia cobertura en la prensa de los Países Bajos
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Desde el punto de vista del mercado, sin embargo, la reacción adversa fue irrelevante. MarketBeat señaló que las noticias sobre el boicot añadían una “pequeña carga reputacional”, pero que el impacto directo en el negocio parecía limitado . Las acciones alcanzaron su máximo histórico el mismo día en que saltó la noticia del boicot, lo que subraya un cálculo muy simple por parte del inversor: los ingresos potenciales de Terafab pesan más que cualquier debate cultural interno.
Cabe destacar que esta no es la única fricción laboral reciente en ASML. En marzo de 2026, más de 1.000 empleados protagonizaron paros en la sede central de Veldhoven para protestar contra los planes de recortar 1.700 puestos de trabajo, aproximadamente entre un 4% y un 5% de la plantilla global . Los sindicatos exigían el fin de los despidos forzosos y mejores condiciones de indemnización
. Aquellas protestas no tenían relación con Musk, sino con la propia reestructuración de ASML en un contexto que el CEO Fouquet describió como un “entorno de mercado desafiante”, con expectativas de ingresos planos para 2026
. Pero al igual que ocurrió con el boicot a Musk, el malestar laboral no descarriló la cotización.
El rally de ASML no responde a un único evento aislado, sino a una acumulación de catalizadores que se refuerzan entre sí. El despliegue global de la inteligencia artificial ha impulsado una demanda sostenida de chips avanzados, lo que a su vez alimenta la demanda de las máquinas EUV de ASML. Los planes de gasto récord de TSMC validaron esa tendencia en enero. Los resultados de ASML del cuarto trimestre de 2025 y la mejora de sus previsiones la reforzaron en abril. El récord de capitalización de junio proporcionó un anclaje psicológico. Y después, Terafab —junto con el respaldo de alto perfil de Musk— añadió una señal de demanda concreta y plurianual que los inversores pudieron modelizar directamente.
La posición de monopolio de ASML es el hilo que une todas estas piezas. La empresa es el único fabricante de equipos de litografía EUV capaces de producir chips de menos de 2 nanómetros . Cada gran fabricante de semiconductores que construye capacidad de vanguardia —TSMC, Intel, Samsung y ahora el consorcio Terafab liderado por Musk— tiene que comprar a ASML. Ese monopolio se ha traducido en 32.700 millones de euros en ventas netas en 2025 y una horquilla de previsiones de 34.000 a 39.000 millones de euros para 2026
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El principal riesgo sigue siendo la ejecución. Los costes estimados de Terafab ya se han inflado de los 25.000 millones iniciales a una horquilla de 55.000 a 119.000 millones de dólares, y el proyecto no ha sido probado a esta escala . Si la iniciativa se estanca o la financiación fracasa, la señal de demanda que ayudó a impulsar a ASML hasta los 674.000 millones de dólares podría revertirse. Pero por ahora, los inversores apuestan a que el impulso es real y a que ASML, con su cartera de pedidos llena y su tecnología sin rival, constituye la vía más directa para participar en este ciclo.
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