Los participantes mencionaron márgenes de beneficio cada vez más estrechos, una presión persistente para sobrevivir y una confianza débil en el mercado . El dato resulta especialmente relevante porque no se refiere únicamente a pequeños negocios: también refleja las dificultades de empresas privadas ya establecidas.
Casi el 60% de los encuestados afirmó que el aumento de las cuentas por cobrar había ido erosionando sus beneficios . Para algunas empresas, la falta de liquidez terminó desencadenando problemas financieros graves .
El problema ya había aparecido en las demandas planteadas por empresarios meses antes. En marzo de 2026, representantes del sector pidieron que los bonos del Tesoro y las obligaciones legales de las empresas estatales y los organismos públicos se utilizaran para ayudar a romper las cadenas de deuda entre compañías . Un informe del Centro de Pymes de la Unión Europea también identificó los retrasos en los pagos como una debilidad estructural del entorno empresarial chino .
El consumo dentro de China sigue sin recuperar suficiente fuerza, lo que reduce las ventas de las empresas que dependen principalmente del mercado nacional . El Banco Mundial señaló la debilidad de la demanda como un riesgo persistente para la economía china , mientras que el monitor económico de KPMG correspondiente al primer trimestre de 2026 también describió una recuperación desigual .
La competencia en el mercado aparece entre las principales preocupaciones de los empresarios consultados . Cuando se combina con una demanda contenida, el resultado es una guerra de precios, menores márgenes y más cautela a la hora de invertir o ampliar la producción.
Esa combinación también está debilitando la confianza empresarial. Para muchas compañías, el objetivo inmediato ya no es crecer rápidamente, sino conservar efectivo y mantenerse operativas en un entorno incierto.
Frente a este panorama, cerca de una quinta parte de las empresas encuestadas informó de aumentos tanto en sus ingresos como en sus beneficios . La mayor parte de esos avances se concentró en sectores emergentes como la inteligencia artificial, los semiconductores y los materiales avanzados .
De ahí surge la imagen de una recuperación en forma de K: una parte de la economía asciende con rapidez, mientras otra permanece estancada o desciende. En China, el brazo ascendente está formado sobre todo por las empresas relacionadas con la IA y la manufactura avanzada; el descendente incluye a numerosas compañías de sectores tradicionales, sometidas a una demanda débil, pagos atrasados y una competencia cada vez más dura .
Los datos oficiales citados junto con la encuesta apuntan en la misma dirección. Los beneficios de la industria electrónica aumentaron un 96,9% interanual, impulsados por la demanda vinculada a la inteligencia artificial, mientras que los beneficios de la fabricación de automóviles cayeron un 19,5% y los de la fundición y el procesamiento de metales ferrosos bajaron un 25% .
La fotografía que deja la encuesta no es la de un sector privado completamente paralizado. Algunas empresas tecnológicas están captando inversiones, pedidos y beneficios gracias a la expansión de la IA y de otras industrias de alta tecnología. Pero ese impulso no se está extendiendo de forma uniforme al resto del tejido empresarial.
La brecha plantea un desafío para las autoridades chinas: apoyar a los sectores con mayor potencial tecnológico sin dejar atrás a las empresas que todavía sostienen buena parte del empleo, la producción y la actividad económica. Mientras persistan los retrasos en los pagos, la debilidad del consumo y la falta de confianza, la recuperación del sector privado seguirá avanzando a dos velocidades.