El nuevo acuerdo sitúa la valoración de Decart cerca de los 4.000 millones de dólares, un salto respecto a la valoración aproximada de 3.100 millones alcanzada tras una ronda anterior de 100 millones el año anterior.
Para los inversores, la apuesta es clara: si la IA evoluciona desde respuestas puntuales hacia entornos interactivos persistentes, las empresas que construyan la infraestructura para esos sistemas podrían convertirse en una capa fundamental del futuro ecosistema de inteligencia artificial.
Dos compañías tecnológicas destacan en el ecosistema de Decart: Nvidia y Amazon Web Services (AWS).
Nvidia participó directamente como inversor, lo que refleja la estrecha relación entre los modelos de IA avanzados y el hardware de cómputo de alto rendimiento.
Amazon, en cambio, aparece principalmente como cliente estratégico, al tiempo que AWS colabora con la startup en la infraestructura necesaria para ejecutar sistemas de IA en tiempo real.
Parte de esa colaboración incluye optimizar el modelo Lucy para los aceleradores AWS Trainium, chips diseñados por Amazon para cargas de trabajo de aprendizaje automático.
Esta relación sugiere una estrategia importante de Decart: construir tecnología que funcione en múltiples ecosistemas de hardware, en lugar de depender exclusivamente de GPUs de Nvidia.
La plataforma de Decart se basa en tres componentes principales que trabajan juntos.
DOS es la plataforma central del sistema: un stack optimizado para entrenamiento e inferencia de IA con baja latencia.
Su objetivo es permitir que los modelos funcionen de forma continua y eficiente, en lugar de responder únicamente a prompts aislados.
Lucy es el modelo de Decart orientado a la creación de entornos inmersivos y generación de video en tiempo real.
La empresa describe el sistema como capaz de generar “video infinito en tiempo real”, es decir, contenido visual que evoluciona continuamente en lugar de producir clips independientes.
Oasis se centra en la creación de entornos interactivos para sistemas del mundo físico, como robótica o vehículos autónomos.
Según la empresa, el modelo puede generar simulaciones dinámicas que responden en tiempo real, lo que podría utilizarse para entrenar robots o probar sistemas autónomos en entornos virtuales.
Versiones anteriores de la tecnología de la compañía también se enfocaron en reducir el costo del uso de GPU y mejorar la interacción natural con agentes de IA, lo que apunta a la eficiencia y la latencia como prioridades técnicas.
Uno de los aspectos más interesantes de la estrategia de Decart es su trabajo con AWS Trainium, la familia de chips de IA diseñados por Amazon.
La compañía está optimizando Lucy para Trainium3, un acelerador orientado a competir con las GPUs tradicionales en tareas de entrenamiento e inferencia de modelos.
Esto apunta a dos ideas estratégicas:
Decart describe su tecnología como una plataforma que abarca “toda la pila computacional, desde el hardware hasta los world models”.
Aun así, los informes públicos no ofrecen comparaciones detalladas de rendimiento o costos entre ejecutar Lucy en Trainium frente a GPUs.
En el centro de la estrategia de Decart está el concepto de world models: sistemas de IA capaces de generar y simular entornos que evolucionan continuamente.
En lugar de producir resultados estáticos —como texto o imágenes— estos sistemas buscan crear mundos digitales persistentes e interactivos que reaccionan en tiempo real a usuarios o máquinas.
Las aplicaciones potenciales incluyen:
La empresa presenta su tecnología como un paso hacia una IA que pueda funcionar de manera instantánea, continua y eficiente.
La ronda de 300 millones no solo aporta capital; también refleja una hipótesis cada vez más extendida en la industria: que la próxima fase de la IA podría centrarse en sistemas interactivos en tiempo real, más que en modelos que generan resultados estáticos.
La estructura de la inversión apunta a tres tendencias claras:
Lo que todavía queda por demostrar es la ejecución. Aunque la financiación, los socios estratégicos y la dirección tecnológica están confirmados públicamente, los benchmarks independientes, despliegues a gran escala y datos de ingresos siguen siendo limitados.
Aun así, el tamaño de la ronda y el perfil de los inversores indican que el sector tecnológico ve en los mundos generados por IA en tiempo real uno de los próximos grandes frentes de innovación en inteligencia artificial.