Uno de los petroleros, el VLCC de bandera china Yuan Gui Yang, había cargado 2 millones de barriles de crudo Basrah de Irak el 27 de febrero, apenas un día antes de que el conflicto se intensificara, quedando atrapado en el Golfo cuando el tránsito se volvió incierto .
El cruce es notable porque muy pocos petroleros han logrado atravesar el Estrecho de Ormuz desde que comenzó la guerra. Los datos de seguimiento marítimo muestran que solo un pequeño número de buques vinculados a China ha conseguido pasar durante el conflicto .
A principios de mayo, otro superpetrolero chino —el Yuan Hua Hu— que transportaba también cerca de 2 millones de barriles de crudo iraquí, consiguió atravesar el estrecho tras quedar atrapado durante más de dos meses .
Estos movimientos parecen ser excepciones más que una señal de reapertura completa. Informes indican que Irán ha estado gestionando estrictamente qué barcos pueden cruzar y por qué rutas, consolidando su control sobre el paso marítimo durante la guerra .
Incluso con estas salidas puntuales, el tráfico por el estrecho continúa muy reducido. Antes de la guerra, alrededor de 20 petroleros de distintos tamaños cruzaban Ormuz cada día. Durante el conflicto, solo unos pocos buques han logrado salir del Golfo en las últimas semanas .
La interrupción ha provocado que numerosos barcos queden retenidos en la región y ha generado un cuello de botella en las cadenas globales de suministro de petróleo . Esto es especialmente relevante porque cerca de una quinta parte del petróleo mundial suele pasar por este estrecho.
Para China, la salida de estos petroleros libera cargamentos de crudo que estaban retrasados y destinados a sus refinerías. Uno de los buques fue fletado por Unipec, la división comercial de Sinopec —la mayor refinadora de Asia— y se espera que entregue el petróleo en el sur de China una vez concluya el viaje .
Aun así, los 4 millones de barriles en total representan solo una fracción de las necesidades habituales de importación del país. Más que restablecer el flujo normal de petróleo, el movimiento ayuda principalmente a reducir el atasco de cargamentos que quedaron varados durante la crisis.
El paso de estos buques envía señales contradictorias a los mercados energéticos:
En resumen, el tránsito de los dos superpetroleros chinos representa un goteo controlado más que una normalización del tráfico. El Estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial mientras continúe el conflicto.
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