El Nasdaq-100 cerró en 27.989,82 puntos el 2 de noviembre, con una caída del 1,4 % en la jornada y un descenso del 10,4 % frente al máximo del 6 de octubre, de 31.224,47 puntos. Con esa bajada entró en territorio de corrección, término que suele describir un retroceso de al menos el 10 % desde un máximo reciente. Fue la tercera corrección del índice en 2026, aunque todavía acumulaba una subida del 11 % en el año.
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El temor no era solo que las acciones tecnológicas estuvieran cayendo. Los inversores estaban poniendo en duda si las enormes inversiones para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA) se traducirán en beneficios con suficiente rapidez como para justificar las valoraciones de las grandes tecnológicas.
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Un descenso con varios puntos de referencia
Al cierre de octubre, el Nasdaq-100 ya había perdido más del 9 % desde su máximo del 6 de octubre, según un informe que midió la caída entre ese pico y el fin de mes.
10 El 30 de octubre, el Nasdaq-100 cayó un 3,5 %, mientras que el Nasdaq Composite, un índice distinto y más amplio, retrocedió un 2,9 %. No son cifras contradictorias: corresponden a índices diferentes.
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También conviene distinguir esas variaciones de la caída mensual del Nasdaq Composite, que Reuters cifró en un 5,3 % durante octubre.
49 Y los 2,85 billones de dólares que, según un reporte, perdió en valor de mercado el conjunto de las acciones cotizadas en Nasdaq son una medida en dólares, no el rendimiento porcentual del Nasdaq-100.
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La inversión en IA, entre el crecimiento y el coste
Los resultados de Alphabet reflejan el dilema que evaluaba el mercado. Los ingresos de Google Cloud subieron hasta unos 30.700 millones de dólares, más del doble que un año antes, y sus beneficios operativos alcanzaron 11.120 millones. A la vez, Alphabet destinó 51.360 millones de dólares a gastos de capital durante el trimestre y mantuvo su previsión de gasto para 2026 entre 195.000 y 205.000 millones, además de anticipar un aumento considerable en 2027.
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La combinación tiene dos lecturas: la demanda relacionada con la IA puede impulsar negocios de rápido crecimiento, pero atenderla exige una inversión elevada y creciente. Por eso, los inversores buscan señales de que ese crecimiento acabará generando retornos suficientes; la demanda por sí sola no despeja la duda.
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Los comentarios de mercado también vincularon la fuerte caída de Alphabet tras sus resultados —descrita como una pérdida de alrededor de 500.000 millones de dólares en valor de mercado— con la preocupación de que las búsquedas impulsadas por IA puedan poner en jaque su modelo publicitario. Se trataba de un temor de los inversores, no de una prueba de que la búsqueda con IA ya hubiera reducido los ingresos por publicidad.
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La revisión de expectativas alcanzó a otras empresas tecnológicas y vinculadas a la IA. Intel perdió cerca de un 29 % el 30 de octubre, después de presentar una previsión débil de ventas, lo que añadió presión sobre las acciones de semiconductores.
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47 Los reportes disponibles no ofrecen pruebas comparables y detalladas de que los resultados de Meta, Microsoft o Amazon fueran causas individuales de la caída del índice el 2 de noviembre; por tanto, no conviene atribuir el movimiento a sus cuentas como si hubiera una explicación única y confirmada.
Salida de tecnología y necesidades de financiación
El 2 de noviembre, las acciones tecnológicas cedieron las ganancias iniciales mientras algunos inversores trasladaban exposición a otros sectores. El Nasdaq Composite y el S&P 500 cerraron a la baja, mientras que el Dow Jones avanzó alrededor de un 0,4 %. El Nasdaq-100 cayó un 1,4 %.
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También estaba bajo la lupa cómo financiarán las empresas sus planes de IA. Oracle anunció que tenía previsto vender 10.000 millones de dólares en acciones ordinarias y 10.000 millones en bonos para apoyar su expansión en este campo. El plan hizo más visibles las necesidades de financiación de estas inversiones, aunque por sí solo no permite determinar cuánto endeudamiento asumirá todo el sector tecnológico.
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Qué podría cambiar el panorama
La caída no significa que todos los inversores consideren poco atractivas las acciones tecnológicas. Deutsche Bank revirtió una rebaja previa a la recomendación para el sector y aconsejó una posición superior a la de referencia, al considerar que el retroceso podría abrir una oportunidad de compra.
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La pregunta clave es si los próximos resultados demostrarán que los ingresos y beneficios ligados a la IA pueden crecer al ritmo del gasto. El avance de Google Cloud es una señal de demanda; el aumento de la inversión de Alphabet explica por qué el mercado también observa la generación de caja y la rentabilidad de la nueva infraestructura.
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32 Esa distancia entre la promesa de la IA y el coste de hacerla realidad fue el hilo conductor de la corrección y de las inquietudes más amplias del mercado.
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