Esto refleja la posición dominante de Bitcoin en las carteras institucionales, donde suele actuar como el principal punto de entrada al mercado.
Por primera vez, el banco añadió exposición a Ethereum, la segunda criptomoneda más grande del mercado. Lo hizo mediante el iShares Staked Ethereum Trust de BlackRock, ampliando su presencia en el ecosistema de contratos inteligentes.
Intesa también abrió una posición vinculada a XRP a través del Grayscale XRP Trust.
La participación asciende a 712.319 acciones, valoradas en aproximadamente 18 millones de dólares al 31 de marzo de 2026.
Además de fondos y trusts cripto, el banco aumentó su exposición a la infraestructura del mercado mediante una mayor inversión en Coinbase, uno de los principales exchanges de criptomonedas del mundo.
En conjunto, la cartera refleja exposición a tres capas del ecosistema cripto:
Mientras expandía varias posiciones, Intesa redujo drásticamente su exposición a Solana.
Los informes indican que su participación en un producto vinculado a esta red cayó de 266.320 acciones a solo 2.817 en un trimestre, prácticamente una salida total de esa inversión.
Este tipo de ajuste sugiere que las instituciones están experimentando con la diversificación, pero continúan rebalanceando activamente sus carteras entre diferentes ecosistemas blockchain.
Un detalle clave del movimiento de Intesa es cómo obtiene la exposición cripto.
En lugar de custodiar directamente criptomonedas, el banco utiliza instrumentos financieros regulados, como:
Estos instrumentos ofrecen varias ventajas para las instituciones: facilitan el cumplimiento regulatorio, delegan la custodia en proveedores especializados y se integran fácilmente en los sistemas tradicionales de gestión de carteras.
La tendencia no se limita a los bancos. También aparece en los fondos soberanos, algunos de los inversores más grandes del mundo.
El fondo estatal de Abu Dabi, Mubadala Investment Company, aumentó su exposición a Bitcoin en el mismo periodo.
Según registros regulatorios, el fondo elevó su posición en el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock hasta 14.721.917 acciones, valoradas en aproximadamente 565,6 millones de dólares al 31 de marzo de 2026. Esto representa un incremento del 16% respecto al trimestre anterior.
Comparando ambos inversores se observa una diferencia interesante:
Sin embargo, ambos comparten el mismo enfoque estructural: acceder al mercado cripto mediante productos regulados, no mediante la compra directa de tokens.
De estos movimientos se desprenden varias conclusiones sobre la evolución del mercado:
En conjunto, el giro de cartera de Intesa Sanpaolo y la acumulación de ETFs por parte de Mubadala apuntan a una misma dirección: los activos digitales están entrando progresivamente en las carteras institucionales globales, pero lo hacen a través de la infraestructura financiera regulada existente.
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