La prueba decisiva será comprobar si los inversores comienzan a trasladar fondos desde las empresas de hardware tecnológico y de infraestructura de IA hacia los activos digitales. A juicio de Bitfinex, esa rotación podría aportar la demanda necesaria para transformar una consolidación prolongada en una recuperación sostenida.
La diferencia es importante: unos tipos más favorables y una mayor liquidez pueden crear las condiciones para una subida, pero no garantizan que la siguiente oleada de capital termine en el mercado cripto. Mientras no se produzca ese movimiento, Bitcoin seguirá expuesto a nuevas ventas y a una participación reducida.
Bitcoin lleva más de dos meses cotizando por debajo de los 70.000 dólares y, durante buena parte de ese periodo, se ha movido en una franja aproximada de entre 62.000 y 65.000 dólares. Bitfinex describe la volatilidad, la actividad negociadora y la liquidez comprimidas como rasgos similares a los de una fase intermedia o avanzada de un mercado bajista.
Una liquidez escasa puede hacer que ese rango resulte engañoso. Cuando hay menos compradores y vendedores sosteniendo el mercado, flujos relativamente modestos pueden provocar movimientos bruscos en cualquier dirección. Por eso, una ruptura al alza necesitaría estar respaldada por demanda real, no solo por un breve salto por encima de la resistencia.
Los ETF estadounidenses de Bitcoin al contado registraron salidas netas de aproximadamente 385 millones de dólares durante la semana que terminó el 14 de agosto. El dato revirtió cerca de 865 millones de dólares de entradas de la semana anterior.
Estas cifras son relevantes porque los flujos de los ETF ofrecen una de las señales más visibles de la demanda institucional. Si los reembolsos persisten, será más difícil que Bitcoin consolide una subida, sobre todo mientras el precio se mantiene cerca del extremo superior de su rango reciente.
La actividad de las empresas que mantienen Bitcoin en tesorería también perdió fuerza. Strategy ralentizó sus compras, mientras que las entradas de capital hacia las tesorerías corporativas de Bitcoin se debilitaron en conjunto. Además, la oferta de stablecoins permaneció por debajo de su máximo de mayo, otra señal de que la liquidez cripto disponible para desplegarse no estaba creciendo.
El informe plantea una perspectiva condicional, no una predicción de precio cerrada:
La lectura más clara del informe es que Bitcoin podría estar en las etapas finales de su fase bajista, pero el mercado aún no ha confirmado un cambio de tendencia duradero. El contexto macroeconómico es favorable en dos frentes; la demanda específica de criptoactivos sigue siendo el eslabón perdido.
Para los inversores, por tanto, las señales clave no son únicamente las expectativas sobre los tipos de interés o la evolución de las bolsas. También habrá que observar si los flujos de los ETF vuelven a terreno positivo, si las empresas reanudan sus compras de Bitcoin, si se recupera la liquidez en stablecoins y si el capital comienza a desplazarse desde las acciones de IA y tecnología hacia las criptomonedas.
Hasta que esos indicadores mejoren, la conclusión de Bitfinex sigue siendo cautelosamente esperanzadora, no decididamente alcista.