La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes. Junio de 2026 también fue el junio más cálido del registro, con una media de 20,92 °C, por encima del récord a...
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Respuesta de investigación

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What does the record-breaking rise in global ocean temperatures in 2026 reveal about the interaction between human-caused climate change and. Article summary: The 2026 ocean-temperature surge is best understood as a compound event: human-caused warming has raised the ocean’s long-term heat baseline, and a potentially exceptional El Niño is redistributing and releasing some of . Topic tags: general, academic, general web, news. Style: premium digital editorial illustration, source-backed research mood, clean composition, high detail, modern web publication hero. Use reference image context only for broad subject, composition, and topical grounding; do not copy the exact image. Avoid: logos, brand marks, copyrighted characters, real person likenesses, fake screenshots, UI text, readable text, watermarks, charts with fa
Los récords de temperatura del océano en 2026 apuntan a un fenómeno climático compuesto: el calentamiento causado por la actividad humana ha elevado la temperatura de referencia del planeta, mientras un El Niño potente redistribuye parte del calor acumulado hacia la superficie y la atmósfera. El Niño actúa como un acelerador de corto plazo; el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero es la pista cada vez más caliente sobre la que opera. 1
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Se registró una media diaria de la temperatura superficial del mar cercana a 21,1 °C en los océanos situados entre 60°S y 60°N. Esta zona excluye la mayor parte de las aguas polares y la cifra constituyó un récord para esa época del año. Sin embargo, los récords diarios y los promedios mensuales no son intercambiables.
Los datos mensuales oficiales ofrecen una comparación más sólida:
La diferencia es importante. Un máximo diario puede resultar llamativo, pero un promedio mensual demuestra que el calor persistió durante un periodo mucho más amplio.
El Niño es un patrón climático natural que aparece de forma recurrente. Se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas superficiales del Pacífico tropical y por cambios asociados en la circulación atmosférica. Sus efectos pueden alterar las lluvias y las temperaturas mucho más allá del Pacífico.
El cambio climático provocado por el ser humano funciona de otra manera. Los gases de efecto invernadero han generado un desequilibrio energético persistente en el planeta, y el océano ha absorbido más del 90 % del calor adicional retenido por ese calentamiento. 1 El resultado es una temperatura de fondo más elevada en todo el océano global, no solo en la región afectada por El Niño.
Cuando El Niño se desarrolla sobre esa base más cálida, su anomalía de temperatura se suma a un océano que ya contiene una cantidad de calor sin precedentes. Esto ayuda a explicar por qué los récords de 2026 no se limitan a una zona del Pacífico tropical. El agua más caliente también aumenta la evaporación y la cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede elevar el potencial de estrés térmico, lluvias intensas y otros extremos. 1
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La expresión “el más fuerte en 150 años” describe una proyección, no una observación ya confirmada. Los pronósticos apuntan a que la temperatura superficial del Pacífico tropical podría superar en más de 3 °C la media habitual a finales de 2026. Esa cifra estaría muy por encima del aumento de aproximadamente 1–2 °C típico de un episodio de El Niño y quedaría fuera del rango de algunas observaciones modernas, según ciertos pronósticos. 32
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La Oficina Meteorológica del Reino Unido, conocida como Met Office, ha descrito el episodio en desarrollo como posiblemente el más intenso de la memoria viva y probablemente el mayor desde el siglo XIX. Los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) citados en varios informes también situaron en alrededor de cuatro de cada cinco la probabilidad de que se convierta en un evento “muy fuerte” hacia finales de 2026. 18
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Aun así, la confianza de los pronósticos puede cambiar a medida que evoluciona el Pacífico. Por eso, la palabra “histórico” debe entenderse como una evaluación basada en modelos hasta que el episodio alcance su máximo y pueda compararse con eventos anteriores mediante mediciones consistentes.
El Niño reorganiza la circulación atmosférica, de modo que sus efectos dependen de la región. Un mismo episodio puede aumentar el riesgo de sequía en algunos lugares y favorecer las lluvias o las tormentas en otros. Un océano más cálido añade energía y humedad a ese sistema de circulación, con el potencial de intensificar sus consecuencias.
Entre los riesgos esperados o descritos se encuentran:
Estos mecanismos explican por qué las islas del Pacífico y las comunidades costeras siguen de cerca la evolución del episodio. Pero no demuestran que un huracán, una inundación, una sequía o un daño concreto registrado en lugares como Hawái, Panamá, Puerto Rico o las Islas Vírgenes de Estados Unidos haya sido causado exclusivamente por El Niño o por el cambio climático. Para atribuir un evento específico se necesita analizarlo en relación con la variabilidad natural y con una línea de base climática más cálida.
