Schneider Electric elevó su previsión de crecimiento orgánico de los ingresos para 2026 al 10%-13%, frente al 7%-10% anterior, después de comunicar unos ingresos récord de 21.200 millones de euros en el primer semestre, con un crecimiento orgánico del 14% . La empresa francesa describió la demanda de centros de datos como su "principal motor de crecimiento" y aseguró que la expansión se está extendiendo a distintas regiones y mercados finales . Además, cerró acuerdos por unos 2.300 millones de dólares para reservar capacidad de suministro destinada a centros de datos en Estados Unidos .
Infineon, fabricante alemán de semiconductores, elevó su previsión de ingresos para el ejercicio fiscal 2026 por encima de los 16.000 millones de euros, después de que sus ingresos relacionados con la IA casi se triplicaran interanualmente. Su cartera de pedidos aumentó en 4.000 millones de euros en un trimestre, hasta alcanzar los 25.000 millones, un 25% más que un año antes . La compañía pasó de prever un crecimiento moderado a esperar un aumento "significativo" de los ingresos frente al ejercicio anterior .
Seagate superó las expectativas y ofreció previsiones por encima del consenso durante tres trimestres consecutivos en 2026. La dirección afirmó que los operadores de nube ya han reservado gran parte de su capacidad de almacenamiento nearline —discos de alta capacidad para datos consultados con frecuencia— hasta 2028 . La demanda de almacenamiento impulsada por la IA funciona como un indicador indirecto de la ampliación de los centros de datos y del despliegue de GPU: cuanto más datos se generan, entrenan y conservan, mayor es la necesidad de capacidad .
En junio de 2026, durante una fuerte caída de las acciones tecnológicas, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, calificó el retroceso como una oportunidad de compra y afirmó que el desarrollo de la IA "está en sus comienzos". También animó a los inversores a comprar con descuento .
A finales de julio, Huang volvió a defender la tesis de que el ciclo actual es "estructuralmente distinto" de los auges históricos de los chips . Sus comentarios han recibido críticas: Bloomberg Opinion los describió como un consejo de inversión excesivamente optimista, propio de los momentos de euforia de un ciclo .
La diferencia ahora es que ese optimismo verbal está acompañado por datos de proveedores independientes que están elevando sus previsiones basándose en pedidos reales, contratos de varios años y una visibilidad poco habitual sobre la capacidad futura.
Las tesis sobre un posible techo de la IA suelen apoyarse en dos ideas: que el gasto de capital de los grandes proveedores de nube se estabilizará y que la demanda de GPU se saturará a medida que mejore la eficiencia de la inferencia. Los datos de los proveedores plantean dudas sobre ambas premisas.
El gasto todavía se está acelerando. Alphabet elevó su previsión de inversión de capital para 2026 hacia los 200.000 millones de dólares, según el planteamiento original de la consulta; esa cifra concreta no pudo confirmarse de forma independiente con las fuentes disponibles. En cualquier caso, la revisión de Schneider Electric, directamente vinculada a la construcción y el equipamiento de centros de datos, indica que parte de ese gasto ya se está convirtiendo en contratos de infraestructura .
La expansión cubre toda la cadena y se extiende durante años. La demanda de equipos de fabricación de semiconductores de Inficon, los pedidos de chips de potencia de Infineon y las reservas de capacidad de almacenamiento de Seagate hasta 2028 abarcan desde las fábricas de chips hasta la electricidad, la refrigeración y el almacenamiento de los centros de datos. No se trata de un fenómeno limitado a un solo proveedor.
Las previsiones de Nvidia apuntan a una oportunidad de enorme escala. La compañía calcula unas ventas acumuladas de chips de 1 billón de dólares hasta 2027, el doble de su previsión anterior de 500.000 millones hasta 2026 . Su directora financiera, Colette Kress, ha estimado que el gasto mundial anual en infraestructura de IA podría situarse entre 3 y 4 billones de dólares al final de la década. Aunque estas cifras pueden incluir supuestos ambiciosos, su magnitud sugiere que el gasto actual todavía sería una fase inicial frente al mercado que los proveedores están modelizando.
En conjunto, los datos de proveedores ofrecen un contrapunto más sólido a las narrativas sobre un supuesto techo de la IA que las declaraciones de un solo consejero delegado. No demuestran que el ciclo esté libre de burbujas ni que todas las previsiones vayan a cumplirse, pero sí sugieren que la construcción de infraestructura todavía tiene varios años por delante y que la demanda se está extendiendo por más capas de la cadena tecnológica.