Morgan Stanley elevó su objetivo a 12 meses para el índice de renta variable emergente del MSCI a 1.850 puntos, citando los resultados de IA y tecnología en Corea del Sur y Taiwán, que fueron más fuertes de lo esperado . Pero no todo fue alegría. Mientras la renta variable se disparaba, las divisas de estos mercados se mostraron más cautelosas. Los inversores seguían con lupa las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, y las monedas de los países latinoamericanos exportadores de petróleo, de hecho, superaron a algunos pares de divisas asiáticas durante el mes
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Para que te hagas una idea de la magnitud del optimismo, las acciones de los mercados emergentes ya habían registrado en abril su mejor mes desde 2022, con un salto del 14,5%, y eso a pesar del shock del precio del petróleo por el conflicto en Oriente Medio .
El 27 de mayo, la televisión estatal iraní informó que Teherán había recibido un borrador de un marco inicial de 14 puntos para un memorando de entendimiento con Estados Unidos . ¿Qué implicaba? En resumen: Irán se comprometía a restaurar el tráfico marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz a los niveles anteriores a la guerra en el plazo de un mes, y a cambio, Washington levantaría su bloqueo naval y retiraría sus fuerzas militares de las inmediaciones del país persa
. El pacto excluía explícitamente a los buques militares y proponía que Irán gestionase el tráfico a través del estrecho en cooperación con Omán
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Al día siguiente, medios occidentales confirmaron que los negociadores estadounidenses e iraníes habían llegado a un memorando de 60 días, pero con una letra pequeña crucial: ni el presidente de EE. UU., Donald Trump, ni el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, lo habían aprobado aún . La televisión estatal iraní lo calificó como un "marco inicial y no oficial", y los detalles seguían sin estar claros, dado el lenguaje y las fuentes de las filtraciones
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Este último movimiento diplomático se construyó sobre un alto el fuego anterior, mediado por Pakistán el 8 de abril, que ya pedía la reapertura del Estrecho . A finales de mayo, el presidente Trump declaró públicamente que un acuerdo estaba "prácticamente negociado" y se anunciaría en breve, aunque pidió cautela y no precipitarse
. El acuerdo también incluiría, según se informó, el compromiso de Irán de no buscar un arma nuclear, con un margen de 60 días para negociar cómo entregaría Teherán su uranio altamente enriquecido
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Cuando el mercado estadounidense ya digería las noticias geopolíticas, Dell Technologies presentó el 28 de mayo sus resultados del primer trimestre fiscal de 2027. Y las cifras dejaron con la boca abierta hasta a los más optimistas. Los ingresos alcanzaron los 43.800 millones de dólares, un 88% más que el año anterior, y el beneficio por acción diluido se disparó un 214% hasta los 4,86 dólares . Solo en pedidos de IA, la compañía registró 24.400 millones de dólares en el trimestre, con unos ingresos por servidores de IA de 16.100 millones y una cartera de pedidos récord de 51.300 millones
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Pero lo que realmente encendió la mecha en Wall Street fueron las perspectivas de futuro. Dell elevó su previsión de ingresos para todo el año fiscal 2027 a un rango de 165.000 a 169.000 millones de dólares —casi un 50% más en el punto medio en comparación con el año anterior— y, atención aquí, estimó que solo los ingresos por servidores de IA alcanzarían los 60.000 millones de dólares . Para ponerlo en contexto, solo tres meses antes, la compañía había proyectado un rango de 138.000 a 142.000 millones en ingresos totales y unos 50.000 millones para los servidores de IA
. La acción de Dell se disparó un 32,76% tras conocerse la noticia
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La dirección de la empresa señaló que la demanda, tanto de servidores de IA como tradicionales, estaba superando la oferta disponible, y que tanto los pedidos como la cartera de trabajos pendientes se encontraban en máximos históricos . Está claro que el despliegue de infraestructura para la IA está muy por delante de lo que los analistas habían modelado.
El mismo 28 de mayo, a miles de kilómetros de distancia, el Comité de Política Monetaria del Banco de la Reserva de Sudáfrica votó 4 a 2 a favor de subir su tasa repo clave en 25 puntos básicos, situándola en el 7,00%. Fue el primer incremento en más de dos años . La tasa de interés preferencial, la que pagan los consumidores por sus préstamos, se movió al 10,50% a partir del 29 de mayo
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El gobernador del banco central, Lesetja Kganyago, fue claro al señalar a los culpables: los riesgos de inflación derivados del prolongado conflicto en Oriente Medio, los precios más altos del petróleo a nivel global y el encarecimiento de los alimentos . La inflación al consumo había alcanzado el 4% en abril —por encima del objetivo del 3% que se marca el banco central— y las propias proyecciones actualizadas de la institución mostraban un panorama poco halagüeño: una inflación general promedio del 4,4% en 2026, que bajaría al 3,7% en 2027, para no volver a la meta del 3% hasta 2028
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Esta subida de tipos contrarrestó, en la práctica, un paquete de ayudas de unos 1.000 millones de dólares para combustibles diseñado para proteger a los consumidores del shock del precio del crudo . El modelo de proyección trimestral del banco apuntaba a una subida más en el trimestre actual antes de que las tasas se relajen gradualmente, pero Kganyago recalcó que las decisiones futuras dependerían de los datos que fueran llegando
. El mensaje para los sudafricanos con hipotecas, préstamos para coche o tarjetas de crédito era claro: el alivio tendrá que esperar.
Estas cuatro historias giran en torno a los mismos temas de fondo: el crecimiento impulsado por la tecnología, la inestabilidad geopolítica y las reacciones de la política monetaria que todo ello desencadena. El ímpetu de la inteligencia artificial sigue dictando el rendimiento de las bolsas, mientras que la guerra en Oriente Medio inyecta una dosis de inflación en la economía global. El próximo capítulo dependerá de si el memorando de entendimiento entre EE. UU. e Irán se convierte en un acuerdo firmado, y de si la subida de tipos en Sudáfrica marca el inicio de un nuevo ciclo de ajuste o es solo una respuesta puntual para capear el temporal.
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