La atmósfera no responde de inmediato a los cambios en el calor oceánico. Las temperaturas globales pueden alcanzar su máximo meses después de que El Niño se intensifique, porque el calor y la humedad se desplazan por el sistema acoplado océano-atmósfera con cierto retraso. Por eso, un El Niño fuerte puede elevar la temperatura global después de que ya se hayan batido los primeros récords oceánicos. 1
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Los pronósticos actuales difieren sobre si 2026 superará a 2024 como el año natural más cálido. Una estimación sitúa esa posibilidad en torno al 35 %, mientras que otros análisis señalan que el año podría, como mínimo, acercarse mucho al récord. 34
41
46 La perspectiva a más largo plazo es más consistente: el Met Office considera “muy probable” que 2027 supere el récord de temperatura global de 2024, aunque se trata de un pronóstico probabilístico, no de una certeza.
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La lección general no es que un ciclo climático natural haya sustituido de repente al cambio climático. Es que la variabilidad natural puede añadir temporalmente un potente pulso de calor a un mundo cuya temperatura de referencia ya ha aumentado por las emisiones humanas. Mientras el océano siga acumulando energía, los próximos episodios de El Niño partirán de una base más cálida, aunque el ciclo que los origina siga siendo natural.
Los récords oceánicos de 2026 muestran una interacción, no una elección entre dos explicaciones. El calentamiento causado por el ser humano aporta la acumulación de calor a largo plazo; El Niño ayuda a liberar y redistribuir parte de esa energía, provocando un aumento más pronunciado y temporal de las temperaturas superficiales del mar y del aire.
Por eso importan tanto una media diaria cercana a 21,1 °C, los valores mensuales récord de 20,92 °C en junio y 21,00 °C en julio, y las previsiones de un El Niño históricamente potente. En conjunto, apuntan a un mayor riesgo de episodios encadenados de calor, lluvias, sequías e impactos costeros, además de una posibilidad considerable de que el próximo gran récord de temperatura global llegue en 2027. 3
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La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes.
La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes. Junio de 2026 también fue el junio más cálido del registro, con una media de 20,92 °C, por encima del récord anterior de 2024.
La combinación de un océano ya más caliente y un El Niño excepcional aumenta el riesgo de calor extremo, lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros impactos costeros hasta 2027.
La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes. Junio de 2026 también fue el junio más cálido del registro, con una media de 20,92 °C, por encima del récord a...
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Los récords de temperatura del océano en 2026 apuntan a un fenómeno climático compuesto: el calentamiento causado por la actividad humana ha elevado la temperatura de referencia del planeta, mientras un El Niño potente redistribuye parte del calor acumulado hacia la superficie y la atmósfera. El Niño actúa como un acelerador de corto plazo; el calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero es la pista cada vez más caliente sobre la que opera. 1
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Se registró una media diaria de la temperatura superficial del mar cercana a 21,1 °C en los océanos situados entre 60°S y 60°N. Esta zona excluye la mayor parte de las aguas polares y la cifra constituyó un récord para esa época del año. Sin embargo, los récords diarios y los promedios mensuales no son intercambiables.
Los datos mensuales oficiales ofrecen una comparación más sólida:
La diferencia es importante. Un máximo diario puede resultar llamativo, pero un promedio mensual demuestra que el calor persistió durante un periodo mucho más amplio.
El Niño es un patrón climático natural que aparece de forma recurrente. Se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas superficiales del Pacífico tropical y por cambios asociados en la circulación atmosférica. Sus efectos pueden alterar las lluvias y las temperaturas mucho más allá del Pacífico.
El cambio climático provocado por el ser humano funciona de otra manera. Los gases de efecto invernadero han generado un desequilibrio energético persistente en el planeta, y el océano ha absorbido más del 90 % del calor adicional retenido por ese calentamiento. 1 El resultado es una temperatura de fondo más elevada en todo el océano global, no solo en la región afectada por El Niño.
