Tanto el Bitcoin como el oro se dispararon al buscar los inversores activos "duros" fuera del sistema financiero tradicional, una dinámica que el propio JPMorgan había popularizado ya en octubre de 2024 . Sin embargo, para mayo de 2026, los cimientos de este miedo comenzaron a resquebrajarse, y la escala del subsiguiente éxodo ha sido histórica.
La huida del Bitcoin ha sido especialmente violenta y se ha materializado a través de los fondos cotizados en bolsa (ETF) de Bitcoin al contado en Estados Unidos. Los inversores retiraron capital durante 13 días de negociación consecutivos, desde el 15 de mayo hasta el 3 de junio, marcando la racha de reembolsos más larga desde que estos productos debutaron en enero de 2024 . El balance final de esta racha récord fue de aproximadamente 4.370 millones de dólares en salidas netas, de los cuales solo el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, el fondo dominante, acaparó unos 3.300 millones
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La velocidad del giro fue asombrosa. En marzo y abril, esos mismos ETF habían captado más de 3.290 millones de dólares en entradas netas combinadas . Para finales de mayo, las entradas netas acumuladas en lo que iba de 2026 se habían reducido a apenas 536 millones de dólares, casi borrando todas las ganancias del año
. La sangría se aceleró a principios de junio: en una sola semana, la que terminó el 8 de junio, se registraron otros 1.720 millones de dólares en salidas netas, la mayor cifra semanal desde febrero de 2025
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La otra cara de la moneda no ha corrido mejor suerte. Los ETF globales respaldados por oro físico, que habían gozado de una fuerte demanda a principios de 2026, experimentaron un brusco giro en mayo. El Consejo Mundial del Oro confirmó importantes salidas netas, lo que puso fin a una racha de ocho meses de entradas de capital en mercados clave como el chino .
El precio del oro hizo lo propio, deslizándose de forma dramática. A mediados de junio, el oro al contado se había desplomado a un mínimo de seis meses cerca de los 4.111 dólares por onza, una caída impulsada por un descenso del 6,3% en una sola semana, el más pronunciado desde mediados de marzo . La liquidación sincronizada tanto en los ETF de criptomonedas como en los de metales preciosos es lo que hace único el diagnóstico de JPMorgan. Como subrayó Panigirtzoglou, "esto no es una rotación", donde los inversores venden un activo para comprar el otro; están saliendo de todas sus posiciones en el complejo de cobertura contra la inflación al mismo tiempo
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El detonante inmediato de este desarme masivo es inconfundible: un dramático recálculo del riesgo geopolítico. A lo largo del mes de mayo, se hicieron evidentes los avances diplomáticos sustanciales entre Estados Unidos e Irán. El presidente Trump señaló que las conversaciones estaban en sus "etapas finales", y entró en escena una resolución conjunta del Senado de EE. UU. para poner fin a las hostilidades . Estos acontecimientos pincharon la prima de riesgo geopolítico que llevaba meses incorporada en el precio del petróleo y de los activos refugio.
La lógica era sencilla. El "debasement trade" se había alimentado en gran medida del temor a que un conflicto prolongado disparara los precios del petróleo, impulsara el gasto militar y, en última instancia, devaluara las monedas fiduciarias . A medida que la diplomacia avanzaba, esos riesgos de cola disminuyeron. El abaratamiento del crudo y la caída de las expectativas de inflación completaron el cuadro, eliminando la urgencia por mantener coberturas como el Bitcoin y el oro, y desencadenando, en cambio, un poderoso rally de alivio en los activos de mayor riesgo
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Aunque los datos de salidas de capital son contundentes, interpretarlos como la "muerte" definitiva del "debasement trade" sería un error. El lenguaje de JPMorgan es deliberadamente mesurado, y habla de un "enfriamiento" en lugar de un "colapso" . Las pruebas apuntan a un reajuste táctico y cíclico del riesgo, impulsado por un catalizador concreto, y no a un rechazo general de la tesis de inversión a largo plazo.
La diferencia clave reside en quién está vendiendo. Los observadores del mercado señalan que los inversores que están retirando capital son principalmente operadores e instituciones de "dinero rápido" que reaccionan a la desaparición de la prima geopolítica, no los titulares estructurales a largo plazo . Se trata de un matiz crucial. Mientras los operadores reducen riesgos, los actores más comprometidos se mantienen firmes. Por ejemplo, el Banco Popular de China continuó con sus compras de oro durante todo el mes de mayo, incluso cuando los precios bajaban, lo que indica que la convicción del sector oficial por mantener activos defensivos sigue intacta
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En última instancia, la gravedad del episodio —una racha récord de 13 días y salidas multimillonarias en ambas clases de activos— sirve más como una dura advertencia sobre la fragilidad de las operaciones de consenso extremadamente concurridas, que como un veredicto sobre el valor estructural de las coberturas contra la inflación . A medida que la prima de riesgo geopolítico entre EE. UU. e Irán se disipa, la operación simplemente se está tomando un respiro.
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