Es poco probable que las stablecoins sustituyan por completo las redes de pago actuales en el corto plazo. Lo más realista es que operen en paralelo con la infraestructura existente.
Un flujo típico podría ser el siguiente:
Este modelo puede reducir intermediarios porque la transferencia no necesita atravesar múltiples bancos corresponsales. También puede acortar los tiempos de liquidación, ya que las redes blockchain funcionan de forma continua, no solo en horario bancario.
Aun así, los sistemas tradicionales seguirían siendo necesarios para cuestiones como cumplimiento regulatorio, gestión de liquidez en divisas o jurisdicciones donde las stablecoins todavía no están autorizadas.
Las redes blockchain compiten por convertirse en la capa tecnológica donde se muevan las stablecoins. Solana se ha posicionado como una red diseñada para alto rendimiento y gran volumen de transacciones, características importantes para pagos institucionales.
Ya existen señales tempranas de adopción. Visa, por ejemplo, lanzó capacidades de liquidación que permiten a bancos participantes liquidar ciertas obligaciones usando USDC en la blockchain de Solana en lugar de hacerlo únicamente con sistemas tradicionales. Entre los primeros participantes están Cross River Bank y Lead Bank.
Para bancos y redes de pago, usar stablecoins para liquidación puede ofrecer varias ventajas operativas:
La apuesta de redes como Solana es convertirse en una capa global de liquidación para dólares tokenizados, utilizada en pagos de comercios, transferencias internacionales y gestión de tesorería institucional.
El uso de stablecoins ha crecido con rapidez. Informes citados indican que el volumen de transacciones con stablecoins alcanzó aproximadamente 33 billones de dólares en 2025, lo que muestra hasta qué punto los dólares tokenizados ya se utilizan en mercados de criptomonedas, pagos y flujos de liquidez.
Este volumen sirve como prueba de que la infraestructura puede operar a gran escala. Si clientes corporativos comienzan a exigir transferencias internacionales más rápidas o gestión de tesorería 24/7, los bancos tendrían incentivos adicionales para integrar estas redes.
Durante años, uno de los principales obstáculos para los bancos ha sido la incertidumbre regulatoria. La Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins (GENIUS) Act, promulgada en 2025, creó el primer marco federal integral en Estados Unidos para las stablecoins de pago.
La ley establece, entre otras cosas:
Al definir reglas claras sobre emisión y supervisión, el marco reduce la incertidumbre legal para los bancos. Esta claridad regulatoria facilita justificar inversiones en custodia, herramientas de tesorería y sistemas de liquidación basados en stablecoins.
El escenario más probable en el corto plazo es un sistema financiero híbrido. Los bancos seguirán utilizando redes tradicionales de corresponsalía para muchas operaciones, mientras incorporan rails de stablecoins cuando ofrezcan ventajas en velocidad o coste.
En ese contexto, las stablecoins no reemplazarían la infraestructura bancaria existente, sino que funcionarían como una capa adicional de liquidación para ciertos pagos internacionales y movimientos de liquidez institucional.
Los proyectos piloto y las inversiones en infraestructura indican que los bancos ya están explorando esta posibilidad, aunque la transición todavía se encuentra en una etapa temprana.
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