Cuando El Niño se desarrolla sobre esa base más cálida, su anomalía de temperatura se suma a un océano que ya contiene una cantidad de calor sin precedentes. Esto ayuda a explicar por qué los récords de 2026 no se limitan a una zona del Pacífico tropical. El agua más caliente también aumenta la evaporación y la cantidad de humedad disponible en la atmósfera, lo que puede elevar el potencial de estrés térmico, lluvias intensas y otros extremos. 1
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La expresión “el más fuerte en 150 años” describe una proyección, no una observación ya confirmada. Los pronósticos apuntan a que la temperatura superficial del Pacífico tropical podría superar en más de 3 °C la media habitual a finales de 2026. Esa cifra estaría muy por encima del aumento de aproximadamente 1–2 °C típico de un episodio de El Niño y quedaría fuera del rango de algunas observaciones modernas, según ciertos pronósticos. 32
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La Oficina Meteorológica del Reino Unido, conocida como Met Office, ha descrito el episodio en desarrollo como posiblemente el más intenso de la memoria viva y probablemente el mayor desde el siglo XIX. Los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) citados en varios informes también situaron en alrededor de cuatro de cada cinco la probabilidad de que se convierta en un evento “muy fuerte” hacia finales de 2026. 18
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Aun así, la confianza de los pronósticos puede cambiar a medida que evoluciona el Pacífico. Por eso, la palabra “histórico” debe entenderse como una evaluación basada en modelos hasta que el episodio alcance su máximo y pueda compararse con eventos anteriores mediante mediciones consistentes.
El Niño reorganiza la circulación atmosférica, de modo que sus efectos dependen de la región. Un mismo episodio puede aumentar el riesgo de sequía en algunos lugares y favorecer las lluvias o las tormentas en otros. Un océano más cálido añade energía y humedad a ese sistema de circulación, con el potencial de intensificar sus consecuencias.
Entre los riesgos esperados o descritos se encuentran:
Estos mecanismos explican por qué las islas del Pacífico y las comunidades costeras siguen de cerca la evolución del episodio. Pero no demuestran que un huracán, una inundación, una sequía o un daño concreto registrado en lugares como Hawái, Panamá, Puerto Rico o las Islas Vírgenes de Estados Unidos haya sido causado exclusivamente por El Niño o por el cambio climático. Para atribuir un evento específico se necesita analizarlo en relación con la variabilidad natural y con una línea de base climática más cálida.
La atmósfera no responde de inmediato a los cambios en el calor oceánico. Las temperaturas globales pueden alcanzar su máximo meses después de que El Niño se intensifique, porque el calor y la humedad se desplazan por el sistema acoplado océano-atmósfera con cierto retraso. Por eso, un El Niño fuerte puede elevar la temperatura global después de que ya se hayan batido los primeros récords oceánicos. 1
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Los pronósticos actuales difieren sobre si 2026 superará a 2024 como el año natural más cálido. Una estimación sitúa esa posibilidad en torno al 35 %, mientras que otros análisis señalan que el año podría, como mínimo, acercarse mucho al récord. 34
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46 La perspectiva a más largo plazo es más consistente: el Met Office considera “muy probable” que 2027 supere el récord de temperatura global de 2024, aunque se trata de un pronóstico probabilístico, no de una certeza.
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La lección general no es que un ciclo climático natural haya sustituido de repente al cambio climático. Es que la variabilidad natural puede añadir temporalmente un potente pulso de calor a un mundo cuya temperatura de referencia ya ha aumentado por las emisiones humanas. Mientras el océano siga acumulando energía, los próximos episodios de El Niño partirán de una base más cálida, aunque el ciclo que los origina siga siendo natural.
Los récords oceánicos de 2026 muestran una interacción, no una elección entre dos explicaciones. El calentamiento causado por el ser humano aporta la acumulación de calor a largo plazo; El Niño ayuda a liberar y redistribuir parte de esa energía, provocando un aumento más pronunciado y temporal de las temperaturas superficiales del mar y del aire.
Por eso importan tanto una media diaria cercana a 21,1 °C, los valores mensuales récord de 20,92 °C en junio y 21,00 °C en julio, y las previsiones de un El Niño históricamente potente. En conjunto, apuntan a un mayor riesgo de episodios encadenados de calor, lluvias, sequías e impactos costeros, además de una posibilidad considerable de que el próximo gran récord de temperatura global llegue en 2027. 3
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La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes.
La temperatura media diaria de la superficie oceánica alcanzó cerca de 21,1 °C entre 60°S y 60°N en 2026, mientras que la media mensual oficial de julio fue de 21,00 °C, la más alta registrada para ese mes. Junio de 2026 también fue el junio más cálido del registro, con una media de 20,92 °C, por encima del récord anterior de 2024.
La combinación de un océano ya más caliente y un El Niño excepcional aumenta el riesgo de calor extremo, lluvias intensas, inundaciones, sequías y otros impactos costeros hasta 2027.