La empresa contratista italiana Saipem, vinculada al proyecto, confirmó que Rauniyar sufrió una lesión y declaró que se aseguró de que recibiera atención médica. Sin embargo, la cuestión de la compensación económica sigue siendo uno de los problemas centrales señalados por el informe.
FairSquare afirma que su investigación se basa en entrevistas con 27 personas, incluidos trabajadores y familiares. Los casos analizados involucran empleados de 21 contratistas y subcontratistas que operan en cuatro regiones de Arabia Saudí.
Según el informe, la enorme red de contratistas que participa en proyectos vinculados a Aramco —compuesta en gran medida por trabajadores migrantes— puede diluir la responsabilidad por la seguridad y el bienestar de los empleados entre múltiples empresas.
Los trabajadores entrevistados describieron condiciones de trabajo bajo temperaturas que superan los 50 °C, en las que algunos colegas se desmayaban o colapsaban en el lugar de trabajo. Un trabajador afirmó que años de exposición al calor extremo contribuyeron a problemas de salud a largo plazo, incluidos trastornos renales y cardíacos.
El informe también menciona jornadas extremadamente largas, especialmente entre conductores de camiones cisterna que abastecen instalaciones de Aramco. Algunos declararon haber trabajado turnos de hasta 19 horas, con descansos limitados y presión para dormir en sus vehículos entre tareas, lo que aumenta el riesgo de accidentes de tráfico graves.
FairSquare examinó además el alojamiento proporcionado por algunos contratistas.
Más de un tercio de los trabajadores entrevistados describieron viviendas hacinadas o insalubres que encajarían en la definición de asentamiento precario utilizada por ONU‑Hábitat. Algunos señalaron que vivían en contenedores con sistemas eléctricos defectuosos que provocaban descargas durante tormentas, además de comida de mala calidad y saneamiento limitado.
Otro punto central del informe es la dificultad para obtener compensación tras accidentes o fallecimientos.
FairSquare examinó seis casos de muerte o discapacidad grave y concluyó que solo uno terminó con una compensación adecuada para el trabajador o su familia.
Según los investigadores, el sistema de reclamaciones a través del seguro social saudí puede ser complejo y suele requerir la cooperación del empleador, algo que muchos trabajadores migrantes no tienen garantizado.
El informe también afirma que, en algunos casos, se alentó a las familias a repatriar los cuerpos sin realizar autopsias, y que algunas muertes ocurridas en lugares de trabajo fueron clasificadas como “muerte natural”, una designación que puede impedir que las familias reciban indemnización.
Las acusaciones han atraído más atención debido al papel creciente de Arabia Saudí en el deporte internacional.
Aramco mantiene acuerdos de patrocinio con importantes organizaciones deportivas, mientras el país se prepara para el Mundial de fútbol de 2034. Organizaciones de derechos humanos sostienen que estas alianzas aumentan la presión para que empresas y organizadores garanticen estándares laborales adecuados.
En abril de 2026, expertos independientes de derechos humanos de la ONU instaron a Arabia Saudí a tomar medidas urgentes para proteger a los aproximadamente 16 millones de trabajadores migrantes del país, señalando que siguen recibiendo informes de abusos y explotación laboral pese a reformas anunciadas anteriormente.
Según el informe y su cobertura mediática, los investigadores de FairSquare contactaron a Saudi Aramco para solicitar comentarios, pero no recibieron respuesta antes de la publicación del documento.
Algunos contratistas sí respondieron en casos concretos. En el caso de Rauniyar, por ejemplo, Saipem indicó que proporcionó atención médica tras su accidente laboral.
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